Así se votó en Plato, municipio bajo sospecha de fraude
En Plato, Magdalena, donde se sospecha que hubo fraude en las elecciones de 2002, Álvaro Uribe ganó con una amplia ventaja.
Por Andrea Peña
Hace años, el Hombre Caimán hizo famoso al municipio de Plato, uno de los puertos más grandes del río Magdalena. Pero más recientemente, el sonado fraude electoral para las elecciones de 2002 le dio notoriedad a este pueblo de la Costa Caribe, donde este domingo únicamente salió a votar el 32 por ciento de las personas aptas para sufragar.
Su historia electoral está llena de contrastes: hace cuatro años, 5.500 plateños querían que Horacio Serpa fuera su Presidente y 4.600 preferían a Álvaro Uribe. Cuatro años después, la revista Semana denunció irregularidades sobre esas elecciones en corregimientos como Los Pozos y El Barbudo, donde registradores locales confirmaron que, extrañamente, votó el ciento por ciento de los habitantes inscritos en esas mesas.
Hoy, aunque jamás ha visitado Plato, el candidato-presidente arrasó en todo el pueblo y se llevó el 61 por ciento de los votos, mientras que Serpa sólo obtuvo el 20.6 por ciento, algo que jamás había ocurrido en este municipio de mayoría liberal.
Por los antecedentes de fraude en las pasadas elecciones, Semana.com cubrió las elecciones desde Plato. Visitó Aguas Vivas y Apure, dos de los once corregimientos, y habló con varios jurados que estuvieron en las mesas de votación de otras zonas rurales, quienes contaron algunas anécdotas de la jornada.
Con una votación ligeramente inferior a la del 2002, esta vez la abstención fue del 65 por ciento. “Cómo no había plata de por medio… mejor dicho, nadie paga por Uribe porque es alguien que está allá, lejos, en Bogotá, nunca ha venido, y la campaña se hace de otra forma”, dice Yesenia Andrade, una de las jurados en el casco urbano, donde hubo pocos testigos de todos los partidos políticos.
Por otro lado, hubo quejas porque los jurados no se pudieron desplazar a los corregimientos ribereños. “Profesores que debían presentarse en el Carmen del Magdalena tenían que transportarse en chalupa o en canoa y ese desplazamiento estaba garantizado por el propio alcalde, quien se comprometió a llevarlos hasta el lugar. Pero cuando llegaron al puerto les dijeron que ya no había transporte, ofrecieron pagar a quien fuera para que los llevara, pero no se pudo. Pero eso sí, a todos los uribistas se los llevaron”, asegura Nelson Díaz, uno de los profesores que lideró la campaña a favor del candidato del Polo Democrático, Carlos Gaviria, apoyado por el sindicato de profesores del Magdalena, Edumag.
Los votantes también se quejaron: algunos plateños no encontraron sus nombres en las mesas donde se habían inscrito. “Mi hermana fue a votar al colegio Juana Arias de Benavides porque ahí se había registrado, y resulta que le dijeron que ahí no podía votar porque su cédula estaba en la lista de un corregimiento que queda como a media hora de aquí en moto, ¿quién le paga el transporte?, y ¿quién se va hasta allá?”, dijo una mujer que administra un hotel en Plato.
Se conoció también que el pasado sábado, varias mujeres integrantes de “Madres en Acción” (un programa de la Presidencia de la República que ayuda a señoras cabezas de familia con un aporte económico para la escolaridad y alimentación de sus hijos) fueron reunidas por coordinadores del programa, quienes les pidieron su voto a favor de Uribe en tono amenazante. “No era parte de la campaña, era parte de una clara presión, les decían que si no votaban por Uribe, el Plan Colombia se acababa y si se acababa, ya no habría plata para ellas”, confirmó otro miembro del Polo Democrático que prefirió la reserva de su nombre
Pero el alcalde, Donaldo del Toro, dijo no conocer esta situación al tiempo que defendió el programa. “El Plan Colombia ya tiene un dinero definido que no se puede modificar, y eso es a nivel nacional. Aquí se deben completar los objetivos y punto”, sostuvo el mandatario local, quien además aseguró que él no era el responsable del traslado de los jurados hasta las mesas donde debían hacerse presentes.
Miedo alrededor
Hasta Plato llegaron rumores de otras tierras. Uno de ellos es el que ocurrió en el municipio de Granada, a media hora de Plato, también en el departamento del Magdalena, donde “una gente enviada de ‘Chepe Barrera’” (ex jefe paramilitar desmovilizado en diciembre de 2004) reunió a varios jurados de esta región para advertirles que en su mesa “Uribe tenía que sacar 200 votos”. Allí, dice un habitante que prefiere el anonimato, “hace cuatro años sólo dejaron poner carteles de Uribe, pero les salió el tiro por la culata porque ganó Serpa”.
Quizás porque el fantasma de los paras aun ronda Plato, la gente prefiere no hablar. Durante la última década, este municipio fue víctima de las acciones armadas del Bloque Central Bolívar y de las autodefensas del sur del Magdalena que le disputaron a los frentes 37 y 19 de las Farc miles de hectáreas en todo el departamento. Hoy, a pesar de la presencia de los 250 soldados del Batallón Córdoba y los 70 policías que controlan la zona, el miedo aún se siente.
“Yo soy de una familia política, soy conservadora, y desde luego que eso no se puede decir a los cuatro vientos porque uno no sabe con quién habla y termina por allá votado en Apure”, dice Emperatriz, una mujer de 50 años, quien recuerda que hace tres años aparecían entre uno y dos muertos (a ola semana) abandonados en cualquier vereda del corregimiento de Apure, a 20 minutos de Plato. En los últimos dos años, la violencia se redujo drásticamente y así lo reconoce la gente.
La victoria
Desde las 4 de la tarde, los seguidores del presidente Álvaro Uribe se tomaron la parranda por su cuenta y la bulla no se hizo esperar hasta el final del conteo. Con whisky y cerveza en mano, los uribistas brincaron al ritmo de los conjuntos vallenatos, las papayeras y los picó que retumbaron en la casa del Alcalde y en la plaza del Hombre Caimán. Por supuesto, este lunes no sólo será festivo porque lo señale el calendario, también lo será porque el Presidente Uribe estará años más en la Casa de Nariño.



