Olvidado por todos

Maria Fernanda Moreno visitó Betéitiva, uno de los municipios más pobres del país, para ver cómo se viven las elecciones. No encontró señales de campaña, ni fe en los políticos.
Betéitiva, en Boyacá, es un municipio olvidado. Tiene uno de los índices más elevados de pobreza y es uno de los pocos lugares de Colombia donde la gente muere físicamente de hambre: 206 habitantes de cada 100.000 mueren de desnutrición, según el informe ‘Los municipios colombianos hacia los objetivos de desarrollo del milenio’, del Departamento Nacional de Planeación. La cifra preocupa si se tiene en cuenta que el municipio tiene escasos 3.020 habitantes.
Llegar al pueblo es un suplicio para sus habitantes y para los poquísimos visitantes que se atreven a ir. Al municipio solo lo separan de Bogotá 250 kilómetros, que se convierten en toda una prueba de obstáculos porque una tercera parte del recorrido es una trocha que, con el invierno, se llena de huecos, se tapona por los derrumbes y se inunda. Cuando hay buen clima, en un día solo llegan al pueblo dos buses.
La mayoría de sus habitantes viven de la papa, cebolla y otros alimentos que ellos mismos cultivan. Otra parte, de la explotación de carbón. Betéitiva es netamente rural, la zona urbana se reduce a la Alcaldía (donde está la Personería, la Inspección de Policía y una ambulancia para atender las emergencias de los habitantes) y dos manzanas más en las que hay una papelería cuyo único cliente es la Alcaldía, una escuela, un puesto de Telecom, una tienda con bebidas y uno que otro abarrote, y poco menos de una decena de casas construidas hace mucho tiempo. Parece un pueblo fantasma. Votebien estuvo el miércoles pasado, en la mañana, y en sus calles contó poco menos de veinte personas. Los demás seguramente estaban ocupados en sus quehaceres y sus cultivos. Pero el panorama era desolador.
Todos estos ingredientes hacen de Betéitiva un lugar poco atractivo para la inversión y el turismo. Y, paradójicamente, también para los políticos.
Una época como cualquier otra
El municipio boyacense no tiene una tradición partidista. Unos se declaran liberales y otros conservadores. Pero en las elecciones legislativas pasadas ganó la lista de Cambio Radical.
Además, por el olvido al que han estado confinados, pocos siguen creyendo en promesas y en personas que solo oyen por radio y ven en los pocos televisores que existen en el pueblo. “¿Yo para qué voto si todo va a seguir igual por aquí?”, preguntó Arturo Sarmiento, un campesino que ha pasado su vida cultivando allí.
Un candidato que quiera ir para atrapar buena parte de los 1.400 votos potenciales del municipio, gastaría un día completo en su hazaña, llegando y saliendo del pueblo y convocando a unos pocos habitantes (muchos de ellos tienen que caminar horas para llegar a la zona urbana y asistir a un evento proselitista). Y es probable que gran parte de los asistentes a estas reuniones no salga a votar el día de las elecciones, también por la dificultad de llegar a una de las siete mesas de votación que instalan en el municipio.
En las campañas al Congreso pasadas, solo cuatro candidatos al Congreso se le midieron a ir: Plinio Olano, Luis Guillermo Jiménez, Marco Tulio Leguizamón y Jorge Hernando Pedraza. De cierta forma, los betéitivas lo agradecieron. Por cada uno depositaron un promedio de 200 votos. ¿Será que los políticos sí sintieron retribuido su esfuerzo? Olano, por ejemplo, logró una curul con 26.427 votos. Los votos betéitivas representaron solo el 0.7% del total.
Por todo esto, no sorprende que los betéitivas no hayan sentido las campañas presidenciales. No hay pancartas, avisos pintados en las paredes, afiches, nada sobre alguno de los siete candidatos a la Presidencia. Ni siquiera Carlos Rincón, el candidato boyacense, ha hecho presencia allí. Sin embargo, muchos van a votar por Serpa simplemente por ser el candidato liberal. “Yo voy a votar por Serpa así pierda”, dijo Edith Cárdenas, una habitante que se declaró “una liberal de nacimiento”.
Ningún partido ha contactado a los concejales, quienes por tradición son los delegados de las campañas en lugares apartados. Cuatro de los siete concejales del municipio son liberales. Pero, según Helí Álvarez, un concejal liberal, nadie los ha contactado, por lo que no le han hecho campaña a Serpa. “Yo le colaboraría al Partido si nos diera apoyo. Pero yo no voy a hacer una campaña con la plata de mi bolsillo”, le dijo a Votebien.
En dos semanas los colombianos elegirán Presidente y, si solo hay una vuelta, todo volverá a la normalidad. Pero en Betéitiva todo seguirá igual. Sus habitantes no tendrán que despedir las campañas porque nunca llegaron. Lo cual es muy grave, porque si no los tuvieron en cuenta para ser elegidos, posiblemente también los ignoren al momento de gobernar.



