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Cañón del Garrapatas
Tierra de capos
Los habitantes del norte del Valle enfrentan el difícil reto de elegir a sus gobernantes en medio de una guerra territorial librada entre los narcotraficantes Diego Montoya Henao y Wílber Varela
Desde hace siete años Betania dejó de ser el próspero caserío del norte del Valle; hoy es un pueblo fantasma habitado por 40 familias testarudas que son visitadas continuamente por el miedo y la desgracia.
Ese corregimiento del municipio de Bolívar, ubicado en una de las puertas de entradas al mítico Cañón de Garrapatas, lentamente transformó sus fértiles parcelas inundadas de café, plátano, guayaba y granadilla, en complejos feudos dedicados a la siembra de pasto. Allí los cultivos de pan coger fueron desplazados por enormes haciendas dedicadas a la crianza de ganado. Pero los cambios no fueron sólo agrícolas, desde entonces sus cerros permanecen custodiados por hombres fuertemente armados y dotados de equipos de comunicación.
Ese mismo panorama lo padecen otras veredas y corregimientos de localidades como Trujillo, Riofrío, Bolívar, El Dovio, Versalles, La Unión, Zarzal, Roldanillo, La Victoria y Obando. Votebien recorrió la región de mayoría conservadora y ahora con importante penetración de partidos como Convergencia Ciudadana. Antes la política la dominaba el extinto Movimiento Popular Unido, MPU. Esta es la región ubicada al norte del Valle del Cauca Valle y hace parte de la zona de influencia de los narcotraficantes Diego Montoya Henao, alias don ´Diego´ y Wílber Varela, alias ´Jabón´. El primero es oriundo de Trujillo y el segundo de Roldanillo.
En medio de ese escenario se desarrolla una contienda electoral que ya enfrenta problemas que van desde denuncias por la presencia de organizaciones criminales al servicio de la mafia, intimidaciones a candidatos, cuestionamientos sobre el pasado de los aspirantes y renuncias de algunos de ellos.
Sin duda el fenómeno que más suspicacia despierta, gira en torno al interés que podrían tener los capos de la mafia por consolidar candidatos de sus preferencias. Esa tesis se fundamenta en que sumado al arraigo de los capos, ya que nacieron y se criaron en la región, el norte del Valle se convirtió en la ‘joya de la corona’ que desde hace varios años tiene a los dos jefes de la mafia enfrascados en una guerra territorial y de la cual se calcula deja por lo menos un millar de muertos, la gran mayoría ocurridos durante los años 2004 y 2005, época en que la confrontación pasó de los cascos urbanos a choques armados en sus montañas.
Precisamente durante el recrudecimiento de ese conflicto aparecieron en el escenario criminal las agrupaciones denominadas Los Machos, al mando de Montoya y Los Rastrojos al servicio de Varela. Ambas organizaciones intentaron infructuosamente ingresar al proceso de paz con los paramilitares, haciéndose pasar como grupos de autodefensa. Fue entonces cuando se mimetizaron como las Autodefensas Campesinas del Valle, ACV y Rondas Campesinas Populares, RCP, respectivamente.
Desde entonces, quedó en evidencia que el interés de ambos capos por el dominio territorial del norte del Valle y las 20.000 hectáreas de bosque tropical que conforman el cañón de Garrapatas, radica en la importancia que tiene esa zona para la producción, procesamiento y comercialización de la coca. En esa agreste y accidentada región, mimetizan los cultivos ilícitos, laboratorios y además cuentan con cientos de rutas naturales que les permite un acceso rápido hacia el océano pacífico, pasando por el Chocó, para luego transportar el alcaloide hacia países de centro América y Estados Unidos. De allí la importancia de los centros poblados, que sirven como despensas para el ingreso de víveres e insumos y que tal como lo demostró el reciente escándalo de las infiltraciones en el ejército, cuentan con el visto bueno de algunas autoridades corruptas.
Puerta de entrada...
De esas ventajas estratégicas se desprende la importancia que adquirieron en el escenario mafioso, localidades como Bolívar, El Dovio y Versalles. Esos tres municipios son la puerta de entrada natural al Cañón de Garrapatas.
Por esa razón, corregimientos como Naranjal y Betania, en Bolívar; Bitaco, Playa Rica y Lituania, en El Dovio y Puerto Nuevo en Versalles, todos ellos golpeados por la violencia y el régimen del terror que recientemente implantaron Machos y Rastrojos, son considerados ‘trofeos territoriales’ para ambas organizaciones.
En esas tres localidades aún no existen denuncias concretas en torno a presiones alrededor de un candidato específico, pero muchos pobladores temen que en esta ocasión se presente lo que ocurrió en las últimas elecciones para alcaldía, donde hombres armados pagaban hasta 100.000 pesos por el voto, "Lo grave del caso era que debíamos recibir el dinero a la fuerza y votar por el candidato que ellos señalaran", recordó un campesino que reside en la vereda Puerto Nuevo de Versalles, caserío influenciado por Los Machos.
No obstante, los propios moradores de los caseríos advierten que pese a la continua presencia de esos grupos irregulares, "hasta el momento no se han metido con la política y nos dejan escoger abiertamente al candidato que deseemos", aclara el labriego.
Sin embrago, para conocedores del tema político en esta zona del Departamento, la influencia tanto de Machos y Rastrojos constituye una fuerte amenaza que en algún momento podría inclinar la balanza en cuanto a preferencias electorales. Esa tesis la argumentan bajo la premisa de que "toda organización criminal siempre intenta extender sus tentáculos al campo gubernamental y con ello garantizar su libre su dominio del territorio".
