Quién es quién

Alto Riesgo

Cauca y Nariño
Narcoauge y elecciones

En el sur occidente colombiano, guerrillas, bandas delincuenciales y paramilitares que se disputan el control del narcotráfico, buscaron influir en las elecciones de octubre de 2007. 

Por María Teresa Ronderos

En los últimos años, luego de las intensas batallas que desató el Plan Colombia a la vuelta del siglo en los departamentos cocaleros de Caquetá y Putumayo, al suroccidente colombiano le cayó el coletazo del narcotráfico.

Así mientras en el piedemonte del Pacífico, en Barbacoas en Nariño, los cultivos de coca crecieron en 500 por ciento desde 2000, en Iscuandé, municipio costero al norte del departamento, se multiplicaron por 20. En Guapi y Timbiquí –municipios costeros del Cauca– también se explayó el cultivo ilícito en esos años la coca, robándole terreno a la selva. Con el auge de los cultivos de coca y amapola vino la expansión del negocio de cristalizaderos, laboratorios y rutas de salida de la droga y de entrada de los precursores químicos para producirla. La falta de empleo, la pobreza, y sin desarrollo alternativo, el negocio se hizo atractivo para los desesperados, sobre todo entre los jóvenes.


Como ya lo sabe el país hace tiempo, el auge del tráfico de narcóticos es siempre trágico porque conlleva intensificación de la lucha armada, crimen organizado, y violencia. Así en el segundo puerto colombiano más importante sobre el Pacífico, Tumaco, también en Nariño, los cultivos crecieron por 10 hasta alcanzar las 7.000 hectáreas, según datos de Naciones Unidas, principalmente en la zona de Llorente, se multiplicaron laboratorios y los barrios de la ciudad se volvieron campos de batalla entre grupos armados disputándose el control de la exportación de la cocaína. La tasa de homicidios pasó de la cifra ya alta de 53 por 100.000 habitantes en 2000 a 126 por 100.000 en 2006. Esta última es escandalosa si se tiene en cuenta que el promedio nacional es de 39. En pequeños municipios nariñenses como Cumbitara, el segundo más violento de Nariño, saltó en 600 por ciento.

 
En esos años de expansión de la droga también crecieron los grupos ilegales armados. Ejércitos de las Farc que ya habían estado en la región desde tiempos históricos reforzaron sus filas para cuidar sus nuevos cultivos, el ELN, con tradicional presencia en algunas zonas del Cauca y de Nariño se mantuvo. También el paramilitarismo llegó a disputar el control del negocio: y se asentaron el Bloque Libertadores del Sur (del Bloque Central Bolívar) en la costa y el pidemonte nariñense con incursiones hacia Cauca, mientras por el norte del Cauca, se metió el Bloque Calima que venía del Valle.


Luego de la desmovilización paramilitar a partir de 2005, estos bloques se atomizaron en grupos diferentes que han subsistido en las áreas de producción y tráfico de drogas ilícitas. Así, por ejemplo, en la zona del Patía nariñense entraron las Autodefensas Campesinas de Nueva Generación (Acng) que se trenzaron en batallas con las Farc hasta desplazarlas. En los municipios de Andes, Samaniego y Santa Cruz, un grupo llamado Los Rastrojos, que hicieron parte de los ejércitos privados del narcotraficante Wilber Varela, tejieron alianzas con ELN para combatir a las Farc. Guerrillas y paramilitares también se disputan la vía al mar desde Túqueques hasta Tumaco. Las Farc se han afianzado en el piedemonte del Pacífico nariñense y en algunos municipios costeros del departamento. Pero en Llorente (Tumaco) han entrado con fuerza Los Rastrojos. A pesar del exitoso patrullaje de la Armada que ha dificultado el accionar de los violentos,  al norte en el municipio costero de Iscuandé un nuevo grupo llamado Las AUC de Don Berna (que no son en realidad de don Berna si no de Varela) se pelean el control con las Farc. 

 
En el Cauca, por el norte, en la cuenca del río Naya, luego de las sangrientas incursiones del paramilitarismo, se dice que hoy hay una presencia enorme de desmovilizados rearmados, Águilas Negras y bandas al servicio del narcotráfico. Es un corredor preciado por estos negociantes, que va desde el Alto Naya hasta Puerto Merizalde en el Pacífico. El Tambo, municipio de cultivos y laboratorios en la cordillera ha sido escenario en los últimos meses de luchas entre las Farc y Rastrojos aliados con el ELN; algo similar sucede en el municipio costero de López Micay. En la zona caucana del Patía, al igual que en Nariño, han conformado nuevos grupos armados desmovilizados del Bloque Calima y Àguilas Negras con el propósito de desalojar a las Farc de la región. La costa caucana y Piamonte, al sur, en la bota, también hay luchas de guerrilleros con Rastrojos.

 
Este panorama de luchas por el control de cultivos, centros de producción y rutas ha sido el escenario de fondo de las elecciones locales de 2007. Prácticamente todos los municipios de Nariño y Cauca donde hubo amenazas, atentados, compra de votos u otro tipo de constreñimiento a los votantes son también municipios donde el narcotráfico es fuerte, bien sea por cultivos extensivos, por laboratorios o porque son atravesados por rutas estratégicas de salida al mar. En otras palabras, los grupos armados ilegales buscaron influir en la política, seguramente con el objetivo claro de conseguir protección o impunidad para sus negocios ilícitos por parte de los mandatarios locales.
Es difícil determinar dónde tuvieron éxito, o dónde, por el contrario, la población, aprovechando que ningún grupo tenía control absoluto, consiguió elegir a un líder cívico. También hubo lugares donde políticos compitieron en franca lid porque el grupo ilegal no era lo suficientemente fuerte ni para imponer candidato a la fuerza, ni tuvo éxito en ‘comprarlo’.

 
De todos modos algunos partidos, cuyos líderes han estado acusados por nexos con el paramilitarismo, obtuvieron triunfos en lugares de alta incidencia del narcotráfico y de sus nuevas bandas armadas. Así por ejemplo, Convergencia Ciudadana, aliada en esta región del senador valluno Juan Carlos Martínez, ganó varias alcaldías del litoral Pacífico de Cauca y Nariño y obtuvo la mayoría en algunos concejos. En Tumaco, uno de los principales puertos de salida de la droga y municipio de los mayores cultivos de coca de Nariño, principalmente en la zona de Llorente, ganó Colombia Viva, partido cuyos congresistas están siendo investigados por para-política, al igual que Convergencia también en alianza con Martínez.

 
Otro triunfador en varias alcaldías donde coinciden altas tasa de homicidio, actividades de narcotráfico y presencia de grupos armados ilegales, fue el Polo Democrático, y su aliado en Nariño, Opción Centro. Sin embargo, ningún líder del Polo está siendo investigado por nexos con grupos ilegales armados, y curiosamente, la línea interna del Polo que se impuso en Nariño, al igual que en el resto del país, fue la más alejada de Alternativa Democrática, más cercana al comunismo.