
El reto para el nuevo alcalde de la capital antioqueña se vislumbra en temas de pobreza y movilidad.
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Medellín
Los retos de Salazar
Lo que se le avecina al nuevo alcalde de la capital antioqueña es un complejo panorama político y medidas más urgentes en temas como pobreza y movilidad.
Con la elección de Alonso Salazar, los medellinenses dieron su aval a la continuidad de modelo de gestión participativo y democrático promovido por la actual administración municipal. Ahora, la pregunta que ronda tras las elecciones es: ¿qué tan complejo será el ambiente político para el nuevo alcalde?
Si bien la elección de Salazar constituye un voto de confianza al proyecto de ciudad iniciado hace cuatro años por el actual alcalde Sergio Fajardo Valderrama, la ventaja de no más de 30 mil votos frente a su inmediato contendor, el ex alcalde Luis Pérez Gutiérrez, plantea para los expertos un reto en las futuras alianzas de gobernabilidad.
José Luciano Sanín Vásquez, presidente de la Veeduría Ciudadana al Plan de Desarrollo de Medellín, asegura que lo visto el pasado 28 de octubre en las urnas demuestra que aún existen amplios sectores políticos, de corte clientelista, burocráticos y apadrinados por grandes caciques electorales.
“Lo que uno presume es que la interlocución entre esos dos modelos políticos va a ser mucho más fuerte y difícil para Salazar de lo que fue para Fajardo. Como quedó configurado el Concejo, el Alcalde electo no la va a tener fácil”, indicó Sanín a Votebien.com.
Los resultados electorales así lo advierten: de los 21 concejales elegidos, hasta el momento 8 son de la cuerda de Salazar, 4 del Partido de la U, 2 de la Alianza Social Indígena, uno del Partido Liberal y otro del Movimiento Jóvenes Fajardistas. Los siete restantes apoyaron las aspiraciones de Pérez Gutiérrez, por lo que se espera una dura lucha para conformar las coaliciones a favor o en contra del mandatario local.
El Presidente de la Veeduría vaticina un ambiente aún más tenso entre el Alcalde de Medellín y los alcaldes electos de los nueve municipios que conforman el ente administrativo llamado Área Metropolitana del Valle de Aburrá, autoridad ambiental y de movilidad. Allí, cuatro de los mandatarios recién elegidos fueron avalados por el movimiento Alas-Equipo Colombia y tres por el Partido Liberal, lo que augura, según Sanín, una puja política bastante compleja.
Proyectos como el Plan Maestro Metropolitano de Movilidad, que busca mejorar la circulación vial y el transporte público urbano en todo el Valle de Aburrá; el Plan de Mejoramiento de la Cuenca del Río Aburrá, que pretende descontaminar el Río Medellín desde su nacimiento en el sur hasta su desembocadura en el norte; y los planes maestros de vivienda (soluciones de vivienda en los municipios metropolitanos que también beneficiarían a los medellínenses) podrían sufrir grandes variaciones o retrasos si se llegara a configurar un bloque de oposición entre los alcaldes municipales y Salazar.
Además de la concertación política, ¿cuáles serán los asuntos que Salazar tendrá que asumir de forma prioritaria?
Si bien en materia de seguridad la ciudad viene experimentando reducciones significativas en las tasas de homicidio, que comparados con años anteriores superan el 40 por ciento, y de otros delitos de impacto social, hay quienes plantean la dificultad de sostener las condiciones que han creado un clima propicio de seguridad en la capital antioqueña y de consolidar un modelo de seguridad conforme con el estado de derecho.
“El reto es mantener la tendencia decreciente de la tasa de homicidios como uno de los principales indicadores de seguridad, sobre la base de la superación definitiva de un modelo de protección violenta que ha prevalecido en esta ciudad en las ultimas dos décadas y el desarrollo de un modelo de seguridad que esté en conformidad con el Estado de derecho. Ese nuevo modelo debe contribuir a la superación del miedo difundido a lo largo de los años de guerra y considerar las libertades ciudadanas y políticas como indicadores de seguridad”, explicó Liliana Franco, investigadora del Instituto Popular de Capacitación.
Otro de los grandes retos es el de la pobreza en Medellín, un problema que exige prontas soluciones. Diversos estudios de carácter oficial y no gubernamental señalan que cerca del 45 por ciento de los habitantes de la capital antioqueña viven en condiciones de pobreza y un cálculo del 11 por ciento vive en condiciones de indigencia. Es decir, que de los 2,1 millones de habitantes de la ciudad, por lo menos 1,1 millones vive con menos del ingreso mínimo vital o en condiciones de indigencia.
Al problema de la pobreza se le suma el de inequidad. Cerca del 90 por ciento de las zonas Nororiental y Noroccidental, que agrupa al 60 por ciento de la población de la ciudad, registra ingresos de menos de un salario mínimo; presenta los más altos niveles de desempleo y sub empleo y, además, concentra la mayor tasa de usuarios desconectados de servicios públicos domiciliarios, que a juicio de los analistas, constituye el principal indicador de la desigualdad que impera en Medellín.
“En Medellín hay como 200 mil desconectados y esa es una realidad que tendrá que afrontar el nuevo Alcalde. No puede ser posible que a EPM le vaya muy bien, pero a los usuarios, que son como sus dueños, no puedan ni pagar servicios”, conceptúo Rafael Rincón, analista político y ex personero de Medellín.
Pero si el tema de pobreza requiere una intervención urgente, mejorar la movilidad y recuperar el pasivo ambiental prácticamente no dan espera. Además del atraso y deterioro de la malla vial, advertido por entes de control como la Contraloría General de Medellín, el gran reto para el futuro alcalde de la capital antioqueña será concertar varios temas con el gremio de los transportadores de servicio público de pasajeros, que ha demostrado ser un hueso duro de roer.
Uno de los temas complejos que enfrentará al gremio con la administración es la reorganización del transporte público en la ciudad, que no será nada fácil si se revisan las últimas discusiones, que han terminado en agrios debates. En particular, los divide el Metroplus, solución al transporte masivo de la ciudad actualmente en construcción, todo porque unos quieran participar de manera directa y otros porque imponen la licitación como mecanismo para seleccionar al operador del sistema.
De otro lado, según informes de la Contraloría General de Medellín, la ciudad carga con un fuerte pasivo ambiental representado en el aumento de asentamientos en zonas de alto riesgo ubicadas en las laderas; la tala de más de 200 mil árboles, y el alto nivel de contaminación de sus recursos hídricos y del aire.
La contralora Marta Cecilia Vélez advirtió que el próximo alcalde deberá realizar ingentes esfuerzos por aplicar programas que mejoren la calidad del aire que respiran los medellinenses, reduzca los niveles de ruido y aumente la superficie de espacio público por habitante, entre los aspectos más puntuales.
Pasados los festejos por el triunfo en las urnas, lo que viene para Salazar es una doble responsabilidad: de un lado, asumir el compromiso de sus propuestas electorales, y de otro, imprimirle su sello personal a una gestión de gobierno que representaría la continuidad del un modelo de administración que impuso su antecesor y amigo, Sergio Fajardo.
Sin embargo, la pregunta que pulula en el ambiente es si el modelo que se inició hace cuatro años, y que ha dado sus frutos en materia educativa, gestión transparente de los recursos y construcción de megaproyectos como los parques bibliotecas, no comenzará a desgastarse si Alonso Salazar demora las soluciones a los problemas ya expuestos.
11/06/2007 VOTEBIEN.COM