Álvaro Uribe Vélez (Perfil)
VICEPRESIDENTE
Francisco Santos, ex jefe de redacción del periódico El Tiempo y fundador de la ONG anti secuestro País Libre, volverá a ser la fórmula vicepresidencial de Uribe. Santos ha sido clave para equilibrar la imagen de mano dura del Gobierno, por su trayectoria en la defensa de los derechos humanos, por ser amigo de las ONG y un comunicador nato.
EQUIPO
Su grupo de colaboradores cercanos es pequeño y está conformado en su mayoría por allegados y paisas. Aunque al principio de su mandato se rodeó de personajes con reconocimiento nacional como los ex ministros Fernando Londoño, Martha Lucía Ramírez y Roberto Junguito, con el tiempo se ha quedado con un gabinete integrado por ministros más bien de bajo perfil.
SUS MAYORES LOGROS
Uribe ha estado dedicado siempre al sector público. Cuando era director de la Aeronáutica, con 28 años, terminó el edificio del aeropuerto de Barranquilla, logró la operación nocturna de los de Bucaramanga y Cúcuta e hizo el Puente Aéreo de Bogotá. En el Congreso, fue ponente de la ley 50, que acabó con la retroactividad de las cesantías para los trabajadores; la 100, que amplió la cobertura en salud, y creó los fondos privados de pensiones; y la 11 de 1988, que autorizó el ingreso subsidiado del servicio doméstico al Seguro Social. Como gobernador de Antioquia amplió la cobertura de educación en 102.000 cupos, multiplicó por tres los kilómetros de carreteras pavimentadas y logró que un millón de antioqueños tuvieran sus servicios de salud subsidiados.
Durante su presidencia, el secuestro ha bajado de 2.986 a 800; los homicidios bajaron en un 40.6 por ciento y el número de atentados terroristas, un 62.5 por ciento; los asaltos a poblaciones pasaron de 32 en 2002 a 5 en 2005. Además, el PIB creció el 5.75 por ciento y la tasa de desempleo pasó de 15.7 a 11.8. Todas son cifras consignadas en el balance 2005 del Plan Nacional de Desarrollo.
SU MAYOR EMBARRADA
A Uribe lo sigue persiguiendo el estigma de las Convivir, las asociaciones de seguridad regional conformadas por civiles para apoyar a la Fuerza Pública que promovió cuando era gobernador de Antioquia. Aunque inicialmente tenían la labor de reportar al Ejército y a la Policía la presencia de delincuentes o guerrilleros, ante la escalada del conflicto, se les autorizó el porte de armas defensivas a una parte de estas organizaciones y varias terminaron aliadas con paramilitares. Aunque los índices de homicidios subieron, Uribe las defendió hasta el último momento. Acusar a su contrincante liberal Rafael Pardo de haber hecho una alianza con las Farc sin ninguna prueba diferente a un chisme y luego no retractarse sino a medias también constituye uno de sus grandes lunares. Sobre todo porque coincidió con la purga de congresistas supuestamente cercanos a los paras, con lo cual pareció una cortina de humo.
FORTALEZAS Y DEBILIDADES
Las fortalezas de Uribe coinciden con el tipo de mandatario que querían los colombianos: trabajador, sencillo, persistente, autoritario y cercano a los ciudadanos. Uribe es un estratega, sabe cómo llegarle a la gente y cumplir sus objetivos. Eso le ha valido, en parte, su alta popularidad. También es un hombre muy valiente, que pese a haber sido víctima de varios atentados, ha seguido adelante con su proyecto.
Su mayor debilidad como Presidente es su estilo de microgerencia, que hace que termine inmiscuyéndose hasta el último detalle en muchos temas, saltándose a sus ministros e ignorando las consecuencias a largo plazo, como su anuncio de excarcelar a los guerrilleros presos que ayuden a desmovilizar gente en el monte. Eso, en varios casos, termina desinstitucionalizando. Tampoco es bueno para recibir críticas. A sus opositores suele cooptarlos con puestos, como lo hizo con el ex presidente Andrés Pastrana y con sus ex contrincantes Noemí Sanín y Horacio Serpa o Fabio Valencia Cossio, o desacreditarlos con acusaciones como lo hizo contra las ONG de Derechos Humanos, Rafael Pardo o los ex presidentes liberales.
Uribe también es visceral, lo que le ha acarreado problemas. Sus arranques de furia en contra de las ONG y Ecuador por albergar supuestamente guerrilleros de las Farc, por ejemplo, generaron en su momento roces diplomáticos serios.
