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Sitionuevo
Un pueblo en “guerra” política
Diez candidatos aspiran a la alcaldía de este municipio a orillas del Magdalena que vivió entre el 2000 y 2005 años de violencia en los que habrían muerto más de 200 personas.
Por: Tadeo Martínez
El activismo político en Sitionuevo es tal, que pareciera que en cada casa hubiera un candidato. Cada familia es una facción: “el vecino es mi enemigo porque también aspira”. El próximo 28 de octubre, este pueblo con casi 250 años de historia a orillas del río Magdalena, escogerá su alcalde entre diez aspirantes y las trece curules del concejo se las disputan 130 candidatos. El pueblo está totalmente empapelado y sus paredes pintadas.
Por supuesto, como hay tanto candidato, en cada esquina hay una discusión que algunos se toman en serio y otros pasan con un trago de ron. Cuando alguien de una facción habla, los opositores callan y otorgan ante lo que el otro afirma. Pero cuando les toca el turno sino se quitan la palabra, cada uno da su versión de por qué su candidato es mejor que los otros nueve. La nota más lamentable en medio del fragor político ocurrió el 11 de octubre cuando uno de los candidatos Anselmo Manga, de 55 años, murió de un infarto. Pero quedará como una anécdota, casi ni lo mencionan una semana después.
En las elecciones de 2003 hubo cuatro aspirantes. Ésta fue la época de mayor violencia por la presencia de los paramilitares comandados por alias Jhon 70. La Fiscalía investiga denuncias según las cuales habrían impuesto un consenso en torno al actual alcalde, Humberto Martínez Charris, de manera que los otros aspirantes aunque aparecieran en el tarjetón no seguirían haciendo campaña y la votación sería para un solo candidato. Martínez Charris obtuvo más de diez mil votos, algo que nunca había ocurrido en el pueblo donde la votación tradicional era de un poco más de ocho mil. “Cuando uno llegaba a votar le decían que ya había votado”, dice Julio Navarro Insignares, padre de un alcalde asesinado y de otro que aspira. Se investiga también un supuesto acuerdo que incluía que el contendor más fuerte del elegido ocuparía un cargo en la administración y quedaría como candidato para el 2007. De acuerdo con las denuncias ese acuerdo se estaría cumpliendo pues la administración tiene como candidato al ex tesorero Miguel Parejo Osorio.
Esas afirmaciones contra el alcalde Martínez Charris y el ex tesorero Parejo, fueron confirmadas por el jefe paramilitar del Frente José Pablo Díaz, Edgar Ignacio Fierro Flórez, alias don Antonio, frente que tenía jurisdicción sobre el departamento del Atlántico y Sitionuevo, Magdalena. En declaración jurada ante la fiscalía el 25 de abril de 2007 explicó que el acuerdo político consistió en “elegir a Humberto Martínez Charris y nombrar en un cargo importante en la administración a Miguel Parejo Osorio con el fin de beneficiar económicamente a la organización con una cuota mensual de ocho a diez millones de pesos”. Estas declaraciones también están siendo valoradas por la justicia. Actualmente no hay condenas, ni resolución de acusación alguna por estos hechos que involucren al alcalde Humberto Martínez Charris y a su extesorero y hoy candidato Miguel Parejo Osorio.
Estas versiones han hecho que Sitionuevo sea un lugar donde todos contra todos se atacan duramente y con acusaciones gravísimas. Hay un fuego cruzado en medio de carencias y necesidades básicas. Martínez Charris y Parejo Osorio acusan a su vez a la familia Navarro Manga, especialmente al ex alcalde Hernán Anselmo (q.e.p.d.), de haber traído a los paramilitares al municipio, una afirmación que también confirmó don Antonio en la misma audiencia, cuando le preguntaron por Navarro dijo: “Lo conocí porque él fue integrante del frente José Pablo Diaz bajo el alias de “Rubén” y se desempeñó como segundo comandante de la Comisión Política, era subalterno de alias Gonzalo. El alcalde dice que en las elecciones de 2003 arrancaron cuatro candidatos y terminaron dos, “lo normal es que se peguen unos con otros y el voto fue limpio.” Esta situación tampoco fue confirmada por la justicia.
