
En su campaña, el candidato a la Alcaldía de Medellín ha hecho promesas difíciles de cumplir si llega a la Alcaldía
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Esta vida y la otra
El candidato a la Alcaldía de Medellín, Luis Pérez, ha causado polémica por
sus propuestas con las que busca conseguir más votantes.
En tiempos
de campaña los candidatos recurren a toda su creatividad para hacer propuestas
que atrapen electores. Aunque no es el único, el candidato independiente a la
Alcaldía de Medellín, Luis Pérez, ha ocupado los titulares por propuestas
ambiciosas y atractivas que tienen un tufo a demagogia.
Más allá de
si es viable o no, la idea de Luis Pérez de construir un segundo piso de malla
vial en Medellín “para que los ricos vayan por arriba pagando peaje; y los
pobres por abajo saludando y dando limosna”, ha generado todo tipo de burlas.
Pero, si esta propuesta se suma a otras suyas como garantizarle a Medellín los
servicios públicos más baratos del país y darle un computador a cada hogar, el
chiste se convierte en un debate sobre qué tanto de demagogia tienen sus
propuestas y qué tanto de realismo.
Es poco probable que un político con
la trayectoria de Pérez desconozca la diferencia entre lo que se puede hacer en
una ciudad y lo que no. “Él sabe que las elecciones se ganan con lo que se le
ofrece a la gente. Pico y placa no es popular, por eso no lo propone. Trabaja
sobre propuestas que le gusten a la mayoría”, le dijo a Votebien.com Alex Reina,
analista político del IPC de Medellín. Si se analizan bien, sus ofertas están
apuntadas a los estratos 1 y 2, donde es más fuerte. Su campaña ha sido tan
exitosa, que si las elecciones fueran hoy, él sería el próximo Alcalde de
Medellín.
Antes de inscribirse como candidato, Pérez ya tenía toda una
lista de promesas para cumplir en caso de salir elegido. Con ellas recogió
firmas y firmó lo que llamó “pagarés sociales”. En cada barrio al que iba a
recoger firmas firmaba un pagaré notariado que le entregaba a las comunidades y
que les servirá de base a los ciudadanos para pedir la revocatoria de su mandato
si no cumple.
Ninguna de las dos cosas serán fáciles. Ni revocarle el
mandato (el proceso que establece la Constitución es tan engorroso, que en estos
16 años no se ha podido tumbar a ningún mandatario por esta vía), ni que Pérez
cumpla todo lo que prometió. “Lo que hizo con los pagarés sociales fue
comprometer el recurso publico sin haber hecho un plan de desarrollo”, dijo
Reina.
El problema de fondo es de plata. Encontrar el financiamiento
para algunas de sus propuestas no será fácil. Por ejemplo, el candidato prometió
construir tres nuevos metrocables. El segundo metrocable, que contrató el
alcalde Fajardo, costó 50 millones de dólares, de los que el municipio aportó el
70 por ciento. ¿De dónde sacará 105 millones de dólares adicionales, si no ha
aclarado su posición frente al cobro de nuevos impuestos?.
Darle un
computador a cada hogar de Medellín va en esa misma línea. En su plan de
gobierno, el candidato explica que “Medellín y Antioquia deben tener un millón
de computadores a bajo precio”. El candidato no ha aclarado dónde y a qué
precios conseguiría estos computadores. Pero, si cada computador termina
costando 100 dólares -como los que ofrece la ONG One Laptop Per Child-, el
municipio tendría que desembolsar cien millones de dólares.
También
prometió internet gratis para toda Medellín. Lo que propone es, en sus palabras,
“internet para pobres”, de una velocidad inferior a una mega. “Los que quieran
ir más rápido, tendrán que pagar”, ha dicho. Montar una red inalámbrica en toda
la ciudad sería lo menos complicado, ciudades como Bucaramanga ya la tienen,
aunque los usuarios tienen que pagar el servicio. Si no lo cobra, la Empresa de
Telecomunicaciones tendría que asumir el costo.
Lo mismo pasa si logra
bajar la tarifa de los servicios públicos. “Antioquia produce cerca del 40 por
ciento de la energía eléctrica colombiana, por justicia, EPM tiene que ofrecer
las tarifas más baratas del país”, explica en su programa de gobierno. La
propuesta suena bien, pero no son los alcaldes los que fijan las tarifas. Éstas
son sometidas a la modalidad de libertad regulada. Es obligación de las empresas
prestadoras del servicio que al momento de establecer los precios se sometan a
los valores que establece la Comisión de Regulación de Energía y Gas del
Ministerio de Minas. Si estas empresas no lo hacen, pueden enfrentar sanciones.
En su administración anterior, Pérez congeló las tarifas y las EPM fueron
multadas por la Superintendencia de Servicios Públicos. Tendrían que pagar 477
millones de pesos. La decisión está en proceso de apelación ante el Consejo de
Estado.
Reducir las utilidades de las empresas prestadoras de servicios,
a juicio de los contradictores de medidas como ésta, no favorece a las clases
más necesitadas. Primero, porque son las que consumen menos servicios públicos.
Y segundo, porque en Medellín las EPM aportan el 27 por ciento del presupuesto
anual de la ciudad con base en sus utilidades. Si sus ganancias se reducen, la
ciudad recibirá menos dinero para ejecutar planes sociales y, por qué no,
financiar planes costosos como los tres metrocables. Es un arma de doble filo.
Pérez también prometió dos mil nuevos policías para la ciudad,
“cofinanciados por el municipio para imponer orden social y desintegrar la
bandas que quedan”. Lo que no ha dicho es si ya tiene el guiño del gobierno
nacional, quien es el que tiene la última palabra a la hora de aumentar o
reducir el contingente. Puede lograrlo si, en caso de ser elegido, presiona para
que así sea. Pero por el momento es apenas una promesa de campaña.
Votebien.com trató de hablar con Pérez para que defendiera sus
propuestas, pero a pesar de la solicitud hecha a los representantes de su
campaña, el candidato no aceptó hablar.
Este ambicioso plan de gobierno
evoca su administración anterior, cuando ejecutó unas obras tan importantes como
el primer Metrocable y otras que demandaron gran cantidad de recursos y que, a
juicio de algunos ciudadanos, no fueron importantes para la ciudad. Cuando se
posesionó su sucesor, Sergio Fajardo, algunas obras que Pérez dejó inconclusas
fueron revisadas y descartadas. Hubo entre 15 y 20 obras que estaban contratadas
y demandaban recursos adicionales por unos 30 mil millones de pesos fueron
terminadas, como el Centro Internacional de Convenciones, la doble calzada a Las
Palmas y la Plaza Cisneros.
Por eso los electores tienen que saber
diferenciar entre la demagogia y lo que realmente puede hacer un gobernante.
Obviamente Luis Pérez no es el único que hace propuestas ambiciosas y llamativas
que solo el tiempo demostrará si se harán o no. Pero no se puede tragar entero.
09/14/2007 VOTEBIEN.COM