
Las elecciones de octubre próximo tienen cientos de amenazas. Las de irregularidades en el proceso electoral, son sólo algunas.
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Veedurías
Alerta roja
Una lista con 328 municipios que históricamente han tenido anomalías e irregularidades electorales acaba de ser divulgada. Investigadores de varias entidades, agrupadas en la Misión de Observación Electoral -MOE- presentaron una serie de mapas de riesgo, con base en el comportamiento electoral entre los años 2000 y 2006. Un documento revelador de lo que pueden ser las próximas elecciones del 28 de octubre.
El 30 por ciento de los municipios del país corre el riesgo de sufrir fraude en las próximas elecciones. En algunos en bajo grado y en otros en muy alto nivel, las prácticas irregulares durante los comicios han sido parte de su historia, y para el debate electoral del 28 de octubre esto podría seguir igual.
Son 328 de los 1.098 municipios del país los que corren peligro, la mayoría de ellos en Boyacá, Antioquia y Santander. En estos tres departamentos está el 30 por ciento de las poblaciones en riesgo, mientras que un 20 por ciento más está en la Costa Atlántica.
El riesgo más alto lo tienen 13 municipios regados por todo el territorio. Entre estos hay algunos recordados por las tragedias que la violencia ha dejado allí, como Ituango, en Antioquia; Mapiripán, en el Meta o Bojayá, en Chocó. En otros departamentos como Arauca, Guaviare, la Guajira o Sucre, los amenazados representan más del 50 por ciento de sus poblaciones.
El informe es un mapa de riesgo y fue elaborado por un grupo de investigadores convocado por la Misión de Observación Electoral, MOE, en que varias organizaciones sociales se reunieron para vigilar la calidad de las próximas elecciones.
Es el primero de cuatro informes que se revelarán de aquí a octubre, y muestra las anomalías e irregularidades electorales que se detectaron entre 2000 y 2006. La intención de los veedores es dar una alerta temprana para que las autoridades, los ciudadanos o los mismos partidos tomen alguna acción que evite que la historia se repita.
El estudio encontró casos realmente osados, como el del municipio de Covarachía, en Boyacá, donde se hallaron 1.053 votos irregulares frente a 973 votos totales. Los investigadores detectaron irregularidades en el 51 por ciento del país, es decir, 570 municipios. Los departamentos que mandan la parada son Cundinamarca (64), Antioquia (56) y Boyacá (50).
También se encontraron poblaciones donde las votaciones por un solo candidato eran excepcionalmente altas. Aspirantes en Calamar, Bolívar, y Pisba, en Boyacá, lograron que más del 85 por ciento de los electores los escogieran a ellos. Esto no sería extraño si no fuera porque cuando ocurrió, en 2006, la reforma política hizo muy difícil concentrar votos por un candidato en un solo partido. Se encontró que en el 39 por ciento del país se registraron casos como estos.
En los comicios para las alcaldías de 2000 y 2003 también se encontró que diferentes candidatos no tuvieron la oportunidad de competir para las elecciones, en más de 20 municipios. Incluso, Jambaló y San Sebastián, en Cauca, tuvieron el mismo problema en ambas elecciones.
Las participaciones de votantes, ya sea por muy bajas o extremadamente altas, también se convierten en un riesgo para las elecciones. El informe muestra que poblaciones como González, en Magdalena, o Remolino, en Cesar, tuvieron incrementos dramáticos en el número de votantes. Estas cifras estuvieron muy por encima del promedio de todo el país.
En cambio, los riesgos por los que los votantes no acuden a las urnas están replegados hacia el sur y oriente del país, especialmente en los departamentos amazónicos, donde las condiciones de abandono no permiten garantizar una participación alta de los ciudadanos.
Los riesgos de fraude por la manipulación de los votos nulos, blancos o no marcados fueron ubicados principalmente en la Costa Atlántica. En Bolívar, Córdoba, Atlántico y Magdalena está la mayoría de sospechas de los últimos años. En algunos municipios de estos departamentos se han encontrado muy pocos votos en blanco o nulos o una baja cifra de tarjetones no marcados. El peligro es que estos votos sean fraudulentamente cambiados por votos válidos, para favorecer un candidato.
Las amenazas son muchas, y ahí reza muy bien el refrán de ‘hecha la regla, hecha la trampa’, pero precisamente lo que los informes de riesgo pretenden es evitar que se registren irregularidades y las elecciones terminen siendo poco transparentes. De los ciudadanos y las autoridades depende que esta historia tenga un final feliz.
El análisis fue realizado por un equipo de investigadores de las universidades del Rosario, Javeriana y los Andes; las organizaciones Nuevo Arco Iris, Seguridad y Democracia y la analista política Claudia López. A partir de la próxima semana, el grupo de once analistas ampliará el contenido del mapa de riesgos en las columnas semanales de Votebien.com.