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Estrategia electoral
Lo que quiere la gente
La inseguridad, la pobreza y el desempleo son los problemas que los habitantes de las principales capitales del país esperan ver resueltos por sus próximos alcaldes. ¿Qué tan en sintonía están las propuestas de los candidatos con estas necesidades?
No deja de ser paradójico que mientras en Cali los candidatos a la alcaldía tienen como eje de campaña el sistema de transporte masivo MIO, la gente –según la última encuesta de Datexco contratada por el diario El Tiempo- diga que sus mayores problemas son, en orden descendente, la seguridad, la educación, el desempleo y la pobreza. La movilidad apenas logró clasificar dentro del grupo de ‘otros’.
¿Cómo se explica esto? ¿Hay una desconexión de los candidatos con su electorado o es una cosa lo que la gente dice que quiere y lo que en verdad necesita?
La respuesta a este interrogante no es sencillo. Y en parte puede ser un poco de todo. En la citada encuesta la inseguridad, el desempleo y la pobreza obtuvieron los primeros lugares como problemas de las cinco principales ciudades del país. Estos necesidades coinciden con un sondeo que realizó Votebien, pero en este el desempleo fue la prioridad para los participantes.
El caso de Bogotá es muy diciente de estas diferencias aparentemente inexplicables entre lo que la gente necesita y lo que dice que quiere. La encuesta muestra que los habitantes de la capital sienten como el máximo reto del próximo alcalde atacar la inseguridad, a pesar de que las cifras muestran cómo en la ciudad el índice de criminalidad se ha reducido. En cambio problemas estructurales, como la pobreza quedaron en un tercer lugar. Por su parte, los candidatos vienen priorizando como tema de campaña el de la movilidad, que para el caso quedó en un cuarto lugar.
Lo que intenta una encuesta como ésta es medir percepciones, según explicó a Votebién César Valderrama, director ejecutivo de Datexco, quien dice que éstas dependen mucho de las estrategias de comunicación públicas. “Si los programas que una alcaldía está desarrollando no se están reflejando en la gente, quiere decir que hay baja comunicación”.
Las prioridades de la gente no son siempre su mayor necesidad. A veces la gente necesita más un plato de comida que la garantía de estudio para sus hijos. Por ello, cuando las elecciones se aproximan, las peticiones de la gente a veces no están en sintonía con las propuestas de los candidatos.
Otro ejemplo es la situación de Medellín. Casi el 30 por ciento de los encuestados encontró que el desempleo es el principal problema y los candidatos, mientras tanto, buscan nuevas formas de metrocable para la ciudad. Y en Bucaramanga, las prioridades son la pobreza y el desempleo, mientras la mayor obsesión de los candidatos está en la competitividad.
Es la percepción, lo que los futuros votantes ven más cercano y es al fin de cuentas lo que termina marcando la tendencia que seguirán las campañas políticas. “Realmente no se termina de ver bien cómo son las cosas, pues las campañas y la publicidad también son hechas a base de percepciones”, explicó Valderrama.
Lo que esto quiere decir es que el camino fácil para los candidatos es montar su discurso sobre lo que la gente dice que quiere, descuidando problemas de fondo que la urgencia de las percepciones de la gente no ve. Ambos extremos son inquietantes. Aquel que sólo repite lo que la gente en su percepción del momento dice que necesita, puede caer fácilmente en el populismo, mientras que el que va en contravía puede pasar de extraterrestre.
Óscar Sánchez, especialista del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, explica que los problemas del país son tantos como las regiones. “Colombia es como muchos países. No hay “el gran tema” que deba resolverse”. Así como las zonas más apartadas como el Bajo Atrato claman por soluciones para la guerra y la miseria, en ciudades capitales se busca una respuesta a la falta de gobernabilidad o la corrupción. Otras poblaciones tienen niveles críticos en atención básica, como los desplazados o las minorías. Cada grupo de población tiene una necesidad específica y llenarla es muy complicado.
De ahí que Sánchez propone que el eje básico de las propuestas debería ser todas aquellas iniciativas que a mediano y largo plazo apunten ante todo a reducir la brecha entre ricos y pobres. Una iniciativa que poco cabe en la mente de los candidatos inmediatistas que buscan escalar en las encuestas, a base de una falsa sintonía con lo que supuestamente la gente quiere.