Álvaro Leyva Durán |
Nació en 1942 en Bogotá
Así cuenta sus vida:
Una vida en la política
Estudié el colegio en Colombia y los Estados Unidos.
Me gradué de abogado en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá.
Inicié mi carrera política dentro del Partido Conservador Colombiano.
Entre los años de 1970 y 1973, fui Secretario Privado del Presidente Misael Pastrana Borrero.
Ocupé un escaño de elección popular en la Asamblea del departamento de Cundinamarca.
Fui elegido a la Cámara de Representantes de la cual fui su Vicepresidente.
Pasé luego al Senado de la República en donde permanecí ocho años.
Fui ministro de Minas y Energía durante el Gobierno de Belisario Betancur.
Fui presidente de la Dirección Nacional del Partido Conservador colombiano y precandidato a la Presidencia de la República en 1989.
En 1990 fui elegido Constituyente para redactar la Constitución Política hoy vigente.
El académico
Soy directivo vitalicio de la Universidad Sergio Arboleda fundada por Álvaro Gómez Hurtado y Rodrigo Noguera Laborde.
He sido profesor titular de derecho en la Universidad Gran Colombia, de la Universidad de la Sabana de Bogotá, de la Universidad Pedagógica y de la Universidad Sergio Arboleda.
He sido autor de varios libros y de variadas publicaciones en revistas y diarios de circulación nacional.
Monté en la Universidad Sergio Arboleda el primer observatorio astronómico profesional del país.
El arquitecto de la paz
He sido la única persona en Colombia, que sin solución de continuidad, ha estado vinculada a los procesos dirigidos a obtener la pacificación nacional.
Durante la administración de Belisario Betancur el Directorio Nacional Conservador me entregó su representación para participar en la Comisión de Verificación de los denominados Acuerdos de Paz de la Uribe, firmados entre el gobierno y las FARC. De todo ello da cuenta mi libro titulado ¿Paz? ¡Paz!.
Durante el gobierno de Virgilio Barco Vargas le correspondió ser el negociador central con el M-19 en el caso del secuestro de Álvaro Gómez Hurtado. De dicha negociación surgió la denominada Cumbre de Usaquén, con participación de la sociedad civil (28 de julio de 1988), y la Comisión de Convivencia Democrática y Seguimiento, que fuera presidida por Monseñor Darío Castrillón, por entonces Obispo de la ciudad de Pereira y Presidente del CELAM.
De la referida negociación se desprendió el posterior acuerdo de paz y desmovilización del M-19.
Más adelante, por mi iniciativa, se logró la creación de la llamada Comisión de Notables integrada por los expresidentes Misael Pastrana Borrero y Alfonso López Michelsen; el Cardenal Mario Rebollo, Primado de Colombia; el Presidente de la Asociación Nacional de Industriales de Colombia, ANDI, Fabio Echeverry Correa y el director del diario El Tiempo, Hernando Santos Castillo. Su cometido era el de servir la causa de la paz dada la ruptura previa de los Pactos de la Uribe. Esta Comisión surgió a raíz de mis contactos con los grupos subversivos PRT, Quintín Lame, y EPL, de donde se desprendieron las primeras políticas para el logro posterior de acuerdos de paz con esas organizaciones. De ello da cuenta el libro de mi autoría titulado La Guerra Vende Más.
En noviembre 15 de 1988, propuse en carta abierta a la nación colombiana una fórmula de paz en la que incluí un mecanismo para la obtención del cese al fuego. Con dicha propuesta se logró que las FARC ordenara a todos sus frentes de combate la suspensión de hostilidades.
En 1990, en mi condición de Constituyente y por iniciativa personal, logré la reanudación de los diálogos con las FARC y el Ejército de Liberación Nacional, EPL, en la población de Cravo Norte, Arauca, en donde se suscribió el acuerdo con el Gobierno de César Gaviria, de donde se desprendieron posteriormente los diálogos de Caracas, Venezuela, y Tlaxcala, México.
En 1995, durante la administración de Ernesto Samper, le sugerí al Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia, Monseñor Pedro Rubiano Sáenz, que en su condición de Presidente de la Conferencia Episcopal integrara una Comisión de Conciliación Nacional de la cual hice parte.
Asilado y refugiado
Fui objeto de una persecución política que llevó a que durante siete años el gobierno de Costa Rica me otorgara asilo político territorial. Posteriormente y por el mismo hecho la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas me amparó con la figura del refugio.
Mi caso fue analizado por el gobierno de España, Costa Rica y Naciones Unidas. El Comité de Naciones Unidas contra la tortura reconoció al gobierno de Costa Rica haberme otorgado asilo político territorial.
El presidente Álvaro Leyva
Quiero ser presidente de Colombia porque quiero un país en paz. Quiero una Colombia mejor para todos. No quiero ver más soldados del estrato uno, dos y tres sin piernas ni brazos. Me duelen los colombianos muertos ya sean soldados, guerrilleros o paramilitares. No más minas quiebra patas. No más desconocimiento de los derechos de los indígenas. No más campesinos civiles vistiendo camuflado. No más mentiras en torno a las cifras de los combates y el número de caídos.



