Quién es quién

Informes

Pocos cambios en un departamento donde la tradición de un par de décadas se mantiene intacta.

Caldas
La coalición ganó, pero con menos ventaja

El liberalismo mantuvo la Gobernación y la mayoría de las alcaldías en Caldas, pero tendrá que darse la pela con el partido de la U que logró mayorías en la Asamblea y algunos concejos.

La tradicional llave yepobarquista, dirigida por el congresista Ómar Yepes y el ex senador Víctor Renán Barco, aunque se mantuvo con gran poder en el departamento, perdió mayorías en algunos municipios. Pocos cambios en un departamento donde la tradición de un par de décadas se mantiene intacta.

Para su triunfo en la gobernación, donde Mario Aristizábal Muñoz obtuvo más de doce mil votos por encima de su contendor Francisco José Cruz Prada, de la U, como ya es tradicional fue clave la votación de Manizales que se mantuvo en la misma tendencia. En la capital caldense ganó el candidato del partido Salvación Nacional, Juan Manuel Llano Uribe, elección que, de acuerdo con análisis de la prensa local, muestra una pérdida en la fuerza de la coalición, pues no alcanzó los diez mil votos de más y además perdió la mayoría del concejo, hoy en manos de la U.

La misma situación ocurrió en Caldas, lo que podría dificultar la hora de gobernar, pues la Asamblea de Caldas sí tuvo renovación y la mayoría quedó en manos de la oposición. Los cambios no fueron sólo en la coalición, prácticamente toda la Asamblea renovó sus delegados.

“Los partidos tradicionales y sus representantes siguen dominando porque tanto en gobernación como en alcaldía tienen sus aliados y sus instituciones, como el ISS o la licorera. Eso hace la diferencia”, dijo un observador de la política caldense. 

En la provincia, la U tuvo una gran representación, pues de las 27 alcaldías, 10 quedaron en manos del partido uribista.

Sin embargo, donde los liberales barquistas pueden sentirse ganadores es en el Magdalena Medio caldense. En esa zona del departamento esa tendencia obtuvo todas las alcaldías. El mayor triunfo fue la recuperación de La Dorada y Victoria que por tres administraciones había estado en manos de la U. En la primera de estas poblaciones, Justo Capera Caicedo, del partido Liberal logró en un segundo intento obtener la alcaldía, frente a una rival que se veía como segura ganadora, Martha Liliana Salazar, del partido de la U, pero que llevaba consigo la representación del Movimiento del Pueblo que por tres administraciones había tenido el poder municipal.

En Victoria, donde la contienda electoral estuvo caracterizada por la guerra sucia entre los candidatos, no se dio el cabeza a cabeza que sus habitantes esperaban. La alcaldía quedó en manos de Libardo Uribe García, del partido liberal, quien logró más de mil votos sobre su contendor Juan Eduardo Caicedo Hoyos, de la U.

Había municipios donde un resultado diferente al triunfo barquista hubiera sido inesperado, como en Norcasia, donde la foto de Víctor Renán Barco se publicitaba junto a la de quien finalmente fue elegido alcalde, . Pese a esta fortaleza, el candidato del partido Alas Equipo Colombia, Ancízar Soto, logró más de 900 votos, una señal de alerta para el liberalismo tradicional que obtuvo 1.761 votos por su candidato  Alberto Orduy Castellanos.

A juicio de Andrés Felipe Betancourth López, coordinador de la Agencia de Desarrollo Regional del Oriente de Caldas, este distanciamiento político podría ser una traba para el proceso de integración regional. Pues otras zonas como Manzanares, Marulanda y Marquetalia se mantuvieron en el poder de la U. “Lo importante es que se mantengan los procesos que se habían adelantado, tanto de participación como de impulso a la integración regional”, aseguró.

Samaná, al norte del departramento, merece un capítulo aparte por la reacción de la ciudadanía en contra de las Farc, pues el candidato del partido de la U, Luis Jairo Arias Vidales, pues reemplazó al candidato que asesinaron las Farc. “La ciudadanía mostró su independencia del poder de la guerrilla, principalmente porque el nuevo alcalde proviene de la zona rural, una situación que se da por primera vez”, dijo un analista regional que calificó como heroica la actitud de los ciudadanos, especialmente de las veredas, que acudieron a votar pese a las amenazas de la guerrilla y el pobre servicio de transporte en la zona, para el días de las elecciones.

Lo cierto es que el departamento de Caldas mantuvo su división entre el liberalismo y el uribismo y en estas elecciones esa brecha se hizo mucho mayor, especialmente por la forma como se desarrollaron las campañas donde hubo toda una serie de acusaciones mutuas y pocas propuestas.

VOTEBIEN 14/10/2007