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Ejercer la democracia
es construir la paz


Por: Alonso Cardona Arango

Hoy en día el deber cotidiano de la sociedad colombiana es construir la paz: es decir, abrirle mayor espacio a la participación democrática y disminuir el espacio a actores de la guerra. El debate electoral actual para elegir autoridades departamentales y municipales de hecho está inscrito en ese proceso y si cada ciudadano y ciudadana es concientes de ello, su participación política ayudará a consolidar la democracia.

El debate electoral versa sobre la tarea del gobierno y sobre los gobernantes y además pone a prueba el funcionamiento de la institucionalidad democrática.

Mayor equidad y dar pasos de reconciliación son metas esenciales de gobierno en todos los niveles nacional, departamental y local. Si los gobiernos locales no asignan su presupuesto al logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio estos no se conseguirán puesto que el presupuesto local es la principal fuente de recursos para el gasto social en Colombia. Por eso es tan grave que se hayan disminuido las transferencias del presupuesto nacional a municipios y regiones.

Los gobiernos departamentales y municipales no han incluído seriamente la atención a las victimas en su agenda de gobierno. Apoyar decididamente a las victimas del conflicto es trabajar por la reconciliación: identificarlas, hacerlas visibles, brindarles apoyo psicosocial, promoverlas y apoyarlas en el logro de sus derechos para que pasen de victimas a ciudadanos y ciudadanas. Ellas necesitan ser priorizadas en los programas sociales. Ya se sabe que victimas que no son atendidas tienden a desacreditar la democracia y buscar soluciones de hecho. Acompañar y asesorar la reincorporación a la vida civil de los excombatientes de los grupos armados que se han desmovilizado y por su transformación en ciudadanos/as respetuosos de las normas y las instituciones democráticas son pasos de la reconciliación, pues significa sustraerle combatientes a la guerra. Los gobernadores y alcaldes deben comprometerse más por su reincorporación económica y social de lo contrario los del crimen organizado – ellos son poderosos - tratan de impedirla. Obviamente, para ello deben contar con recursos complementarios nacionales. Además como líderes de sus respectivas comunidades deben comprometerse con transformaciones institucionales que garanticen el imperio de la democracia en las entidades territoriales locales y regionales: que se rompan las relaciones de las autoridades de todo tipo con actores ilegitimos, que ninguna institución pública se ponga a su servicio, que se fortalezcan los organismos de garantía de los derechos humanos, que se erradiquen los métodos clientelistas y corruptos para gobernar y se fortalezca la participación ciudadana.

Como los candidatos por quienes votemos deben tener un programa de gobierno centrado en la equidad y la reconciliación y por lo tanto deben tener gran sensibilidad social y favorecer el comportamiento de ser incluyente. Deben ser líderes capaces de articular las voluntades de todas las fuerzas municipales para dirigirlas hacia la equidad y la reconciliación y no políticos que pongan el gobierno al servicio de intereses personales o de algún sector. Lideres que comprendan que al gobernante que trabaja con la ciudadanía, que pone las instituciones de la participación democrática al servicio de la ciudadanía su obra de gobierno le rinde el doble. Si tenemos indicios de que algún candidato/a ha tenido o tiene relación con grupos ilegales lo denunciamos pues ellos pondrán la administración al servicio del delito y/o aprovecharán para el enriquecimiento ilícito - no votemos por el -.

Por último, todo ciudadano y ciudadana puede colaborar en la vigilancia de las elecciones, que sean transparentes. Podemos crear Comisiones de Observación Electoral en cada municipio: ellas recojen información sobre cualquier forma de atentar contra el voto (voz fundamental de la democracia) y la entreguen a las autoridades. Y que también prevengan a la ciudadanía contra candidatos o candidatas que tengan hojas de vida manchadas por frecuentar malas compañías, por emplear financiación de dudosa procedencia. Ahora muchas personas tienen acceso a internet, a teléfonos celulares y otras tecnologías modernas que sirven para informarse y dar aviso oportuno para neutralizar los delitos electorales. Defender el voto es ampliar el espacio de la democracia y disminuir el espacio de la guerra. 10/08/2007