Quién es quién

Alto Riesgo

Las Farc son las autoras de la mayor parte de las 194 amenazas contra alcaldes, según la Federación Colombiana de Municipios

Regiones
Mandatarios bajo riesgo

Las campañas electorales arrancan con cerca de 200 alcaldes amenazados, en su mayoría por las Farc, ¿qué pretende este grupo armado?

El alcalde de Ocaña, Norte de Santander, Luis Alfonso Díaz, ha recibido amenazas de todos los grupos armados de su región. Es “objetivo militar” del EPL desde cuando era candidato en 2003. Cuando ganó las elecciones no pudo salir a celebrar su triunfo, pues miembros del CTI lo bajaron el carro en el que se disponía a viajar porque detectaron planes para asesinarlo. Después lo amenazaron los paramilitares, luego las Águilas Negras. La última fue el mes pasado, cuando las Farc envió un comunicado en el que lo amenazaban a él y a los alcaldes de otros cinco municipios de la Provincia de Ocaña.

Díaz es uno de los 194 alcaldes colombianos amenazados de muerte en lo que va del año, según el último informe de la Federación Colombiana de Municipios. Ellos representan el 10 por ciento del total de alcaldes de todo el país y están repartidos en 27 de los 32 departamentos del país. Desde las cifras se identifican algunos casos problemáticos. Por ejemplo Córdoba. Allí de 28 alcaldes que tiene el departamento, 26 están en la mira de los violentos. Según Gilberto Toro, presidente de la Federación, “hay una amenaza latente sobre Córdoba porque fue un departamento emblemático de los paramilitares antes de su desmovilización y las Farc lo consideran ahora un gran botín”.

Caquetá y Arauca manejan proporciones similares. Cada uno de los 16 alcaldes que tiene el primero ha recibido amenazas de muerte y en Arauca las han recibido seis de siete. Y en Huila, por su parte, esta semana aparecieron unos panfletos de la columna Teófilo Forero de las Farc en el que declaran objetivo militar a los concejales, alcaldes y diputados de Neiva, Rivera, Campoalegre, Hobo y Algeciras.

La Federación identifica como autor de la mayor parte de estas amenazas a las Farc. Primero, porque en estas zonas el grupo armado conserva una importante presencia. Segundo, porque amenazar y asesinar a alcaldes y concejales es una estrategia que este grupo armando ha usado desde siempre para atacar al Estado, representado por los alcaldes de los municipios. Y tercero, porque el asesinato de alcaldes y concejales es una estrategia electoral, para que los candidatos que les hacen oposición en la zona retiren sus aspiraciones por miedo.

Por ello ahora que se acercan las elecciones se prevé que los ataques en contra de los funcionarios aumenten. En lo que va del 2007 una alcaldesa ya fue asesinada, Inés Marín de San José del Palmar (Chocó). El hecho, ocurrido a principios del julio, fue atribuido a las Farc, que meses antes le había hecho llegar una amenaza escrita.

En este mismo mes las Farc asesinaron a dos concejales de Doncello (Caquetá). Los otros diez se salvaron por no estar en sus casas. El grupo armado los señaló por apoyar la política de seguridad del gobierno. En Docello los candidatos a la alcaldía y al concejo ya retiraron su aspiración, por lo que es probable que en este municipio no se realicen elecciones en octubre.

Pese a lo grave de la situación, esta no llega a los extremos que se vivieron en 2002, cuando terminaba el gobierno Pastrana y arrancaba el de Uribe. En esa época fueron asesinados 13 alcaldes y amenazados 544, según la Federación de Municipios. En su mayoría, estas amenazas se concretaron con la dimisión de los alcaldes. En un solo mes, en julio de 2002, 80 alcaldes colombianos dimitieron por presiones de las Farc. Los departamentos más afectados por esta situación fueron Arauca, Boyacá, Caquetá y Norte de Santander.

La Federación de Municipios atribuye el cambio a “la Política de Seguridad Democrática se ha recuperado la gobernabilidad local. Hace cinco años teníamos un alcalde asesinado por mes. Ahora es uno al año. Antes había secuestros permanente de alcaldes, hoy no hay alcaldes secuestrados “, dijo Toro a Votebien.

Obviamente no se puede cantar victoria. La responsabilidad de las autoridades para garantizarles la vida a los 194 alcaldes y 939 concejales amenazados es altísima. Además, tienen en sus manos el desarrollo tranquilo del proceso electoral que recién comienza. En 2007 no se puede repetir la historia de 2003, cuando en el marco del proceso electoral fueron asesinados 16 candidatos a la Alcaldía y diez candidatos al concejo; y cuando otros tantos, como Díaz, fueron amenazados desde que se postularon y tuvieron que pasar las noches de su gobierno en un batallón del Ejército y con un policía al lado.

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