
Las próximas elecciones no van a ser fáciles para los habitantes del Catatumbo. La presión en torno al narcotráfico será de nuevo la protagonista.
> Lanzamiento de Votebien.com, versión 2007
> Candidatos: programas de gobierno al inscribirse
> Diez millones de personas faltan por renovar o adquirir su cédula
> No se pedirá preinscripción electrónica de los candidatos
> Audio: Inscripción de Enrique Peñalosa
> Secuestran candidato de alcaldía
> Las Farc amenazan elecciones de octubre: Ministro de Defensa
> La firma del pacto 'A voto limpio' brilló por la ausencia de candidatos
> Así firmaron los candidatos el pacto por la transparencia electoral
Norte de Santander
Historia sin fin
La política en la región del Catatumbo, en la frontera con Venezuela, se hace bajo la zozobra que produce la disputa de los grupos armados ilegales por el negocio de la droga y la expectativa por la llegada de grandes inversiones en el sector energético.
Pese a lo sanguinario que fue el control paramilitar en el Catatumbo, Norte de Santander, muchos de sus habitantes le reconocen a este grupo armado ilegal el haber logrado un relativo orden en la actividad que más dinero mueve en la región: el negocio de la droga. Hoy, en cambio, en esta selvática región de la frontera con Venezuela, las guerrillas del Eln, las Farc, el Epl y las llamadas Águilas Negras, disputan entres sí las rutas y las miles de hectáreas de coca que sobreviven a las fumigaciones. La incertidumbre que producen los característicos coletazos de violencia que genera esta actividad, es el sentimiento que hay entre sus habitantes, que expectantes esperan participar con más libertad en las próximas elecciones.
Votebien recorrió los municipios de Tibú, La Gabarra, El Tarra, Convención y Ocaña, lugares claves en la vida política de esta región. “Vea hermano, acá usted hace tres años no podía ni pensar en aspirar a ser concejal. Si no simpatizaba con la guerrilla o los paras simplemente debía quedarse quieto o era declarado objetivo militar y si no lo mataban tenía que salir corriendo”, dijo a Votebien uno de los residentes de Convención, recordando los años de terror.
En esa época tuvieron una campaña con amenazas y muerte de candidatos. El Tarra, Tibú y Convención fueron los municipios más golpeados. Según cifras de la Registraduría, cinco alcaldes fueron asesinados desde la llegada de los paras, mientras que otros cuantos tuvieron que huir y terminar su período de gobierno en Cúcuta o en Ocaña. A los que mejor les fue terminaban viviendo en cuarteles militares, como es el caso del actual alcalde de Ocaña, Luis Alfonso Díaz.
Para el año 2004, en el que se desmovilizó el grupo al mando de Salvatore Mancuso, la estrategia de posicionamiento paramilitar en el departamento había dejado 435 homicidios colectivos y 1.244 personas muertas, según un informe de la Fundación Progresar. “Hacia estas zonas las autodefensas habían avanzado desde el occidente (Ocaña, La Playa, Teorama) y tenían consolidada su presencia en la zona oriental desde Tibú hacia el municipio de El Tarra, manteniendo prácticamente aisladas las dos regiones”, señaló la investigación. Para la organización, en ese momento salieron a flote alianzas de estos grupos con sectores económicos y políticos regionales. Empezaron a legalizar sus capitales, y consolidaron su incursión en la vida social, sobre todo en el área metropolitana de Cúcuta.
Aunque la sensación de desgobierno de ese momento se disipó un poco, pues hoy los mandatarios están en sus municipios y hay presencia policial, la zozobra no se ha ido. Algunos de estos lugares, en especial sus zonas rurales, ahora son tierra de nadie o, peor aún, tierra de todos. La tranquilidad que se esperaba nunca llegó del todo. En el recorrido de Votebien los candidatos prefirieron hablar en voz baja sobre sus aspiraciones por temor a represalias.
En contraste con el temor que genera el tema de seguridad, la gente se muestra optimista por los anuncios de lo que podría ser un nuevo motor de desarrollo para la región. Se trata de grandes inversiones en el sector energético y la consolidación de proyectos agroindustriales.
Quizás la mayor expectativa se concentra en la explotación de carbón entre las poblaciones de El Carmen, El Tarra y Convención, en las entrañas del Catatumbo. También se habla de un complejo carbonífero que iría desde Sardinata hasta Río de Oro, donde estaría la veta más grande a cielo abierto después del Cerrejón. Está además el proyecto de explotación petrolera en Tibú, para el cual Ecopetrol se alió con Petrobrás.
