Encauzar a Colombia por la senda de crecimiento sostenido
Colombia no tendrá posibilidad de superar la pobreza general, sino con mínimo dos décadas de crecimiento sostenido de por lo menos 5% anual.
Uno de los elementos más negativos es la falta de confianza de los inversionistas nacionales o extranjeros originada en los permanentes cambios de las reglas de juego en el manejo de la economía, la inestabilidad jurídica y la ineficiencia regulatoria. En el ámbito tributario, esto es evidente.
En consecuencia, el crecimiento económico sostenido requiere de las siguientes propuestas:
1. Impulsar una reforma tributaria integral y permanente, acompañada con un programa de ajuste del gasto público, producto de un consenso político y social. Al inicio del gobierno promoveré un acuerdo con partidos, gremios y sindicatos para definir la estructura de ingresos y de gastos de una década.
2. La reforma tributaria debe buscar la equidad y la eficiencia en el recaudo. Para esto se requiere ampliar la base de contribuyentes, simplificar la estructura tributaria, eliminar impuestos que generan distorsiones en la economía, y eliminar exenciones. En el caso de otorgarse, los incentivos tributarios deben ser simples, aplicados únicamente a actividades nuevas y otorgarse en períodos definidos.
3. Impulsar una Política de desarrollo industrial, conducente ampliar la base productiva y a lograr niveles adecuados de competitividad internacional.
4. Mejorar la calidad en educación e impulsar la investigación aplicada a necesidades industriales.
5. Crear nuevas zonas especiales para la exportación y mejorar las existentes con incentivos orientados exclusivamente a nuevas actividades.
6. Consolidar y en algunos casos reorientar el proceso de internacionalización de la economía colombiana. El país no puede quedarse por fuera de los nuevos escenarios del comercio globalizado. Pero en este proceso de acuerdos de libre comercio no pueden sacrificarse sectores completos de la producción o la manufactura nacional, o ponerse en riesgo aspectos concretos como el acceso de la población a medicamentos baratos o la soberanía del país para fijar su política de salud pública. Se requieren apoyos y plazos razonables para la transición. Queremos una economía moderna pero solidaria.
7. Dado lo anterior, la infraestructura y las instituciones del país deben adecuarse a los nuevos retos competitivos. Al proceso de Agenda Interna para el desarrollo impulsado por el actual gobierno, le hace falta liderazgo y dinamismo. Los acuerdos de libre comercio con MERCOSUR, Estados Unidos, eventualmente la Unión Europea y otros, debe marchar paralelo con agresivas políticas de mejoramiento de puertos, aeropuertos, carreteras; la modernización y tecnificación de instituciones como las aduanas y las oficinas de control fito y zoo sanitarias; y la reducción de la carga tributaria de las empresas. Sólo así, nuestros empresarios podrán aprovechar las oportunidades de los acuerdos de libre comercio que se firmen con otras naciones o bloques de ellas.
8. Para Colombia resulta indispensable intensificar el componente político en la integración suramericana. El país no puede seguir dejándose aislar dentro del escenario político regional.
9. Implementar una reforma agraria que contemple no sólo la extinción de dominio.
10. Mejorar y ampliar el cubrimiento del control fiscal y los estímulos a la inversión en proyectos productivos.
11. Dinamizar el mercado de capitales y el llamado capitalismo popular. Masificar la distribución de utilidades entre trabajadores. Estimular la productividad y la tenencia de acciones.
Estas propuestas, además de ser lo que la sociedad colombiana requiere, son realistas a la hora de ser ejecutadas. Sobre cada uno de estos temas hay mayores y más amplias explicaciones, consultando mi página de Internet: www.rafaelpardo.com.
Lo que hoy está en juego dentro del liberalismo son dos opciones: la de quedarse anclado en el pasado con los que llevaron al partido a la derrota y el desprestigio, o mirar hacia el futuro y respaldar la renovación y el cambio.
Es el momento de rectificar el rumbo, de volver a marchar con optimismo. El relevo es necesario. ¿Cuántas derrotas requiere el partido para entender el mensaje de los electores?
Todos los ciudadanos queremos un país en paz, equitativo, justo y pujante. Pero se requiere un nuevo liderazgo para llevar nuestras ideas a la Casa de Nariño.



