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Financiación
La danza de los millones
¿Qué esperan las empresas cuando financian a los candidatos?, ¿los políticos quedan comprometidos cuando reciben apoyo financiero?, ¿cuáles son los principales patrocinadores de la política en las cuatro ciudades más importantes del país?
Cuando Sergio Naranjo anunció hace algunas semanas su candidatura a la alcaldía de Medellín muchos se asombraron por su repentina decisión. Otros se alegraron, pues vieron en él un justo contrincante de Luis Pérez, el controvertido ex alcalde de Medellín que tiene su popularidad disparada. Ahora el tema político mayor comentado en la capital paisa es que el Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), estaría dispuesto a darle un gran respaldo a Naranjo y de esta forma buscar hacerle frente a la popularidad de Pérez.
El perjudicado de esta decisión sería Alonso Salazar, candidato cuya bandera es ser el sucesor del popular alcalde Sergio Fajardo, que ha tenido el guiño del GEA, pero que aún no despega en las encuestas. Por esa razón el conglomerado económico habría recurrido a Naranjo como plan B. Su junta directiva no se ha reunido oficialmente para decidir a quién apoyará en las elecciones de octubre y Naranjo negó esta versión al decir que “no asumiría ningún reto de mi vida con esta connotación de competencia”. Pero esta versión cobra cada vez más fuerza y no es difícil de creer. Primero, porque es bien conocida la enemistad entre el GEA y Pérez. Y segundo, porque desde siempre las grandes empresas han aportado a las campañas de los candidatos que más se ajustan a sus intereses e ideología. El caso Naranjo sería apenas una muestra de ello.
El que las empresas apoyen a los políticos en campaña es completamente legal e, incluso, es impulsado por el Estado, pues cada donación a un candidato cuenta con exenciones tributarias. Esta fuente de financiamiento se suma a la que el Estado hace a través de la reposición de votos. Los detractores de este modelo mixto de financiamiento dicen que siempre hay un gran riesgo de que los candidatos queden comprometidos con estas empresas y, a la hora de gobernar, pueden hacerlo en función de este particular y no de la comunidad en general. Es por ello que países como Argentina, Brasil y Paraguay prohíben que contratistas del Estado y organizaciones sociales aporten dinero a las campañas. Eso no pasa en Colombia.
En las principales ciudades del país es fácil identificar algunas grandes empresas que siempre están presentes en las cuentas que los candidatos presentan al Consejo Nacional Electoral. Las compañías del grupo Ardila Lulle, Bavaria, algunas del GEA, Carvajal, Almacenes Éxito y las del grupo Sarmiento Angulo, entre otras, siempre se manifiestan con apoyos financieros a los principales candidatos en contienda. Todas coinciden en que lo hacen como un apoyo a la democracia y que favorecen a todos por igual sin importar su filiación política o ideología. “Si realmente los políticos se sintieran presionados por las empresas que los financian, los congresistas, por ejemplo, no aprobarían en el Congreso medidas como el impuesto a la renta”, le dijo a Votebien un funcionario de estas empresas que pidió no ser mencionado.
Pese a su presentación, es común que en varias personas estos apoyos levantan suspicacias sobre una posible compra de conciencias de los gobernantes o legisladores. Pero son muy pocas – casi inexistentes- las denuncias al respecto. Por ejemplo Votebien investigó el año pasado cómo se beneficiaron los patrocinadores de la campaña 2002 de Álvaro Uribe durante su gobierno. Pero no se encontró nada diferente a un par de nombramientos y de condecoraciones.
Para las elecciones de 2007 el peligro de que las empresas que aporten recursos a las campañas es mucho mayor, pues a nivel regional se mueven muchos más intereses difíciles de detectar. Por ejemplo en la elección de hace tres años en el Putumayo, su gobernador Carlos Alberto Palacio, hoy destituido, fue financiado por el principal comerciante de la región, Jaime Osorio Ríos, que entre varios negocios tiene la distribución de licores. Luego se supo de irregularidades relacionadas en ese contrato y se investigan posibles vínculos de este comerciante con grupos paramilitares.
Los candidatos de cada región se financian, en parte, con los aportes de los empresarios del sector, las licoreras, ingenios y todo tipo de negocios. Y en un municipio pequeño es más fácil que este empresario pueda llegar a cobrar sin reparo alguno el favor si su candidato es elegido.
Mientras arrancan las campañas y las alianzas se concretan, Votebien indagó sobre las principales empresas que tradicionalmente aportan a las campañas en las cuatro ciudades más importantes del país.
