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Cuánto pierden los partidos
Bochinches que pueden resultar caros
Los tres partidos que han tenido mayor auge después de la reforma política y la ley de bancadas: la "U", el Polo Democrático y el Partido Liberal, sienten hoy el peso de que sus estructuras políticas hayan sido armadas con retazos de otros partidos. El problema es que la crisis que los asalta surge, nada menos, de cara a las elecciones de octubre.
Esta semana dos de esos partidos, la "U" y el Polo, lavaron la ropa sucia a la vista de todo el mundo, dejando ver, dicen los analistas, cuan vulnerables son y pueden llegar a ser.
En palabras del politólogo Pedro Medellín, las crisis de los partidos no son comparables. "En la "U", el problema es de legitimidad por la manera en que se maneja el partido. En el Polo, por el contrario, es de institucionalidad ante un tema sensible planteando una fractura innecesaria.
Por ejemplo, en la "U", la pelea casada entre los llamados disidentes (Gina Parody, Armando Benedetti, Martha Lucía Ramírez y Nicolás Uribe) con el jefe del partido, Carlos García Orjuela, ha dejado de ser una simple disputa para convertirse en un problema electoral serio de cara a los comicios de octubre.
En el fondo de los escándalos de la "U", cuyo escenario han sido los medios de comunicación, subyace la puja por saber quién se quedará con la presidencia del Partido para el periodo siguiente. Puja que comenzaría después de las elecciones regionales, aunque estas serán el termómetro.
El 28 de octubre será una fecha importante para los dos bandos. Ahí se sabrá si el partido fracasa o consolida un poder regional. Dependiendo del resultado, se pedirán "las cabezas o cabeza" del perdedor, es decir la de los disidentes o la del Presidente de la "U".
Si el partido pierde las elecciones de octubre, cada una de las partes señalará al otro para sacarlo del juego. Los disidentes dicen que si se fracasa es por culpa de la mala dirección del senador García, por su falta de compromiso y la manera errónea con que maneja la ideología del partido.
El jefe de la "U", por el contrario, afirma que si las elecciones son contrarias a las aspiraciones del partido, la responsabilidad será de los disidentes, "de esos cuatro rebeldes quienes se han dedicado a minimizar lo que hace el partido. No dejaré que triunfen con sus chismes de cocina", dice García Orjuela.
Para nadie es un secreto que la grieta que recorre la "U" es la pelea por el lograr el poder del partido. Desde ya los bandos encontrados buscan fórmulas separadas para que luego de las elecciones de octubre se produzca el "milagro", la designación en asamblea del cambio de jefatura.
Y eso lo sabe García Orjuela quien viaja constantemente a las regiones a visitar los candidatos para dejar una "honda huella". El jefe de la "U" reconoció que él no tiene interés en una eventual reelección para el cargo que ocupa pero dice que ya tiene "personas preparadas" para que entren en su lugar. "Candidatos hay para todos lo cargos, pero ahora no quiero dar nombres".
Quien sí los dio fue la senadora disidente Marta Lucia Ramírez, al reconocer que las fisuras se solucionarán cuando se haga el cambio de presidente del partido, aunque dijo que este no debe un ser parlamentario y desde ya propuso a los ex ministros Luis Ernesto Mejía, Sandra Suárez o a ex asesor presidencial, Fabio Echeverri.
En medio del debate está la presencia del presidente Álvaro Uribe, quien no quiere que los disidentes salgan del partido porque sabe que esto le restaría puntos en las elecciones regionales y su consolidación más allá de las presidenciales de 2010.
EL POLO: TENDENCIAS QUE SEPARAN
La pelea, aunque menos virulenta en el seno del Polo Democrático, no es menos notoria. Sin duda, viene de atrás, por el nacimiento de tendencias que corresponden a las llamadas líneas "duras" y de "centro". Así lo reconocen la base y los dirigentes, que aseguran por igual que por eso pusieron a Carlos Gaviria como presidente, ya que, sostenían, él representaba el consenso que buscaban desde el inicio.
Pero las aguas mansas cesaron y nuevamente hay tormentas que se agitaron aún más por el juego electoral. Al menos así lo reconoció la semana pasada el mismo Carlos Gaviria, cuando puso sobre la mesa su renuncia a la presidencia de la colectividad.
