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Durante el día de las elecciones los políticos monopolizaron el transporte público, convirtiendo la ciudad de Barranquilla en un caos.

Crónica
El día sin transporte en Barranquilla

Durante las elecciones regionales en Barranquilla los políticos monopolizaron el transporte público y convirtieron la ciudad en un caos, mientras que cientos de electores sin candidato no tuvieron otra opción que moverse a pie para poder llegar a los sitios de votación.

No era día sin carro en la ciudad, pero lo parecía. En la carretera circunvalar, que une los polos de Barranquilla, durante horas cientos de personas esperaron pacientemente cualquier bus, mototaxi o algún conocido que les llevara a su sitio de votación.

Mientras, en la vía de acceso al centro La Paz, uno de los puntos de mayor concentración de votación del suroccidente de Barranquilla, la llamada zona rosa del sur vivía su versión del carnaval electoral. Buses, taxis, mototaxis y carros particulares llevaban, recogían o esperaban a cientos de votantes, lo que obligó a varios soldados de la policía militar a convertirse en improvisados agentes de tránsito para evitar un mayor despelote.

A juzgar por la cantidad de vehículos y votantes, la maquinaria política en el sur de la ciudad no se detuvo. Desde bien temprano, según una veintena de testimonios recogidos por votebien.com, el servicio público de la ciudad estuvo al servicio de algunos políticos.

“Si querías conseguir un taxi el día anterior los precios eran desorbitados, incluso se habla que un candidato pagó el alquiler de unos taxis para que nadie los utilizará en el debate”, contó un gerente de una campaña a la gobernación a Votebien.com.

Las calles destapadas del sur de Barranquilla fueron un hervidero de personas desde temprano. Lujosas camionetas cuatro por cuatro recorrieron los puestos de votación y cientos de capitanes desembarcaron y llevaron de la mano a los votantes a sus mesas.

Por taxi se pagaban en promedio 120 mil pesos, por los buses desde 400 hasta 500 mil pesos, dependiendo del modelo o las comodidades.

En arterias como la calle Murillo, la 17 o el bulevar de Simón Bolívar esporádicamente circulaban las tradicionales rutas de transporte, pero, en ningún momento, se detuvieron los ríos de votantes que abarrotaron los puestos de votación.

La mayor cantidad de votantes salieron en horas de la mañana. Un taxista le contó a Votebien.com que los políticos optaron por mover sus clientelas temprano en la mañana. A él le tocó esperar instrucciones de un capitán desde las 4 de la madrugada.

Álex, un conductor de bus de una línea intermunicipal, recibió la orden de transportar solo a las personas que fueran a votar por el candidato que alquiló su cómodo bus con aire acondicionado. El recorrió todos los rincones de la ciudad. “El líder los zonificó en este puesto de La Paz pero viven a una hora, a veces en barrios en donde tienen cerca puestos de votación”.

Elmer un taxista que ha trabajado 8 años por las calles de la ciudad rentó su taxi a un candidato al concejo por 150 mil pesos. A él le dieron 50 mil por adelantado y esperaba que el resto se lo entregaran al finalizar la jornada. En cada viaje transportó un promedio de 5 personas. “es mejor que manejar todo el día, el taxi se estropea menos y la plata es segura”. Nunca supo ni quién lo contrató ni quién pagó por su trabajo.

En el colegio Acolsure unos 50 taxis y buses esperaban estacionados a los votantes.

Este sitio, uno de los sitios en donde se concentró el mayor trasteo de votantes de Barranquilla según un mapa de riesgo electoral realizado por la MOE, fue uno de los más movidos a la hora de votar.

A pesar de esto, Ronaldo, un desempleado que han traído desde el barrio Sevillar, justificó que un político lo haya inscrito en esta zona – a unos dos kilómetros de su lugar de residencia- porque no tuvo las aglomeraciones que tradicionalmente se presentan en puestos de votación del sur de Barranquilla. “Es más organizado que en el sur, además uno puede votar en una hora, incluyendo el tiempo del transporte desde mi casa”, explica.

Cerca de las 12 del medio día las filas en el puesto de votación La Paz daba la vuelta a la manzana. En promedio una persona demoró unas dos horas desde que hizo la fila hasta su llegada a la mesa de votación.

En una de las filas de acceso a La Paz, Rosa, una ama de casa desempleada, confiesa que ha soportado la espera porque comprometió su voto al concejo a cambio de una beca. Ella con su hijo de 8 meses en brazos, no perdía la paciencia a pesar de tener por delante unas 500 personas.

Cerca de allí en Los Robles, otro sector marginal de la ciudad, Eduardo dice que un amigo le ofreció unos pesos por su voto para el concejo y que con eso compensa la espera y haber perdido el día de trabajo.

“Son 50 mil barras”, agrega este joven de 22 años quien es mototaxista en Soledad, este dinero representa dos días de trabajo. “Aquí no hay conciencia, aquí se vota por la ‘liga’”.

El padre Sirilus Swinne, uno de los líderes comunitarios más importantes del suroccidente, quisiera creer que esta multitud de votantes es una manifestación de que el barranquillero ha cambiado su forma de entender la democracia. “Si ellos fueran conscientes podrían poner el alcalde de Barranquilla con sus votos, pero me temo que no es así”.

A pesar de los controles y de la constante vigilancia de organismos como la MOE y la presencia de observadores internacionales, el 28 de octubre sólo se capturaron siete personas relacionadas con delitos contra el sufragio, cuando a juzgar por esta actividad que se dio a plena luz, hubo mucha gente que pudo participar en estos delitos. Mientras esto sucedía, la “invisible” maquinaria electorera seguía haciendo su presencia en las calles de la ciudad.

10/29/2007 VOTEBIEN.COM