Quién es quién

Alto Riesgo

No hay un departamento del país, donde los ciudadanos puedan contar con unas elecciones sin presión alguna.

Regiones
Radiografía nacional en tiempo de elecciones

En tiempo de elecciones la situación social y política se pone mas difícil. Cada departamento es un objetivo que debe estar preparado para hacerle frente a cualquier situación. Puede ver el informe completo de cada departamento, al dar clic de cada uno de ellos.

La edición especial de Hechos del Callejón contiene una caracterización humanitaria, política, electoral y de conflicto armado de cada uno de los departamentos del país, que permite sacar conclusiones sobre lo que está en juego en estas elecciones en cada región.

En esta radiografía nacional se encuentran situaciones que afectan las elecciones como el alto nivel de desplazamiento forzado en departamentos como Bolívar y Guaviare. La Sierra Nevada de Santa Marta, que comunica a Magdalena con La Guajira y Cesar, es un territorio apetecido por la ilegalidad. El narcotráfico, el carbón, el contrabando y la venta ilegal de gasolina han concentrado allí diferentes grupos armados que, además, han infiltrado la administración pública. Situación semejante vive Boyacá, donde la existencia de esmeraldas y el paso del oleoducto de Caño Limón ha atraído a las mafias y así limitado la acción ciudadana.

En Atlántico, el efecto del conflicto se ha visto también en la campaña contra líderes sociales y sindicales que libró el paramilitarismo, lo que hace precarias las condiciones para ejercer el liderazgo político en la región. Sucre y Córdoba fueron los primeros departamentos de los que se conocieron las alianzas entre políticos y paramilitares, que a través de la violencia han burlado los procedimientos democráticos en las últimas elecciones. En Córdoba, siete de los once congresistas elegidos se encuentran enredados en la parapolítica, mientras tres de los cuatro congresistas elegidos en Sucre son investigados.

Conocer el estado en que se encuentra un departamento con miras a las elecciones va más allá de la presencia de actores armados. Para ello, es necesario mirar también cómo ha sido el comportamiento del departamento en las elecciones recientes. Por ejemplo, encontrar que en Magdalena se presentó un solo candidato a la Gobernación, Trino Luna, y en Sucre, un departamento de tanta actividad política, sólo 3.

Otras situaciones de irregularidad en elecciones anteriores configuran riesgo para la jornada del 28 de octubre, como las que se presentaron en 2003 en Vaupés, donde el Consejo Nacional Electoral se abstuvo de declarar la elección de Gobernador y de la Asamblea, porque no hubo comicios en algunos corregimientos de Carurú y Taraira, debido a problemas de orden público.

Otro tipo de anomalías frente a las elecciones se pueden deducir cuando el número de votos nulos y en blanco es demasiado inferior al promedio nacional, como ocurrió en el municipio La Primavera, de Vichada, o cuando se denuncia compra de votos, como en San Andrés.

La edición especial de Hechos del Callejón resalta también las diferencias que se presentaron en la participación de los ciudadanos en las elecciones a Gobernación de 2003. Así, se presentan grandes contrastes, como el 35,9 % de participación en la elección del Gobernador de Arauca, frente al 70, 3% del Gobernador de Casanare. Según los expertos, estas diferencias merecen ser estudiadas.

Por otra parte, las condiciones para el ejercicio de la máxima jornada de la democracia se ven afectadas, en algunas regiones, porque la violencia ha atacado a sus gobernantes. Es el caso del Caquetá, donde fueron asesinados 14 concejales entre 2003 y 2006, y dos concejales en Doncello en el pasado mes de julio. Similar situación se presenta en Huila, donde fueron asesinados 12 concejales entre 2004 y 2006, y en Meta, donde 4 concejales y 2 ex alcaldes fueron asesinados entre 2003 y 2004. Estos casos repercuten en el panorama electoral, como la experiencia del secuestro y posterior asesinato del Gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria Correa, que llevó a la ciudadanía a elegir a su hermano como el actual Gobernador. El secuestro también afecta de manera particular a Cundinamarca, un departamento donde han sido secuestradas 376 personas entre 2003 y 2006.

Las acciones del narcotráfico son otro factor a tener en cuenta a la hora de garantizar los derechos políticos de la población. En Cauca y Nariño, vale destacar el aumento de los cultivos de coca en los últimos años. Igual situación se presenta en el Eje Cafetero, donde los cultivos de droga aumentaron en 144% entre 2005 y 2006. En el Valle se han denunciado acuerdos entre la guerrilla y el narcotráfico, mientras en Nariño, el aumento de cultivos ilícitos se suma a la presión de las FARC a los gobiernos locales, y sus intentos de boicotear las últimas elecciones. Todo esto, siembra una alerta para las próximas.

A su vez, los hostigamientos por parte de las FARC a la población civil en lugares como Guainía, han desestimulado en gran medida la elección democrática.

En algunos departamentos, la reintegración que se vive actualmente, tras la desmovilización de los grupos paramilitares, juega también un papel importante. Según el octavo informe de la OEA, en Tolima, tras la desmovilización del Bloque Tolima de las Autodefensas, surgió el Bloque Pijao, compuesto por desmovilizados y paramilitares no desmovilizados, que actualmente afecta el orden público. Mientras tanto, en Santander y Norte de Santander, la OEA señaló que hay alerta de rearme por la operación de estructuras armadas que cuentan con desmovilizados. Esta circunstancia es preocupante para el desarrollo de las elecciones si se tiene en cuenta la manera como los grupos paramilitares se infiltraron entre los candidatos y obligaron a la gente a votar en recientes comicios en el país.

La influencia de los grupos armados no ha estado ausente en las principales ciudades, donde tiene intimidada buena parte del sector comercial. Bogotá lo ha vivido especialmente en los sanandrecitos y en Corabastos.

El esfuerzo por la democracia obliga a trabajar también por la inclusión. Por eso, frente a las justas electorales, es fundamental apostarle a mejorar las condiciones de pobreza y corrupción que viven departamentos como el Chocó y Putumayo, así como a la difícil situación económica de los indígenas del Amazonas. Ciudadanos, organizaciones sociales, empresa privada y Estado, todos tienen un papel que jugar para contribuir al buen desarrollo de la máxima democrática, porque si bien la democracia no se resume en los procesos electorales, allí –sin duda- se juegan cada vez más los destinos de los pueblos.