Introducción del plan de gobierno de Carlos Gaviria
Los colombianos y colombianas necesitamos y merecemos vivir mejor. El objetivo final de la política y del Estado debería ser conducir las decisiones, canalizar los recursos y enfrentar los conflictos y las dificultades sociales de manera que se logre garantizar el máximo bienestar a todos los ciudadanos y ciudadanas. La propuesta que de manera sintética presentamos a consideración del país, se orienta en esa dirección. No pretende ser una fórmula milagrosa o una verdad indiscutible sino una invitación a construir juntos un modelo de sociedad y de Estado que supere las injusticias, deficiencias y enfrentamientos acumulados en el pasado y haga posible encontrar caminos de solución, equidad y progreso.
El lema de nuestra campaña resume bien el conjunto de la propuesta: Construyamos democracia, no más desigualdad . Estamos convencidos de que la esencia de nuestros problemas radica en las enormes desigualdades de todo tipo que hoy padecemos como consecuencia del modelo económico, político y de ordenamiento social imperante, y en la precariedad, limitaciones y deformaciones de nuestra democracia. Por tanto es preciso dedicar todos los esfuerzos a combatir las desigualdades y a construir una democracia viva y vigorosa.
Sabemos que hay intereses muy fuertes, nacionales y transnacionales, que se han beneficiado de las inmensas desigualdades que existen en el país y que, por tanto, se oponen a reconocerlas y combatirlas. Y sabemos también que algunos sectores pretenden presentarnos el régimen vigente como una democracia profunda, señalando a quienes advertimos sus graves deficiencias como enemigos de la democracia.
No somos extremistas, ni guerreristas, ni enemigos de la democracia y del Estado Social de Derecho. Por el contrario, somos demócratas, defensores del Estado Social de Derecho y pretendemos con esta propuesta fundamentar e impulsar, sin sectarismos pero sin ambigüedades, una alternativa de izquierda democrática en el país que encarne la verdadera oposición al modelo y gobierno actuales. Una oposición que no sólo critique, sino que arriesgue soluciones. Que no sea más de lo mismo, sino que marque diferencias fundamentales. Que aprenda del pasado, pero que le apunte al presente y al futuro del país. Que sea incluyente, pero a partir de ideas y prácticas que la diferencien claramente de la forma tradicional de hacer política. Que reubique a Colombia en el escenario internacional, y en especial en el nuevo mapa político de América Latina, pero sin plegarse a las imposiciones de ninguna potencia ni copiar acríticamente los modelos de otros países.
Para que la propuesta que presentamos pueda desarrollarse y convertirse en un programa de gobierno se requiere de la participación y la creatividad de todos y todas los/las que la comparten y apoyan. Participación en su discusión, maduración y difusión. Y participación activa y organizada en los próximos procesos electorales que la legitimarían y convertirían en un mandato popular. Pero sobre todo se requiere de una enorme creatividad para convertir las ideas en hechos y soluciones efectivas. El pueblo colombiano ya ha dado pruebas de su enorme creatividad. Esta es una oportunidad excepcional para que la creatividad produzca una nueva esperanza.



