Muy preocupante
Al periodista Mario Morales lo inquietan el gobiernismo de los encuestadores y el poder de los medios, entre otras cosas.
Por Mario Morales*
Es inevitable sentirse preocupados por estos días. Sobre todo después de leer el estudio de la BBC de Londres donde se establece que el 61% de los ciudadanos en diversos países del planeta, tiene más confianza en los medios de comunicación que en sus gobiernos, frente al 51% que piensa al contrario. En cualquier caso la dupleta medios-autoridades representa el matrimonio más confiable de los establecidos en el contrato social.
Y es preocupante, decíamos, porque en Colombia, unos y otros han defraudado a su manera esa confianza, al sobrepasar los límites de responsabilidad y equilibrio que deberían regirlos.
A la ausencia de periodistas que pregunten, a la carencia de intenciones para rendición de cuentas, se suman los espacios nebulosos donde se confunden las noticias con tribunas de propaganda política y partidista, como ha sucedido con la franja informativa del Canal RCN, o con la ingerencia del vicepresidente Francisco Santos en la redacción de El Tiempo -según propia confesión que hace en el reportaje de Yamid el pasado domingo, al señalar que ha enviado sentida correspondencia a la redacción del periódico por la publicación de los nexos con el narcotráfico que en el pasado tuvieron los hermanos del asesor presidencial José Obdulio Gaviria-.
Y preocupa porque el vicepresidente dice tener la habilidad de despojarse de su investidura para enviar cartas como “periodista”. Lo que es, a la postre, más intimidante para los humildes reporteros, en tratándose de un (¿ex?) accionista del periódico, ex jefe de redacción, y familiar directo de la Dirección. Por supuesto, que el Vice tiene la posibilidad de controvertir lo que a bien tenga, pero manteniendo la delgada línea de su dignidad gubernamental y sin saltarse los conductos regulares que le den transparencia a sus apreciaciones.
Preocupa también la penumbra en que se están manejando los asuntos de ese elefante blanco e ineficiente que es la Comisión nacional de TV en la que sus miembros se autohabilitan, casi a escondidas, para votar y favorecer negocios particulares como acaba de suceder con Fernando Álvarez, según denunciaron algunos medios.
Preocupa el cinismo de los directivos o dueños de las ahora más que nunca cuestionadas encuestadoras, que en entrevistas (inapropiadas por estos días) no disimulan su gobiernismo. ¿Pondrán la cara y con la misma sonrisa el próximo lunes?
O como preocupa el entusiasmo del viernes y el mutis por el foro del lunes de esos y otros medios frente a los resultados de la convocatoria en la Plaza de Bolívar por parte de las dos más opcionadas campañas presidenciales.
Serán pues otros cuatro años sin respuestas a menos que seamos aficionados a los oráculos, los crucigramas y los sudokus. Si no tienen censura, claro.
* www.mariomorales.info
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