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Campañas con poca plata

La consulta cogió a los candidatos con los bolsillos vacíos, mientras los grandes aportantes esperan a que se defina quién queda de estas primarias

Contrario a lo que se esperaba, hoy las calles de las cuatro principales ciudades de Colombia no están atiborradas de vallas, las emisoras de radio pasan publicidad política pagada solo un par de veces al día y la prensa no está llena de pauta con los candidatos y sus planes de gobierno. No es fácil encontrar quién financie una campaña a una consulta, pues los recursos se guardan para cuando ya estén definidos los candidatos.

Esto ha obligado a  los precandidatos a alcaldías, gobernaciones, concejos, asambleas y juntas administradoras locales a hacer sus campaña con las uñas. De ahí que en Barranquilla, Cali, Medellín y Bogotá sea muy poca la publicidad política, quizás el rubro en el que más se invierte en unas elecciones.
 
Aunque pueden apoyarse en la campaña institucional de cada partido (por ejemplo el Polo tiene un presupuesto de 350 millones y el Partido Conservador 1.100 millones para publicidad) los precandidatos han tenido que buscar su financiamiento por cuenta propia.  Por eso muchos candidatos han tenido que echar mano de bazares y rifas para recoger algo de fondos. Otros hacen brigadas escandalosas para llamar la atención en cada barrio que llegan y no pierden cualquier oportunidad con los medios buscando sonar mucho sin invertir un peso. Uno que otro, con mayor confianza en sus resultados, saca vallas y anuncios.  Otros le apuntan a lo que se pueda obtener del dinero que obtiene como reposición de votos.

Esta forma de financiación fue creada para evitar la entrada de dineros ilícitos a las campañas. En cada elección, los candidatos que superen un mínimo de sufragios reciben dinero por cada voto obtenido. Para las consultas no hay un mínimo de votos a sacar. Si el candidato x sacó diez votos, el Fondo Nacional de Financiación de Partidos y Campañas Electorales le pagará esos diez. Para las consultas la reposición quedó así: $2.245 por voto para asambleas y gobernaciones y $1.356 por voto para alcaldías y concejos. Las únicas elecciones que no tendrán reposición serán las de las Juntas Administradoras Locales.

Con esta formula algunos candidatos logran que los bancos les presten dinero, como es el caso de Samuel Moreno, precandidato del Polo a la Alcaldía de Bogotá, que espera cubrir de esta manera incluso los créditos que le han hecho los proveedores de publicidad.. Como él otros candidatos consultados por Votebien esperan esta reposición para saldar las deudas obtenidas y tapar los huecos que abrieron en sus finanzas personales.  

Otros han tenido mejor suerte para conseguir dinero de particulares. Por ejemplo, Bruno Díaz, precandidato del Polo a la Alcaldía de Cali, dice que su campaña se ha hecho a partir de “ahorros personales, unos pequeños aportes de los militantes del partido y una donación de 20 millones que recibí hace poco, pero no puedo decir de quién”. El contrincante del mismo partido en esta ciudad, Marco Aurelio Ramírez, tiene un presupuesto un poco más elevado, de 80 millones de pesos, que dice reunió con bingos, la rifa de una moto, sus ahorros y la “solidaridad de algunos empresarios que hicieron aportes en dinero y en especie”. Igual no da mayores detalles. La actitud de estos candidatos al no dar a conocer sus financiadores contrasta con la de su partido que en días pasados firmó el Pacto de Transparencia que busca que los candidatos y partidos hagan público su financiamiento antes de las elecciones, para que los votantes sepan quiénes estarán detrás de los candidatos si salen elegidos

La campaña del Mira para las consultas tiene la misma estrategia de las anteriores: los candidatos recorren calles y hacen pequeñas reuniones con posibles electores para agarrar sus votos. Según Carlos Alberto Baena, miembro del partido y eventual candidato a la alcaldía de Bogotá, se financian con reposiciones de votos de elecciones pasadas.

De esta forma, aunque ya hay ambiente de elecciones, la publicidad y las campañas parecen estancadas. A partir del 28 de julio, a tres meses de las elecciones, cuando de acuerdo a la reglamentación del Consejo Nacional Electoral se autoriza la difusión masiva de las campañas, comenzará la verdadera carrera y los cuantiosos recursos para estas elecciones aparecerán en giras políticas, actos multitudinarios, avisos en las calles y publicidad en medios de comunicación.