Gaviria dijo que no le interesaba ser candidato para 2010 y dejó el camino libre a Gustavo Petro y "Lucho" Garzón para que hagan campaña a la presidencia de 2010.
El tema no pudo ocultar el impacto que en la opinión pública generó el debate sobre hasta dónde algunos sectores de esa colectividad no han condenado abiertamente las acciones de las Farc. El candidato a la alcaldía de Bogotá, Samuel Moreno Rojas, dice que eso no es necesario por cuanto "eso está contenido en los estatutos del partido".
De todas maneras, no se puede hablar hoy de unidad monolítica en el Polo. Para la muestra, Petro dijo esta semana que tenía las mayorías dentro del partido. Gaviria no lo quiso reconocer así. "Parece bastante audaz esa afirmación porque tengo la percepción contraria", señaló con algo de ironía.
¿Cuál es la tendencia mayoritaria, de cara, no sólo a octubre sino con miras a 2010? Aún falta mucho, señalan las partes, para pensar en eso. En declaraciones a Colprensa, Gaviria dijo que quiere sentarse a terminar un libro sobre el filósofo griego Platón, y Petro sostuvo que quiere ser periodista.
Lo cierto es que una partida de Gaviria del Polo en estos días, afectaría ostensiblemente los comicios de octubre ya que él obtuvo en las elecciones presidenciales pasadas más de dos millones 500 mil votos que algunos candidatos regionales pretenden capitalizar.
De todas maneras, el representante Wilson Borja desestima que en el Polo los líos sean tan preocupantes como en la orilla del frente. "El problema no es igual al que tiene la "U". Lo de ellos tiene que ver con el clientelismo. En cambio, lo del Polo es indisciplina y cada cual sale a decir lo que le parece. No existen reglas claras en su interior".
LIBERALES: FISURAS ESTÁN EN AVALES
Por los lados del liberalismo la situación es paradójica. Ellos , tienen el mayor poder regional en la actualidad; por el otro, existe la imposibilidad de que alcance el triunfo en ciudades tan importantes como Bogotá, Medellín, Cali o Barranquilla, por una sencilla razón: no tiene candidatos propios.
En palabras de los disidentes, el liberalismo renunció a la posibilidad que tenía de convertir las elecciones de octubre en el primer paso para la reconquista del poder.
Las toldas rojas pagan el precio de doce años consecutivos, del 1986 al 1998, de ejercicio del poder sin resultados importantes, lo que ha ocasionado no pocas confrontaciones en su interior.
Así lo sostiene una de la figuras de liberalismo, el ex alcalde de Bogotá Jaime Castro, quien hace pocos meses protagonizó un enfrentamiento con el Partido el Liberal por un aval.
Para Castro "el partido no ha hecho ninguno de los cambios políticos, económicos y sociales que la Nación reclama", y vaticinó que el respaldo de otros tiempos no lo encontrarán en esta oportunidad. Por eso, no se ruboriza la decir que el liberalismo actual "convirtió la entrega de avales en verdadera feria politiquera".
El senador Héctor Helí Rojas no cree que sea así. En su calidad de vocero en el Senado, dice, disidentes como Castro carecen de la verdad, "no veo que la entrega de los avales afecte al partido para lo comicios de octubre y que eso genere fisuras, aunque no tengamos candidatos propios en algunos sitios".
Helí Rojas rechazó lo reclamos de quienes no comparten la forma en que se maneja el Liberalismo y afirmó que "los disidentes no tiene peso electoral para lograr un replanteamiento del partido".
Así las cosas, está visto que los partidos no sólo se enfrentarán entre ellos para buscar los cargos públicos sino que tendrán que afrontar el embate de algunos de sus miembros por posiciones "personalistas encontradas" como las califican los expertos.
Para los analistas, este es el resultado de coaliciones en las que personas con características diferentes se unen para encontrar umbrales que los lleven a cargos públicos. Lo que significa que en la práctica, sus integrantes no son ideológicamente cercanos y eso hace que existan facciones o disidencias dentro de los mismos que ocasionan las constantes diferencias, o probables reveses en los comicios que se avecinan.
Samuel Salinas/Colprensa