DE QUÉ HA VIVIDO
Uribe es un hombre de campo, disciplinado y austero. De las 25 fincas con grandes deudas que le dejó su papá cuando fue asesinado por las Farc en 1983, logró rescatar una en Bolombolo, un municipio antioqueño.
Tiene además dos fincas. El Ubérrimo, con 2.000 hectáreas, queda cerca de Montería, en Córdoba. Cuenta con una de las productividades pecuarias más altas de la región gracias a un original diseño de rotación del ganado. Y otra, también cerca de Montería, llamada San José, con 23 hectáreas, según ha dicho públicamente.
Gracias a su larga trayectoria pública ha gozado de tranquilidad económica que, sumada a su capacidad de ahorro, le permitieron financiar todos sus gastos durante su primera campaña presidencial.
QUIÉN LO FINANCIA
La Ley de Garantías determinó que en esta campaña Uribe podrá usar máximo 10.000 millones de pesos en la primera vuelta y 6.000 millones en la segunda. Las contribuciones de los particulares no podrán superar el 20 por ciento de los recursos totales de cada campaña, que será financiada en gran parte con recursos estatales. Y las empresas privadas no podrán hacer donaciones a las campañas. Esto último representará un cambio significativo en la segunda campaña de Uribe, que no ha arrancado formalmente. En la primera campaña, la industria cervecera, por ejemplo, le aportó más de 500 millones de pesos en conjunto, incluyendo las cervecerías Unión, Bavaria, Leona y Malterías de Colombia. El Sindicato Antioqueño aportó más de 376 millones de pesos entre sus compañías cementeras y otras empresas del grupo como Almacenes Éxito, Compañía Nacional de Chocolates, Industrias Noel y el Banco de Colombia. En total, la campaña ‘Primero Colombia’ recaudó 15.607 millones de pesos, la mayoría, de empresas privadas. ‘La Gata’, la polémica chancera del Bolívar, aportó 100 millones de pesos a su campaña a través del grupo Uniapuestas, bajo su control en ese momento.
CÓMO TOMA DECISIONES
En sus cuatro años de presidencia Uribe se ha ganado la fama de ser un líder con los pantalones bien puestos, seguro en sus convicciones y ágil en sus reacciones. No suele consultar sus decisiones, simplemente, hace lo que le parece. Personas que trabajaron con él aseguran que las decisiones se toman con poco estudio. Son decisiones, en su mayoría, espontáneas.
Estas decisiones tomadas a la carrera han hecho que Uribe haya tenido que retractarse en mas de un oportunidad. El caso del guerrillero desertor que pasó una noche en el Hotel Tequendama por cuenta del Estado es clásico. La prensa se le vino encima después. El columnista Antonio Caballero, por ejemplo, lo acusó de abuso de poder. Estas críticas fueron intrascendentes al lado del efecto inicial que tuvo su decisión: Uribe se mostró como un mandatario indulgente y conciliador.
Otro ejemplo fue su reacción tras la muerte de seis policías por francotiradores de las Farc en la Serranía de la Macarena, a mediados de febrero. Desde Washington, donde lideraba la negociación del TLC, el Presidente anunció que la Fuerza Pública bombardearía algunos sitios del parque natural, en respuesta a ese ataque. La declaración de Uribe causó preocupación en varios sectores. Obviamente su decisión no se llevó a cabo. Fue entendida como un nuevo arranque.
Su toma de decisiones rápida, en muchos casos irascible, también le ha valido roces diplomáticos importantes con Ecuador, Estados Unidos y las ONG de derechos humanos. En estos casos, así como ha salido a atacar, ha tenido que retractarse.
QUÉ TIPO DE LIDERAZGO TIENE
Uribe está pendiente de cada detalle de su gobierno y de su gabinete de ministros. Quienes lo conocen dicen que es un hombre obsesivo que controla el desempeño de todos sus colaboradores. Él mismo lo acepta: “soy consciente de que hay que tener total control de buen capitán de barco para enfrentar situaciones difíciles”, le dijo a Semana durante su primera campaña presidencial.
Un ex funcionario del gobierno le dijo a Votebien que él les da mayor autonomía a funcionarios que demuestran sus capacidades. Un ejemplo de ello podría ser la ministra de Educación, Cecilia María Vélez, quien se ha mantenido al frente de la cartera durante todo este mandato con cierta autonomía en sus funciones.
Además, el Presidente le sabe el nombre a cada persona y la hace sentir como si fuera la mas importante. Esa es una buena estrategia que le ha garantizado el apoyo de sus subalternos, aunque no siempre puedan actuar autónomamente. Esa es la parte buena. La parte mala es que tiende a rodearse de ‘yes-men’ que pocas veces cuestionan sus ideas y siempre están de acuerdo, por locas que sean. Eso ha permitido su toma apresurada de decisiones, sin mayores discusiones.
