Continuar la presencia del estado y de la seguridad democrática con los complementos necesarios: la negociación política
La presencia del Estado debe consolidarse en todo el territorio nacional con los soldados y policías, únicos agentes, en quienes los colombianos pueden confiar las armas de la República. Bienvenida e indispensable la presencia de nuestra fuerza pública en todos los municipios del país.
- Más de 260.000 miembros de la fuerza pública y 134.000 policías deben tener la garantía de su dotación y permanencia.
- La profesionalización de nuestras Fuerzas Armadas debe seguir su curso y facilitarse su rápido y estratégico desplazamiento para reacciones inmediatas.
- Las fuerzas de policía deben aumentarse tanto en las ciudades como en los campos hasta alcanzar la más elemental proporción entre ciudadanos y miembros de la Fuerza Pública.
- No bajar la guardia hasta derrotar la delincuencia organizada del narcotráfico y erradicar el secuestro.
- Promover una negociación política del conflicto armado, sin zonas de despeje, zonas desmilitarizadas u otras formas de ventajas militares. Los primeros contactos pueden iniciarse en el exterior con acompañamiento internacional. La negociación no es una señal de debilidad. Por el contrario, lo es de fortaleza. A la fuerza legítima del Estado debe sumarse la capacidad para persuadir y llevar a los alzados en armas a una organización en la cual el uso de la violencia, resulta absolutamente ilegítimo, además de costoso y brutalmente innecesario.
- El ejercicio de la fuerza pública tiene aún más autoridad y legitimidad, cuando se enmarca en el más severo marco de respeto a los derechos fundamentales de los ciudadanos.
- Entre más Estado, menos guerrilla, menos paramilitares y menos narcotráfico.