En lo que se refiere a los proyectos agroindustriales, ya hay sembradas cinco mil hectáreas de palma africana y está abonado el terreno para la construcción de una planta extractora de aceite en Tibú.
Es probable que la expectativa por los millonarios recursos que se generen en la región vía regalías e inversiones sea lo que explique el porqué, pese a la zozobra, en algunos municipios proliferan los candidatos. Algo que no ha sido habitual. Este, por ejemplo, es el caso de Convención que hace tres años tuvo dos candidatos y donde hoy ya diez personas han anunciado su aspiración. “Hay que hacer inversión social en los municipios que el Gobierno ha tenido olvidados”, coinciden en señalar varios de ellos al explicar su interés.
El recorrido
Ocaña, en la frontera con Cesar, ha sido escenario de tensiones en torno a la política. Gracias a su posición geográfica, este lugar de carácter santandereano pero de ambiente vallenato, se ha convertido en el puerto de la droga que sale del Catatumbo hacia la Costa Atlántica. Entre la gente hay desconfianza frente a algunos candidatos por temor a quiénes podrían estar detrás de ellos, pero nadie se atreve a decir sus nombres.
El ambiente viene enrarecido desde la consulta de partidos del 8 de julio. “Cómo es posible que un candidato tuviera más de 20 sedes, hacer eso tendría un costo superior a los 200 ó 300 millones de pesos. Además conocimos despliegues de publicidad donde se gastaron más de 10 millones”, dijo a Votebien Henry Pacheco Casadiego, uno de los políticos que participó de la consulta conservadora.
En esas elecciones internas hubo mucha inquietud por el candidato perdedor Omar Angarita, pues hace algunos años la justicia lo investigó con relación a una masacre que hubo en la Gabarra. Aunque no se levantaron cargos en su contra, este episodio le dejó una marca que fue usada por sus contrincantes.
Miriam Prado Carrascal quien ganó el aval conservador, completa la terna de candidaturas fuertes, en la que está también Orlando Camargo, de quien se dice tiene el guiño de la administración municipal y Armando Amaya, quien fue congresista y ahora llega a su municipio natal avalado por el Partido de la U. Otros en la lista de aspirantes son Yebrail Adab, quien fuera personero de ese localidad, pero por amenazas tuvo que salir huyendo, Francisco Antonio Coronel, ex alcalde de esta municipalidad, Luis Eduardo Carrascal y Nelly Álvarez.
Las dificultades en el orden público se unen al proceso político. Por un lado, la guerrilla emitió un comunicado en que amenaza a los actuales alcaldes de la provincia y por otro se ha registrado una serie de asesinatos atribuidos a las Águilas Negras.
La situación no es muy diferente en Convención, una hora al norte de Ocaña, donde la calma se disipa al preguntar por el proceso electoral que se avecina. Allí hay una influencia preocupante por parte de los grupos armados ilegales y hay denuncias sobre amenazas. Es el caso de Carlos Emilio Picón Díaz, candidato oficial del Partido Conservador, quien recibió un sufragio firmado por las Águilas Negras, el primer indicio de otra jornada electoral de terror como la acontecida hace dos años. “A mi no me interesan ni me preocupan esas cosas, lo único que sé es que quiero jugar limpio y tranquilo”, afirmó a Votebien el candidato, que contaría con el guiño del actual alcalde y el respaldo de comerciantes de la ciudad.
Otros candidatos, como Yurgen Pallares, despiertan inquietud entre sus habitantes, pues se dice que en sus ventas de víveres se abastecieron en su momento los paramilitares. No hay ninguna investigación al respecto y él dice que conoce de esos señalamiento que vienen haciéndole desde hace algún tiempo, pero que en ningún momento se prestó para ese tipo de tratos con las autodefensas. Hoy busca el aval del partido Alas – Equipo Colombia o Convergencia Ciudadana.
“Lo más duro de Convención para hacer política es la zona rural y acá no todos se le miden a ir hasta allá, los que van es porque ya tienen algún pacto o algo así”, se escucha entre las esquinas de este municipio, considerado la puerta de entrada del Catatumbo.
