
Hay 99 candidatos de las legislativas de 2006 que pudieron financiarse de cualquier forma. No quisieron decir quién les dio plata.
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Rendición de cuentas
¡Desorden!
Es probable que los colombianos nunca sepan cómo se financiaron casi cien candidatos al Congreso en 2006. Si así fue en unas elecciones nacionales, ¿qué pasará en 2007?
Los partidos siguen siendo muy débiles y desordenados para controlar a sus candidatos. Hoy hay procesos pendientes contra 14 de los 16 partidos que ganaron una curul en el Congreso en marzo de 2006, pues no lograron que 99 de sus candidatos cumplieran con el requisito de decir quién los financió, cuánta plata gastaron y cuánta plata recibieron. Estos candidatos negligentes sí pudieron hacer todo el trámite para conseguir el aval del partido, inscribirse y hacer campaña. Pero no tuvieron la voluntad de llenar un formulario con sus cuentas.
Estos políticos tienen en común haber perdido las elecciones. “Hay candidatos que cuando pierden es tanta la tristeza, que no quieren saber nada más de política y les da pereza presentar sus cuentas”, dijo en tono irónico Miguel Ángel Flórez, representante legal de Apertura Liberal partido que está en la lista de investigaciones pendientes en el Fondo de Financiación de Campañas y Partidos porque alguno de sus candidatos no cumplió su deber. “Es que algunos sacaron una cantidad tan insignificante de votos, que les cuesta más contratar a un contador y mandar las cuentas a Bogotá, que lo que realmente ganarán por la reposición de votos. Y es que algunos creen que solo se rinden cuentas para que les devuelvan la plata, no porque sea una responsabilidad”.
En el grupo de morosos también están el Partido de la U, Cambio Radical, el Partido Conservador, Convergencia Ciudadana, Opción Centro, el Partido Liberal, Polo Democrático y Colombia Democrática. Con este balance resulta más fácil decir cuáles son los dos partidos al día: Movimiento Politico "Afrounincca" y Movimiento Alianza Social Afrocolombiana "Asa".
El que los partidos más grandes y “organizados” no lograran llamar a sus candidatos al orden es una consecuencia del poco control que tienen sobre sus miembros y la relación frágil y ausente que establecen con ellos.
Además, internamente tienen pocos recursos para sancionarlos y obligarlos a cumplir. Para hacerse merecedores del aval del partido los candidatos tuvieron que firmar un compromiso que en la mayoría de los casos los comprometió a transparentar sus cuentas, pero, a la hora de la verdad, las sanciones internas no son muy claras en la mayoría de los casos. “Como ellos firmaron un compromiso con nosotros, su falta puede pasar al consejo disciplinario del partido y recibir una amonestación que en caso extremo resultaría de su expulsión del partido”, le dijo a Votebien Horacio Moscoso, director financiero de Colombia Democrática. ¿Será esto suficiente? Parece que no, porque no los han convencido aún.
Ni siquiera la posibilidad de pagar una multa millonaria los convence de decir quién les dio plata para su campaña. En teoría son los partidos los responsables de las acciones de sus miembros y de organizarlos, y son los acreedores de la multa que oscila entre siete y 78 millones de pesos, dependiendo de la fuerza, organización y presencia que el partido tiene a nivel nacional. Pero se blindan frente a la sanción si demuestran que les mandaron requerimientos a los candidatos negligentes, los buscaron y los presionaron para que rindieran sus cuentas. Entonces el pago de la multa quedaría en manos del candidato.
Independientemente de quién tenga que sacar el dinero, el caso demuestra que todavía hay un largo camino por recorrer en cuanto a responsabilidad partidista. Los partidos están desorganizados y no involucran lo suficiente a sus candidatos. Muchas veces pierden el contacto con ellos después de darles el aval. Hay casos en los que el candidato en la región nunca tiene contacto con un miembro de la dirección nacional de su partido.
En cuanto a la financiación de estos candidatos negligentes, es probable que sus electores, aunque pocos, nunca sepan qué vínculos establecieron estos políticos en su campaña y de quién se rodearon. Y, sobre todo, si el dinero que recibieron fue legal.
Si así fue en las legislativas de 2006, ¿qué pasará en las locales de 2007, cuando habrá más candidatos y dispersos en 1.098 municipios? ¿Quién va a responder por ellos?