¿Carrusel en El Dovio?
El tema político presenta una situación muy particular en El Dovio, cuna del extinto narcotraficante Iván Urdinola Grajales.
Desde 1997, es decir en las últimas cuatro elecciones, tres conservadores de línea Holguinista, ( Henry Rodríguez, José Gustavo Padilla y Luis Fernando Morales) se han rotado la Alcaldía. El primero actualmente repite mandato, tras la destitución por inhabilidad del tercero y el segundo es hoy candidato nuevamente. El señor Rodríguez es esposo de Leonilde Urdinola Grajales, hermana de Iván Urdinola.
En medio de esa terna aparece un único rival, Miguel Guzmán García, quien en tres oportunidades intentó infructuosamente llegar al poder; pese a ello volvió a postular su nombre, esta vez avalado por el partido de la U; en las anteriores oportunidades lo hizo por el Conservatismo y el MPU,
El poder político de esa terna que ha gobernado a El Dovio en el último decenio es de tal magnitud, que incluso se da el lujo de exportar candidatos. Así quedó evidenciado recientemente, cuando el destituido alcalde de esa localidad, Luis Fernando Morales, intentó ser candidato para la alcaldía, pero de Versalles; su propósito se vio frustrado al perder la consulta interna del partido Conservador. En esa localidad se disputan la elección Jorge Hernán Gómez Ángel, candidato independiente avalado por firmas y el conservador Darío Rodríguez Jiménez, quien es respaldado por el congresista Ubeimar Delgado.
Régimen del silencio
En municipios como Roldanillo, La Unión, Zarzal, La Victoria, Toro y Obando, Donde hay una acentuada influencia conservadora, se vive otro panorama caracterizado por el régimen del silencio.
Pese a que en esas poblaciones existen serios indicios que permiten establecer la influencia de los capos del narcotráfico, las autoridades locales se niegan el fenómeno.
Ómar Tirado, alcalde de Roldanillo y presidente de la Asociación de Municipios del Valle, es uno de ellos. A través de medios regionales, el mandatario defiende lo que él considera tranquilidad de la zona, y lo hace basado en la reducción de los homicidios durante los primeros ocho meses del año, "que pasaron de 90 asesinatos en el 2006 a 87 en el 2007, en ocho de los 16 municipios del norte del Valle" explica buscando convencer. Sin embargo, para Andrés Santamaría Garrido, Defensor del Pueblo del Departamento, el norte del Valle y en especial esos municipios, continúan en la lista de zonas de alto riesgo por influencia de grupos ilegales denominados Machos y Rastrojos, "Así quedó evidenciado en el reciente mapa de riesgo que tiene la Defensoría".
En efecto, versiones de los propios campesinos que viven en la zona rural, indican que en la actualidad es frecuente la presencia de hombres de civil, armados y con equipos de comunicación, "No se han identificado y mucho menos nos han maltratado, pero es obvio que no se trata de organismos del Estado", expresó un dirigente cívico de Obando.
En La Victoria sus pobladores sintieron la presencia de los hombres de Don Diego cuando en diciembre pasado llegó a sus viviendas una tarjeta navideña con un mensaje de paz y rotulada con el nombre del capo. Cabe recordar que La Victoria era la tierra natal de Miguel Solano, hombre de confianza de don ´Diego´ asesinado por Varela a comienzos de 2003, en Cartagena. En esa localidad, tres candidatos, Carlos Arturo Peña Cortés, de Cambio Radical; Mauricio Rojas Gil, de Alas Equipo Colombia y Gilberto Marín Cataño, avalado por el conservatismo, se disputan la alcaldía. Los tres manifiestan que no hay presiones externas y aseguran que en su municipio no hay zonas vedadas para desarrollar las campañas.
Ese mismo ambiente se percibe en municipios como Zarzal y Roldanillo. Aunque los candidatos insisten en negar cualquier influencia de grupos armados al servicio de los capos de la mafia, la realidad parece demostrar lo contrario. En Roldanillo, tierra natal de Varela y al parecer hoy influenciada por Montoya, una pre candidata a la alcaldía, Consuelo Quiceno quien pretendía ser avalada por firmas, declinó su aspiración tras ser amenazada de muerte. Igual suerte corrieron dos candidatos al concejo, quienes fueron desterrados de su actividad política en la zona rural. Por otro lado, en Zarzal, tres aspirantes, un conservador, un liberal y un uribista, pretenden suceder la polémica Administración de Ana Cecilia Valencia Espinosa; la gobernante se hizo célebre porque durante su primer mes de mandato en 2004, quiso renunciar al cargo, tras recibir amenazas de muerte. En su momento se afirmó que las intimidaciones provenían de hombres de Varela, quienes la presionaban ya que era la hermana de Leyner Valencia, alias ´piraña´, capturado en enero de 2006, tras ser acusado del envío de nueve toneladas de coca para los carteles de Tijuana y Juárez, en México.
Con tanto narco oriundo de la zona es evidente que el norte del Valle más que una región estigmatizada por ser el epicentro natural de los carteles de la droga, es el trofeo que se pelean los capos de la mafia para mantener el control de su negocio. En medio de esa disputa territorial la democracia intenta abrirse paso.
08//31/2007 VOTEBIEN.COM