
Esta es una de las viviendas donde guerrilleros de las Farc asesinaron a un concejal en su recorrido de terror en Doncello, Caquetá
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Plan pistola de las Farc
El Doncello se quedó sin candidatos
Hacer política en Caquetá se convirtió en una sentencia de muerte dictada por el frente Teófilo Forero, de las FARC.
Como van las cosas, en Doncello, Caquetá, no habrá elecciones en octubre próximo. Después del asesinato de dos concejales el pasado martes, todos los aspirantes al concejo y a la alcaldía anunciaron que no se inscribirán. Hoy, el miedo es el único que anda campante por esa población.
La decisión de retiro de los aspirantes no es más que el reflejo de lo que ha ocurrido a los concejales elegidos en 2004. Según dijo a Votebien uno de los amenazados, “nos están cobrando el apoyo al presidente Uribe”. Durante la mayor parte de su período el grupo del grupo de ocho concejales ha tenido que vivir en un anillo de seguridad custodiado por la Policía, en casas arrendadas que pagaban con un subsidio del Gobierno nacional. Pero hace un par de meses tuvieron que volver a sus casas porque el dinero dejó de llegar. Y las consecuencias de ello se vieron hace dos noches.
El martes fueron asesinados en sus casas los concejales Argemiro Medina y Ofelia Betancur; también murió la hermana de esta última, Rosalía Betancur.
“Señores concejales del municipio del Doncello: en repetidas ocasiones se les han enviado panfletos los cuales han hecho caso omiso, de nuevo le recordamos que ustedes junto con sus familias son considerados objetivo militar nuestro”, dice un panfleto que guardan amargamente los miembros de la corporación. Una amenaza que se cumplió el pasado martes y que incluso un grupo especial de 50 hombres que llegó al lugar ese mismo día, no pudo evitar. Los uniformados estaban protegiendo el que creían era el objetivo, el comando de Policía.
Doncello es una población con 22 mil habitantes y en sus alrededores se está adelantando el Plan Patriota. Precisamente, hace menos de un mes el presidente Álvaro Uribe visitó Caquetá y aseguró que las Farc se había reducido a la mitad en ese departamento.
Después de los crímenes, el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, explicó a los medios de comunicación que se trata de un ‘plan pistola’ implementado por las Farc. Lo que ocurre es que esta vez fue diferente. Los hombres armados que entraron en motocicletas a Doncello, el martes por la noche, llevaban la misión de matar a todos los concejales. Hay dos muertos porque los otros cinco que buscaron no estaban en sus casas. “Estamos vivos de milagro”, dijo la concejal Gladis Mendoza Castellano, a cuya casa lanzaron una granada; ella salvó su vida porque estaba en una reunión.
Ya van dos consejos de seguridad, el primero de ellos al día siguiente del crimen, presidido por Santos y con la presencia de los comandantes del Ejército y las Fuerzas Militares. Allí se decidió ofrecer una recompensa para quien delate a los responsables del triple homicidio y hubo anuncios de aumento del pie de fuerza, con 50 nuevos carabineros para el municipio.
El segundo consejo fue al día siguiente. En éste se decidió que cada concejal tendrá un escolta, un chaleco antibalas y llegará de nuevo la ayuda económica para pagar una casa en arriendo, pero también que deberán permanecer en un anillo de seguridad que cubre tres cuadras a la redonda de la estación de policía. “Estamos verdaderamente presos”, dijo a Votebien Álvaro Gallego Gutiérrez, uno de los concejales que hoy no tiene un dedo por cuenta de un atentado que sufrió el año pasado.
Y a pesar de la invitación del Mindefensa de no abandonar la zona y “...responder con contundencia y valentía”, los concejales están cansados. Gallego Gutiérrez es uno de ellos. Después de poner el pecho estos años, ahora sí se quiere ir. “El Gobierno nos dice que nos quedemos, que lo contrario es no apoyar la democracia, pero no hacen nada. Esto sigue igual”.
La queja de Gallego es razonable. No sólo habla por el atentado que casi le cuesta su vida y por la muerte de sus dos colegas. También lo hace por los atentados contra los concejales de San Vicente del Caguán y Puerto Rico, además de la muerte de dos presidentes del concejo de Paujil. Todo en menos de un año.
La Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos condenó el crimen y urgió a las Farc a respetar los derechos de las personas que ocupan cargos públicos o participan en el proceso electoral.
El comandante de las Fuerzas Militares, Freddy Padilla De León, les prometió a los pobladores de Doncello que se dará prioridad al cuidado de la población y los cascos urbanos, aunque no olvidarán sus operaciones. Y explicó lo que está ocurriendo en que las Farc están intimidando a las poblaciones que ya no pueden controlar.
A tres meses de las elecciones, el miedo va ganando en Doncello y se necesitará más que promesas de protección para que sus ciudadanos tomen el coraje de inscribir sus nombres como candidatos y a cuenta de ello hacerse a una sentencia de muerte en sus espaldas.