
El compromiso de los recursos de regalías, por ejemplo de explotaciones petroleras, son parte de las promesas de campaña
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Finanzas y territorio
¿Qué está en juego?
En época electoral las grandes inversiones en las regiones se vuelven tema de campaña. En algunos casos los candidatos terminan como vendedores de ilusiones.
Así como el Transmilenio es tema de campaña en Bogotá o la construcción de nuevos Metrocables lo es en Medellín, en el resto del país otros proyectos de gran impacto son asunto político obligado. En La Guajira es la represa del río Ranchería; en Norte de Santander, los proyectos de carbón; en Santander, la inversión que se realizará con las regalías por la venta de Ecogás o las posibilidades con los proyectos de biodiesel en cinco departamentos.
El interés en estos grandes proyectos es decisivo pues la gente pone en ellos su expectativa de desarrollo y progreso. Si un candidato logra sintonizarse con su electorado en este punto, ya tiene mucho terreno ganado. Éste por ejemplo es el caso del Liberal Miguel Murgas Núñez, quien logró el aval de su partido en gran medida porque en su región le ven un gran compromiso con la construcción de la represa del río Ranchería, que alcanzaría un costo de 780.000 millones de pesos.
En algunos casos, los políticos terminan pareciéndose a la niña lechera del cuento. Es decir, haciendo promesas sobre ingresos de proyectos que aún están en pañales. Ésta podría ser la situación de varias inversiones al sur del país en plantas de alcohol carburante a base de especies no convencionales. Para altos funcionarios del gobierno esto es como hacer castillos en el aire. Pero en tiempo de campaña, los políticos echan mano de todo.
De otra parte no son pocos a quienes la idea de grandes inversiones en su región les atrae por el beneficio personal que puedan sacar. Es bien sabido que en la administración de las regalías hay muchos vacíos que dan pie a la corrupción. Por eso la importancia de estar conciente de qué es lo que está en juego en cada región, y estar atento a señales que pueden ser alertas de lo que realmente hay detrás.
Una de las zonas con grandes expectativas de inversión en los próximos años es Norte de Santander. En el próximo quinquenio ese departamento hará realidad varios proyectos minero-energéticos que significan cifras millonarias en regalías. Uno de ellos, el de la explotación de carbón que se planea hacer entre la población de Carmen y la región del Catatumbo, pareciera ser uno de las razones para que proliferen los candidatos a las alcaldías. Municipios que tradicionalmente tenían tres o cuatro candidatos hoy los cuentan por decenas. Así ocurre, por ejemplo, en Convención, donde viven 16.605 personas y hay diez candidatos a la Alcaldía.
Este departamento tiene otros atractivos. También está en juego el proyecto de explotación petrolera en Tibú, para el cual Ecopetrol se alió con Petrobrás. Ese municipio y su vecino El Tarra tienen media docena de candidatos a la alcaldía cada uno.
Las regalías en el Meta son el lugar común donde se encuentran sus candidatos, pues ya igualó la producción de Arauca y por lo tanto recibe cerca de 30.000 millones de pesos cada mes. Y van por más. En ese departamento está pendiente la producción de crudos pesados del Campo Castilla, además de otros dos proyectos que están en etapa exploratoria: Apiay y Rubiales.
En Casanare, por cuenta de regalías se reciben anualmente cerca de 550.000 millones de pesos, lo que significa aproximadamente 1.500 millones diarios y alrededor de esos recursos, sobre los cuales está cimentada la economía del departamento, giran todas las campañas, casi todas prometiendo inversiones para reducir el 68 por ciento de pobreza que padece el departamento.
Otros departamentos quieren seguirlos. Santander recibe hoy 120.000 mil millones de pesos al año por concepto de regalías, pero con la explotación del pozo Cira-Infantas, ese monto podrá subir. Igual ocurre con Huila que recibe casi 200.000 millones de pesos anuales, pero tiene pendientes varios proyectos de exploración que ya la Agencia Nacional de Hidrocarburos, ANH, autorizó.
Inversiones colaterales
Pero algunos políticos son aún más osados. En sus promesas no sólo incluyen lo que corresponde a inversiones públicas, sino también los supuestos beneficios que traerían de los privados.
Sucede por ejemplo con la expectativa que hay con las plantas de biodiesel en Cesar, Meta, Magdalena, Atlántico y Santander. Allí se vuelve caballo de batalla prometer contratos de construcción, operación e injerencia para lograr que la contratación de mano de obra sea local, al igual que los contratos para la entrega de suministros y logística. En algunos casos los candidatos llegan a ofrecer en sus programas de gobierno exenciones tributarias, como el predial y la Industria y Comercio, para generar inversión.
Hay candidatos dispuestos a todo para que los vean comprometidos con el progreso de su región. Por ejemplo en Carmen de Chucurí, en Santander, uno de ellos logró llevara a inversionistas del Canadá para ver la posibilidad de explotar unas minas de carbón. Entre la población ese sólo gesto le trajo réditos electorales. Algo similar sucede con los prospectos de explotación de platino en Chocó o de oro en Antioquia y Caldas.
En otros casos, como en Valle del Cauca, el tema de campaña es hacer competitiva la industria de licores para ponerla al nivel de la empresa privada en la producción de alcohol carburante, con lo que se lograría un mayor monto en el recaudo de impuestos. Emprendimientos de este tipo hay también en Meta, Santander, Cesar y Atlántico.
El destino de los dineros que entrarían a los departamentos por la venta de las electrificadoras en Boyacá, Norte de Santander, Meta, Santander y Cundinamarca, es un tema que no deja de estar en la agenda de los políticos en estas regiones.
Una puja similar ya se está dando en Santander, donde los 325.000 millones de pesos que recibirá la administración departamental por la venta de Ecogás, ya están comprometidos por los candidatos a la gobernación, en cuanta obra les piden. Un ejemplo de cómo estos dineros son claves a la hora de pensar sus estrategias políticas es el del candidato Horacio Serpa, en la puja por la gobernación. En su caso prometió que gran parte de dichos recursos irían a inversiones relacionadas con el río Magdalena, lo que se ha interpretado como una forma de reconquistar el corazón de su electorado en Barrancabermeja.
Con la elaboración de las agendas internas en todos los departamentos y la asignación de recursos que hizo el Gobierno dentro del Plan de Desarrollo 2007-2010, surgen muchos otros temas que son más de ejecución que de formulación y cubren varios departamentos. Están allí el puerto alternativo para el Pacífico o el arreglo de corredores viales para la competitividad. Estos también son temas de campaña.
Los electores tendrán que estar atentos a que las promesas de sus candidatos, no sean ilusiones de niña lechera, y que realmente el interés que busquen sea el de sus comunidades y no el de unos pocos que en las opciones de progreso ven una oportunidad de hacer su agosto.