Otros candidatos son Luis Enrique Pardo, del Partido Liberal; Heriberto Solano, del Polo Democrático; Luis Carlos Téllez, de la Alianza Social Indígena (ASI), y en busca de aval están Francisco Moncada, Liliana Bonett, Argemiro Noriega, Juan de Dios Jaramillo y Wilmar Riso.
Por su parte en El Tarra, a cuatro horas de Convención, el miedo es omnipresente. “Aquí la guerrilla siempre le ha puesto color a la democracia”, dice un lugareño. Por cuenta de su presencia, el actual alcalde se trasladó a Ocaña y desde allá dirige el municipio.
No se perfilan por ahora candidaturas fuertes. Está Luis José Quintero del Partido Liberal, quien fuera alcalde entre 2002 y 2005, período que coincide con el momento en que los paras asesinaron a muchos pobladores, entre ellos una personera. El candidato contó a Votebien que en 2002, cuando se presentó a las elecciones sólo había otro candidato, cuando años antes El Tarra había llegado a contar cinco candidatos. Ahora, las cosas vuelven a la normalidad y ya se barajan otros nombres como Jhon Jairo Márquez, que le pelea a Quintero el aval del partido Liberal, José de Dios Toro Villegas de la ASI, Fermín Abel Carrascal del Polo y Rufiano Arley del Conservador.
“Hablar sobre cualquier aspirante es muy difícil, pues acá la que manda es la subversión y no han dicho nada, sólo esperamos que no ocurra lo de años anteriores donde asesinaban sin ninguna razón, o como cuando llegaron los paramilitares, y mataban porque sí”, advierte un habitante que hoy permanece en este municipio golpeado por la violencia originada en la producción cocalera.
Tibú, por su parte, guarda una historia crítica. En este lugar que fue considerado el imperio de las autodefensas hace unos años o de la guerrilla en la década de los 80, la situación parece no haber cambiado. Su ubicación estratégica hace que siga siendo utilizado por los grupos armados como refugio y como corredor hacia Cúcuta.
Su fortaleza petrolera se convirtió en su maldición, pues la violencia terminó apostada en cada rincón del municipio, rico, pero olvidado. “Acá se ha hablado de muchos proyectos, se dice que se va a manejar demasiado dinero, pero no se ve, sólo podemos ver cómo la guerrilla o las autodefensas vienen, se acentúan aquí, y salen sin que alguien haga algo para evitarlo”, indicó uno de sus habitantes.
Desde comienzos de este año, se inició el movimiento de aspirantes para la contienda del 28 de octubre próximo. Desde entonces se dieron los movimientos de fichas claves; primero sonaron ocho nombres, de los cuales tres serían para la consulta conservadora, pero de un momento a otro dos declinaron sus aspiraciones.
Ahora suenan seis nombres para ser candidatos a la administración tibuyana, que dependiendo del éxito de las exploraciones podría convertirse en una de las poblaciones con más regalías en Norte de Santander. Allí están en la contienda José del Carmen García, muy cercano a la actual administración; Ana María Pérez quien fue la directora del hospital de ese municipio y ahora cuenta con la influencia que dejó su dirección. Ana Graciela Pérez, Marlene Mendoza Perez, Fabio Eliecer Rincón y Domingo Duque Delgado son los otros nombres, menos fuertes por ahora, que están sonando y que buscan un aval de los partidos políticos.
La región petrolera está también en La Gabarra. Allí todavía recuerdan cómo los grupos armados impusieron su orden. “Ahora buscaremos que los políticos no nos sigan metiendo los dedos a la boca y por ello los citaremos para escucharlos y elegir a uno solo para apoyarlo”, sostuvo optimista un viejo habitante de este lugar que al momento de la visita aún no tenía claro un panorama de candidaturas.
En la región hay indicios de la guerrilla dando órdenes en torno a las próximas elecciones. En los últimos días se conocieron nuevas amenazas contra concejales y alcaldes y desde hace más de una semana las Farc anunciaron que los municipios y mandatarios locales serían objetivos militares. Pero no es sólo la guerrilla. Las Águilas Negras han lanzado sus amenazas contra unos y otros. Los únicos que no entienden qué es lo que está pasando son los señalados por uno y otro grupo.
Las autoridades anunciaron su intervención y ofrecieron más seguridad, incluso se habla de conformar una nueva brigada militar.
El panorama no es para nada alentador. La sensación que deja el ambiente en los municipios del Catatumbo es que en las próximas elecciones serán más protagonistas los narcotraficantes, paramilitares y guerrilleros que los candidatos y sus electores.