Medellín
En Antioquia el GEA es el principal aportante a las campañas políticas. Lo hace sobre todo con sus empresas cementeras. La decisión de apoyar a un candidato la toma la junta directiva del grupo. Para las elecciones a alcaldía de Medellín de 2003, el GEA aportó más de 100 millones de pesos a la campaña de Sergio Fajardo. No fue posible saber con cuánto apoyaron a Sergio Naranjo en esa oportunidad, pues según dijeron en el Fondo de Financiación de Campañas y Partidos del CNE, el entonces candidato del Partido Conservador no radicó correctamente las cuentas.
Cali
El grupo Carvajal suele hacerse sentir con sus aportes a los candidatos en la Sultana del Valle. En las elecciones a la alcaldía de 2003 la diferencia de su apoyo fue evidente. Mientras que en las cuentas que Francisco Lloreda presentó al Consejo Nacional Electoral hay registrados aportes de empresas del conglomerado y miembros de la familia Carvajal por 30 millones de pesos, en las de Apolinar Salcedo los Carvajal no figuran con ninguna de sus 14 empresas, ni como personas naturales.
Los ingenios también son financiadores constantes de las campañas en el Valle. Por ejemplo, 85 millones que entraron a la campaña de 2003 de Francisco Lloreda provinieron de cinco de los 13 ingenios. En las cuentas de Apolinar Salcedo no figura ninguno.
El caso de Salcedo es particular. Ganó la alcaldía sin el apoyo de los dos financiadores tradicionales de la política en el Valle, y de la clase empresarial en general. Mientras su campaña recibió 83’990.000 pesos en contribuciones y donaciones de familiares y particulares, Lloreda recibió 663’894.000 pesos.
Bogotá
El caso bogotano es más difícil de seguir por la gran cantidad de empresas que tienen sus sedes en esta ciudad. Bavaria, por supuesto, brinda un apoyo financiero importante a los candidatos, así como algunas empresas del Grupo Empresarial Antioqueño. Por ejemplo, para la campaña de Juan Lozano a la alcaldía de 2003, Bavaria aportó 50 millones de pesos, Carvajal, 10 millones; Cervecería Leona, 50 millones; y el GEA, a través de sus empresas Cementos Argos y Conavi, entre otras, más de 10 millones de pesos. No es calro cómo fue la situación en la campaña del hoy alcalde Luis Eduardo Garzón . Según las cuentas que el partido presentó, 12 de las 14 donaciones aparecen a nombre de la Fundación Guantanamera, “creada para canalizar los aportes a la campaña para hacerlos más transparentes”, le dijo a Votebien Enrique Borda, secretario general de la Alcaldía.
Barranquilla
Súpertiendas Olímpica es uno de los grandes financiadores de la Costa. Para las elecciones a la Alcaldía de 2003 le dieron a Guido Nule, el candidato liberal, 40 millones de pesos. Esta empresa es propiedad de la familia Char, que desde hace varios años está involucrada en la política. En estas elecciones, Alejandro Char aspira a la Alcaldía de Barranquilla y está aliado con el ex senador José Name, que va a la Gobernación del Atlántico. Seguramente los apoyos financieros de la Olímpica y otras empresas de la familia Char se reserven exclusivamente para estos dos candidatos, y sus competidores tendrán que ser más creativos a la hora de buscar patrocinios.
Una de las donaciones más jugosas que recibieron las campañas a la Alcaldía de Barranquilla en 2003 fueron los 70 millones de pesos que Cementos del Caribe le dio a Nule. Hoy esta cementera hace parte del grupo Argos, del Sindicato Antioqueño. Por lo demás, los apoyos a las campañas costeñas se manifiestan frecuentemente a partir de donaciones de las personas naturales. En las cuentas de campaña de Hoenigsberg solo figuran tres empresas (entre las que se cuenta Uniapuestas, donde Enilce López ‘La Gata’ era accionista), entre un total de 21 donantes. Los demás son amigos y grandes empresarios que prefirieron hacer sus aportes a título personal. Esto podría ser sano a la hora de desvincular al eventual gobernante de compromisos políticos con las empresas. Pero es apenas simbólico.
Es usual que el candidato con más plata y más apoyo del sector empresarial es el que gana, ya sea porque la empresa se va con el más opcionado, o porque el que tiene más plata es el que puede hacer una mejor campaña. De alguna manera es el mismo dilema del huevo o la gallina.
En todo caso, mientras en Colombia prevalezca este financiamiento mixto de las campañas políticas, las suspicacias van a estar ahí y habrá que prestarle especial atención a qué tipo de vínculo estableció el gobernante de turno con la empresa o la persona que lo financió.