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Propaganda de descrédito ¿Buena estrategia?
A tres semanas de celebrarse los comicios regionales, algunas campañas políticas han intensificado su propaganda de descrédito hacia sus principales oponentes, en una estrategia considerada por muchos como "juego sucio".
De hecho, los indirectazos aumentaron de tono en cuñas radiales y entrevistas. Hay envios masivos de correos electrónicos y grafitis en algunos muros de las principales ciudades del país, hechos con el objetivo de resaltar los defectos del adversario.
En Bogotá, por ejemplo, bajo el amparo del anonimato, hay una valla que podría considerarse como un "golpe bajo" a la campaña del candidato por la Alcaldía, Enrique Peñalosa, pues el mensaje refleja el disgusto de algunos ciclistas ante la presencia de bolardos (postes
pequeños) instalados en los andenes de la ciudad durante su administración (1998-2001).
Esta publicidad, considerada por los seguidores de Peñalosa como negativa, así como el "run run" sobre su presunto interés por liquidar los comedores escolares, de llegar a la Alcaldía, terminó por desencadenar una avalancha de correos electrónicos que atacaron la campaña de Samuel Moreno Rojas, candidato por el Polo Democrático Alternativo, a quien consideran simpatizante de las Farc.
Colprensa conoció que los correos contienen mensajes ofensivos y están acompañados por un dibujo caricaturesco donde Moreno Rojas se ve acompañado por algunos integrantes del Polo Democrático y comandantes del Eln y las Frac. Sin embargo, en varias oportunidades, Moreno aseguró que no es partidario del "juego sucio" y que ha sido víctima de éste.
La guerra sucia en Cali
Las advertencias sobre una "guerra sucia" se cumplieron en Cali (Valle del Cauca). De hecho, unos pasacalles que decían: "No vote por negros, ni pobres": Kiko dejó en claro que la principal víctima era Francisco José Lloreda.
Y los hechos de la última semana confirmaron que la guerra sucia hace parte de un bien montado 'concierto' para tratar de desprestigiar a Lloreda. Tanto que todo el tiraje del periódico El Caleño, en el que en su portada se ponía en duda su continuidad en la campaña, fue regalado en las calles de Cali.
Al parecer, la edición de ese periódico fue adquirida por un patrocinador de uno de los candidatos rivales de Lloreda, que es propietario de una empresa de apuestas, y usó a sus vendedoras para regalar los ejemplares de El Caleño.
Adicionalmente, la semana pasada la ciudad fue inundada de pasacalles contra el candidato Lloreda (ver facsimil) . Y el Distrito de Aguablanca (extremo oriente de la ciudad) en donde el candidato realizó una intensa jornada proselitista, prácticamente fue empapelado con afiches y pasquines en los que se descalifica no sólo la condición del aspirante, sino que se pretende ridiculizarlo.
Los mensajes anónimos, en los que se utilizan frases, calumnias e insultos de todos los calibres, son distribuidos y colgados en sitios públicos en horas de la noche, cuando nadie en Cali oye o ve lo ocurrido.
"Nosotros sí les hemos visto las caras, pero no sabemos quiénes los colocan", le dijo a El Pais Jorge, un líder de la Comuna 21, en el sector de Desepaz. "No creo que ese estilo sucio sea la forma más idónea de aventajar a un opositor", agregó.
Carlos Alberto López, otro líder del oriente, no duda en señalar como autores de la guerra sucia a "los corruptos que no quieren que una persona distinta llegue a la alcaldía".
Entre tanto, Edwin Ramírez, al descalificar a los responsables de dichas practicas sugiere "utilizar los dineros invertidos en los pasacalles injuriosos en atender las necesidades de los pobres".
Hablan los candidatos
Mientras tanto, los candidatos y sus equipos niegan su responsabilidad en esa clase de campaña de desprestigio y desautorizan a quienes puedan estar recurriendo a ese método, que, sostienen, no contribuye en la cualificación del debate.
Uno de los primeros en descalificar la campaña de agravios fue el candidato del Polo Democrático, Bruno Díaz, quien en agosto pasado, cuando aparecieron unos carteles con la frase "Bruno Sí, Kiko No", expidió un comunicado público rechazando su publicación. "Acá el debate es de baja estofa, se busca descalificar a las personas y no se debaten los programas", expresó en su momento.
Para el candidato del Movimiento Cali no se rinde, Luis Fernando Cruz Gómez, esa clase de "pasquines y folletines" son utilizados por quienes no tienen la suficiente fuerza argumentativa para adelantar la campaña.
Incluso, dice el médico Cruz, su campaña ha sido víctima de esa guerra sucia, mediante mensajes en los que se asegura que declinará en su aspiración para adherir a Ospina. "Eso me ha hecho daño, pero continuaré hasta el final", manifestó.
Entre tanto, el candidato independiente Francisco José Lloreda, tras rechazar dichas practicas atribuye su autoría a "quienes quieren impedir a toda costa que llegue a la Alcaldía a hacer un Gobierno decente".
Expresó que quienes patrocinan dichas calumnias "le tienen miedo es a que Kiko Lloreda llegue a demostrar que en Cali sí se puede administrar bien con los recursos con que cuenta, que sí se puede gobernar sin robarse la plata, que se puede gobernar de manera decente y que la política es el arte de servir y no del autoservicio".
Por su parte el candidato Jorge Iván Ospina, quien al comienzo de la campaña también fue blanco de señalamiento descalificadores, negó estar detrás de la guerra sucia desatada contra Kiko Lloreda. "Rechazo esa forma de expresión injuriosa, no es mi estilo. El debate político debe incluir un trabajo pedagógico para la comunidad y es la mejor oportunidad para empezar a cambiar la cultura ciudadana", dice Ospina llamó a la cordura y anunció para la próxima semana una pronunciamiento en tal sentido.
Colprensa