Quién es quién

Alto Riesgo

Los candidatos a la alcaldía de La Esperanza escucharon las peticiones de la comunidad y prometieron incluir sus propuestas en el plan de desarrollo.

Hegemonía
"Al alcalde lo pongo yo"

Detrás de la alcaldía de La Esperanza, el  municipio más joven de Norte de Santander, siempre ha estado una misma persona, ya sea como titular o tras bambalinas. Dora Montero, periodista de Votebien, visitó la población

Desde hace quince años una sola persona ha guiado las cuerdas de la alcaldía de La Esperanza. En esa época, la población dejó de ser corregimiento y se convirtió en el municipio número cuarenta de Norte de Santander tras la gestión de Jorge Gutiérrez Díaz, su líder natural. Fue él quien hizo entender al alto gobierno que el casco urbano era tan grande que merecía autonomía y gracias a ello fue el primer alcalde de elección popular.

Así, el caserío que dio refugio a los campamentos de los trabajadores que construyeron la troncal hacia la Costa Atlántica a comienzos de los 50, fue declarado municipio en 1993. Y al tiempo con el surgimiento del municipio nació también la hegemonía de Gutiérrez.

Luego de cumplir su período como alcalde entre 1995 y 1997, Gutiérrez apoyó la aspiración de su tesorera Mariela Serrano quien fue alcaldesa entre 1998 y 2000. La reemplazó el mismo Gutiérrez quien sólo estuvo entre 2001 y 2002 porque fue suspendido de su cargo por la Procuraduría y lo siguió el personero Marco Antonio Sepúlveda entre 2002 y 2005. Hoy la alcaldesa es Jaidith Alemán Mercado, esposa de Gutiérrez.

No sólo como alcalde, Jorge Gutiérrez ha estado pendiente de la administración y aunque no puede ser elegido hace campaña para cada elección como si fuera el mismo candidato. “Si no fuera por eso, sería alcalde otra vez”, dice al referirse a la sanción. Este hombre de carácter recio está muy seguro de sí mismo y por ello sin recato dice que “yo soy quien pone el alcalde aquí”, una frase que muchos de los habitantes de La Esperanza le ratificaron a Votebien.

La Esperanza, en su casco urbano y sus 65 veredas, es un pueblo conservador hasta los huesos y por ello el afán de tener el aval de ese partido. Ese privilegio está en manos de Gutiérrez y su candidato, Israel Villamizar, quien también tiene el guiño de la alcaldía. Mientras tanto, los demás candidatos debieron buscar aval de otros movimientos, pero siguen defendiendo con insistencia su origen conservador.

Gutiérrez y Villamizar están completamente seguros de que tendrán la mayoría de los votantes a su favor, pero esto podría cambiar en octubre. Es la primera vez que los habitantes de La Esperanza elegirán entre cinco opciones diferentes y aunque casi todos estuvieron en su momento en la cuerda de Gutiérrez, hoy empuñan la bandera de la renovación. “No es tan cierto que Jorge Gutiérrez ponga el alcalde, la verdad es que ha estado cerca de quienes han ganado, pero no es sólo su decisión”, dijo a Votebien uno de los aspirantes.

En La Esperanza hay un potencial de votación de seis mil personas y cerca del 65 por ciento cumple con el deber de votar. La alcaldesa actual obtuvo cerca de dos mil quinientos votos en la contienda de 2005. Entre cinco, la elección no está asegurada para ninguno.
 
La realidad es que al municipio de La Esperanza le faltan líderes. Cuatro candidatos que buscan repetir lo prueban. Héctor Reyes e Israel Villamizar han sido alcaldes encargados en varias oportunidades. El único candidato que no ha tenido relación con la administración es Rafael Ruiz, inscrito por la Alianza Social Indígena.

La pregunta es por qué quienes trabajaron al lado de Gutiérrez y estrecharon su mano para subir a la alcaldía, hoy están en su contra. “El poder los eleva y terminan volteándose”, dice el mismo Gutiérrez sin preocupación.
 
Para algunos líderes del municipio esa renovación debería estar lejos de la política tradicional que ha rodeado a La Esperanza. El padre Rodolfo García dice que la gente está aburrida, hay veredas sin escuelas y pocas garantías para desarrollar cultivos legales.

El padre García acepta que para el próximo 28 de octubre no hay mucho por hacer, pero sí para elecciones próximas. El trabajo ya comenzó. La Esperanza fue uno de los primeros municipios en tener un debate con los cinco candidatos a la Alcaldía, como parte de un programa de cooperación entre el Estado y la sociedad civil.

Ese día la participación fue amplia y los ciudadanos dijeron a los candidatos que están cansados de sólo recibir cemento y arena en la campaña y nada más durante la administración. Los aspirantes se comprometieron con obras, con inversión y, ante todo, con cumplir las promesas.

Con ello, aumenta el sentido de pertenencia. Para que los habitantes de La Esperanza comenzaran a sentir que son nortesantandereanos, faltó que el Cúcuta Deportivo ganara el campeonato nacional de fútbol en el 2006. Es el municipio más alejado de la capital del departamento y su economía, salud o transporte dependen más de Santander. Pero en la política sí está intacta la tradición de su departamento y ello se ve cuando llegan de visita los candidatos a la gobernación.

La Esperanza cuenta con un presupuesto cercano a los cuatro mil millones de pesos y su actividad más próspera es la ganadería. Es también el sitio donde llegan los contrabandistas de gasolina venezolana desde Ocaña o Cúcuta.

29/08/2007 VOTEBIEN.COM