Los momentos más dolorosos que ha vivido Sitionuevo están relacionados con las masacres cometidas por los paramilitares el 22 de noviembre del año 2000, cuando unos 60 hombres armados que se desplazaban en chalupas iban recogiendo pescadores y campesinos, los embarcaban, les preguntaban sus nombres y si estaban en la lista que tenían los mataban y arrojaban al río, al caño Clarín o a la Ciénaga Grande de Santa Marta. El recorrido terminó en los corregimientos de Nueva Venecia y el Morro adonde llegaron en horas de la madrugada, sacaron a todos de sus casas, los llevaron a la iglesia e hicieron acostar boca abajo. Los que estaban en la lista recibían un tiro de gracia. Los acusaban de ser colaboradores del Eln y haber encubierto el secuestro de la Ciénaga del Torno. Ese día los habitantes de Sitionuevo y sus corregimientos, Palermo, El Morro y Nueva Venecia contaron 48 muertos, pero nunca se sabrá cuántas personas fueron asesinadas porque el recorrido de los paramilitares empezó en Calamar, (Bolívar), pasaron por Salamina, Santa Rita, San Antonio y en el camino iban asesinando y tirando cuerpos al río. Esa masacre fue el origen de uno de los desplazamientos más grandes en el Magdalena, más de mil personas abandonaron la ciénaga y se fueron a vivir a Barraquilla y Soledad.
A raíz de esa masacre, Sitionuevo quedó bajo el control de los paramilitares entre el año 2001 y 2005, comandados por Jhon 70 y sus lugartenientes conocidos con los alias de “El Ñato”, “El Panadero”, “Aníbal”, “José Paraco”, “Pistón” y “Palermo”. Asesinaron a los concejales Jorge Vergara, a su hija Hasbleidis y a Italo de Alba, así como al exsecretario de Deportes Julio Quenqui y al tesorero Anselmo Manga Garizabalo. También cayó el exconcejal y exalcalde Edgardo José Gómez. A todos los ejecutaron por no contribuir con las finanzas de los paramilitares o por presuntos actos de corrupción. Pero el crimen que más estremeció a la población fue el del exalcalde Hernán Anselmo Navarro Manga ocurrido en Palermo, en enero de 2005, por sicarios al servicio de las Auc. Cuando le preguntaron a alias don Antonio si conocía las razones, dijo que daría una explicación ante la fiscal de justicia y paz.
Sitionuevo ha vivido una cruenta guerra política. La esposa del alcalde dice que a cualquier hora del día los paramilitares “tiraban gente al piso”. Tenían el pueblo controlado, había “moscas” y “posteadores” que vigilaban la entrada y salida de todas las personas, brindaban ruidosamente en la plaza cuando mataban a alguien o “coronaban” la comisión de un contrato.
Los dos aspirantes más opcionados son Julio Navarro Manga, hermano del alcalde asesinado, Hernán Anselmo, y Miguel Parejo Osorio, ex candidato en las elecciones de los años 2000 y 2003 y tesorero de la que termina. Sigue en simpatías el ex alcalde José Gómez. Los otros siete ya comenzaron a alinearse a uno y otro lado de las trincheras más fuertes para poder aspirar a un contrato o a un cargo que los mantenga vivos y con fuerzas para el siguiente debate.
El próximo alcalde se enfrentará a los reclamos de la población que exige agua potable, vías, alcantarillado, carreteras, un botadero de basuras y posibilidades de empleo. Aunque ya todas las casas (2.020 en el casco urbano) están conectadas al acueducto, el agua tiene que ser tratada en cada vivienda, por eso es que uno de los bienes de la canasta familiar es el cloro. El problema más difícil de solucionar es su nivel por debajo de la cota del río, de ahí que unas venas de agua que cruzan por el subsuelo pasan unas venas de agua que revientan como fuentes de agua en las calles, en los patios de las casas y en las habitaciones. La humedad es insoportable, las paredes se mantienen escarchadas y la madera de los aleros y travesaños de los techos mojadas. A orillas del puerto un hombre dice en medio de este duro invierno que la salvación de Sitionuevo son los meses de verano, porque cuando baja el río las playas salen a flote y se puede cultivar maíz, fríjol, berenjenas y habichuelas. El pueblo se seca.
Un candidato a concejo a quien le mataron un hermano, dice que en estas elecciones con tantos aspirantes a alcaldía y listas al concejo lo que se ve es la existencia de una guerra por el manejo del presupuesto, como no hay trabajo la gente van por la plata del municipio.
Cualquiera que sea la razón por la cual aspiren tantos, para muchos es mejor que haya varios aspirantes y no uno solo o supuestos consensos con grupos armados. En estas elecciones no se sienten ni se notan las armas, pero como secuela de esos años varias familias se declararon en guerra política y seguramente tardarán varias generaciones en cerrarse las heridas.
10/26/2007 VOTEBIEN.COM