COHERENCIA POLÍTICA
Aunque ha cambiado de opinión frente a la reelección y la liberación de guerrilleros presos y su posición respecto a combatir la politiquería no ha sido firme, si hay alguien que se haya mantenido fiel a sus ideas es él. Su persistencia raya incluso en la terquedad. Por ejemplo, cuando todas las organizaciones de derechos humanos, la iglesia y la dirigencia local criticaban las Convivir, él se mantuvo firme y siguió con su proyecto de expandirlas. La arremetida de las organizaciones de derechos humanos y de representantes de la Unión Europea poco o nada han truncado su modelo de seguridad o su gestión en la Gobernación y la Presidencia.
De hecho su programa de Primero Colombia ha sido muy parecido al de Primero Antioquia que lo llevó a la gobernación.
¿QUÉ TIPO DE PERSONAS LO QUIEREN Y LO ODIAN?
Además de los colombianos que votaron por su reelección, a Uribe lo quieren los empresarios, uno de los sectores mas beneficiados por su gobierno. El incremento en la seguridad del país y en la confianza de los inversionistas, atado al crecimiento económico, han generado una bonanza empresarial. Una encuesta realizada por las firmas Yanhaas, Opinómetro y el Centro Nacional de Consultoría, en la que se consultó la opinión de 1.543 empresarios de las principales capitales colombianas en 2005 concluyó que el 68,6% de los empresarios desea que Uribe repita su mandato.
Por su trayectoria pública ha ganado una serie de contradictores en diversos sectores. Por un lado, los sindicalistas y médicos, afectados por las leyes 50 y 100, respectivamente, de las cuales él fue ponente. Por otro, las organizaciones defensoras de los derechos humanos también se han declarado en contra de su proyecto de seguridad. Y, finalmente, las comunidades indígenas, las negras y los ambientalistas tampoco están muy contentas con su mandato por cuenta, entre otras cosas, de la Ley Forestal, impulsada por los ministerios de Medio Ambiente y de Agricultura.
¿CÓMO PIENSA?
Aunque sus primeros pasos en la política los dio en el Partido Liberal, ideológicamente Uribe es representante del conservatismo clásico. Primero, porque su prioridad es el mantenimiento del orden, que se manifiesta en su prioridad por ponerle fin al conflicto armado. Para conseguirlo, Uribe ha dejado en un segundo plano temas como la pobreza y la desigualdad, en los que se concentra, por ejemplo, el liberalismo.
Segundo, porque Uribe se ha mostrado como el garante de la tradición y los principios morales. Su ya famosa frase es la mejor muestra de ello: "muchachos, cuidado. Piensen en que el arquitecto perfectamente organizado es el Creador y por algo Él definió las cosas. Aplaquen la sexualidad, que eso tiene una relación con la familia. Ese gustico es para la familia", dijo en un desayuno en la Fraternidad Ministerial Cristiana. Además, opina sobre temas morales y los incluye en la agenda del gobierno, supuestamente laico. Por ejemplo, se opuso a título personal al aborto cuando apenas se estaba debatiendo en la Corte una demanda sobre su despenalización.
Tercero, por su negativa a negociar con los que él llama “grupos terroristas”. Un enfoque conservador del conflicto es aquel que no cede contra los violentos y usa cualquier método para evitar los levantamientos armados. Por su noción de Estado, los conservadores descartan negociar en condiciones de igualdad con los insurrectos. Ese es precisamente el enfoque que ha destacado al gobierno de Uribe frente al de sus antecesores, incluso, al de Pastrana, que llegó al gobierno con las banderas del conservatismo.
Cuarto, por sus políticas económicas, de comercio internacional y laborales. Los conservadores creen en el mercado, con un enfoque claramente capitalista. Uribe es fiel a este precepto, al flexibilizarlo a través de sus reformas laborales, en las que los beneficiados son los empresarios y la producción; al firmar un TLC con Estados Unidos; al fomentar la competitividad; y al dejarle la creación de empleo a la empresa privada.
Quinto, porque Uribe representa a un sector conservador por tradición. Sus raíces campesinas siempre están presentes, además de sus pronunciamientos morales, en sus diminutivos, su carriel, su poncho y su tirada al río. “Uribe es la expresión del campesino acomodado antioqueño, conservador y defensor de los valores morales”, explicó a Votebien Luis Javier Orjuela, politólogo y profesor de la Universidad de Los Andes. Sus seguidores más fervientes están entonces en este grupo de moralistas que creen que la modernidad y el liberalismo están trastocando el orden moral y social.



