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¿Un nuevo poder?

Jorge Iván Ospina el alcalde de Cali y Juan Carlos Abadía es el gobernador del Valle. ¿Qué representan estos dos jóvenes para la política de la región?

En la justa electoral del pasado domingo los tradicionales grupos políticos del Valle pusieron sus mejores cartas para recuperar el poder que hace cuatro años quedó en manos de Angelino Garzón. Sin embargo, un muchacho poco conocido les ganó la partida. En Cali, ciudad cuya crisis institucional toco fondo gracias al manejo corrupto del gobierno de Apolinar Salcedo, también perdieron los partidos tradicionales y un médico se hizo con el primer cargo.
El administrador de empresas, Juan Carlos Abadía Campo  ganó por amplio margen la gobernación de Valle del Cauca justo diez años después que se le declarara la muerte política a su padre, Carlos Herney Abadía, por vínculos con la mafia. De igual manera, 22 años han pasado desde que Jorge Iván Ospina Gómez, el nuevo alcalde de Cali, viera morir a su padre, Iván Marino, comandante del M-19, en un enfrentamiento que sostuvo contra el ejército. En sus manos, vallunos y caleños, han depositado la confianza para que abanderen la recuperación de la capital y continúen llevando por buen camino al departamento.
Los nuevos mandatarios tienen mucho por hacer y deberán trabajar de la mano para encaminar la región hacia el desarrollo. El alcalde de Cali tiene una de las más grandes tareas: poner a rodar el sistema de transporte masivo el próximo año, trabajar por la seguridad, recuperar la malla vial e iniciar la construcción del nuevo relleno sanitario. Al futuro mandatario regional le espera impulsar la operación del tren de cercanías, sostener los subsidios alimentarios, continuar con la política de estudio gratis para 650.000 jóvenes vallunos y sacar adelante a Buenaventura.
Tras la paliza que le dio Abadía a sus demás contendores sonríe su padre, Carlos Herney. Un cacique típico del viejo partido Liberal, que con esta victoria se saca el clavo por la sanción moral que le impuso la clase dirigente del Valle, luego de sus problemas con la justicia. De otro lado Ospina es visto como la continuidad de la gestión de Angelino Garzón. Algo que no está del todo claro pues en medio de la reñida campaña, que lo enfrentó con el siempre candidato en Cali, Francisco ´Kiko` Lloreda, muchos caleños creen que el afán de ganar lo llevó a firmar un pacto con el diablo: Terminó unido en una alianza con Abadía, aunque esta nunca fue aceptada públicamente por ninguno de los dos.
Todo gracias a los buenos oficios de Juan Carlos Martínez, quien estuvo detrás de ambas gestas. Este es un senador de Convergencia Ciudadana que ha sido duramente cuestionado en la región por sus amplias cuotas burocráticas y a nivel nacional, por los líos de su partido, que tiene a cinco de sus siete senadores acusados en el escándalo de la parapolítica.
Entre las personas que les hablan al oído, los dos nuevos mandatarios comparten otro personaje muy polémico, el médico Óscar Ayala. Este fue un asesor del alcalde Apolinar Salcedo. Burgomaestre que fue destituido por la Procuraduría debido a las graves irregularidades que el organismo encontró en la adjudicación del contrato que le entregó el recaudo de los impuestos a una empresa privada. Precisamente Ayala fue quien se encargó de sacar adelante ese negocio.
Junto a los partidos tradicionales, el gran perdedor de la jornada en Cali es Kiko Lloreda, quien por tercera ocasión aspiraba a regir los destinos de la ciudad. La juventud de los nuevos dirigentes pudo más que la preparación y la experiencia de sus competidores. Hoy esa misma condición que comparten Abadía y Ospina, llena de esperanza e incertidumbre a vallunos y caleños.

Vea aquí el perfil completo de Jorge Iván Ospina

VOTEBIEN 28/10/2007