Quién es quién

Alto Riesgo

Aunque la familia de Enilse López asegura que para ellos ya terminó el tiempo de la política, la sombra de esta empresaria gravita en la política.

Magangue
Elecciones bajo la sombra de La Gata

Agobiados por una suma de viejos y nuevos males, los magangueleños escogerán entre uno de los fundadores del MOIR, un político que el pueblo ven de la clase tradicional y un tercer aspirante que dicen es el candidato de la empresaria del chance.

Enilse López Romero La empresaria del chance conocida como “La gata” y sus hijos dicen que han vivido en los últimos cuatro años la más amarga experiencia de su vida gracias a la política. Su hijo Jorge Luis fue elegido en el 2003 alcalde de Magangue, pero no terminará su periodo por una sanción que le impuso la Procuraduría; su hijo menor, Héctor Julio Alfonso López, elegido hace año y medio Representante a la Cámara con la mayor votación en Bolívar, fue llamado a indagatoria por la Corte Suprema y renunció a su curul para estar más cerca de su madre que está hospitalizada en una clínica en Barranquilla con problemas de corazón, signos de desnutrición (pesa 37 kilos) y una depresión originada por la medida de detención que le dictó la fiscalía en una investigación que se le sigue por lavado de activos en un caso de corrupción.

A pesar de su ausencia, desde hace meses se dice que ella y sus hijos apoyan a uno de los candidatos a la alcaldía de Magangue. De existir este respaldo, podría ser el factor decisivo en las elecciones en este municipio, pues no hay duda de la votación que ellos arrastran. Buscando despejar los rumores, la semana pasada el alcalde Jorge Luis, en diálogo con Votebien.com, dijo que no intervendrían en el debate electoral. Asegura que por eso ha evitado ir al pueblo para no despertar suspicacias.

Ver para creer, dicen en el puerto sobre el río Magdalena, donde hay versiones entre amigos y detractores, que la familia López apoya al candidato Arcesio Pérez Bello, que se inscribió con el aval de Apertura Liberal, partido que avaló a Héctor Julio en su aspiración al Congreso. El candidato lo niega aunque es vehemente en la defensa de varias gestiones del polémico gobierno del alcalde Jorge Luis.

La campaña ha girado en torno al mal servicio de acueducto y alcantarillado, el pésimo estado de las vías, desempleo, el clientelismo, la corrupción de las familias tradicionales y la gestión del alcalde Jorge Luis Alfonso López, a quien reprochan su ausentismo y haber traído de afuera a los funcionarios más importantes de su administración. Magangue es una población de 120 mil habitantes a orillas del río Magdalena en el departamento de Bolívar que en los últimos años saltó a la escena nacional por ser el epicentro de los negocios y residencia de Enilse López, la principal accionista de las sociedades de apuestas que operan en Bolívar, Atlántico, Sucre y Magdalena.

Como consecuencia de una seguidilla de malas administraciones, la ciudad acumuló deudas por valor de 50 mil millones de pesos que la obligaron a reestructurar sus pasivos. Fue tan grave lo ocurrido que entre los años 1997 y 2003 se instaló una administración paralela a la que llamaron el “gobierno de los jueces” y otros la denominaron el “cartel de las tutelas”. “Lograron embargar hasta los recursos del sistema general de participación”, dice el alcalde Jorge Luis Alfonso, suspendido del cargo por haber violado el debido proceso a una ARS a la que había exigido que contratara con la red pública el 40 por ciento que establecía la ley. Pero el problema más sensible para la población ha sido el servicio de acueducto, a veces permanecían hasta quince días sin el servicio. El gerente de la empresa, Cesar Casares, dice que en el 2006 la gente llegaba hasta la empresa, se metían en los tanques y sacaban el agua. Estas situaciones juntas hace que para muchos Magangue sea una suerte de prototipo de la dejadez con que los corruptos administran lo público.

Viejos y nuevos males

Luego de las denuncias de la parapolítica por parte de dirigentes del Polo Democrático Alternativo (PDA) este partido apuntalado en la valentía de sus argumentos logró nuevos aires de popularidad, en especial en algunos lugares de la Costa Caribe. De ahí que en Magangue tomó la decisión de apoyar la candidatura de uno de los miembros de su Comité Ejecutivo, el fundador del MOIR Marcelo Torres Benavides, un veterano dirigente de la izquierda democrática quien regresó a su tierra natal después de más de tres décadas de ausencia. En la contienda está además Anuar Arana Gechem, un médico, miembro de una familia de inmigrantes árabes, comerciantes que amasaron fortuna. En los últimos años se involucraron en la política, él como concejal y su hermano Yamil como senador suplente de Vicente Blel. Arana es identificado en la población como el representante de la clase política tradicional. El tercer aspirante es Arcesio Perez Bello, considerado como el “emergente” (alguien nuevo política y socialmente), a quien señalan de simbolizar el continuismo y de estar apoyado por la empresaria del chance Enilse López Romero y sus hijos Jorge Luis y Héctor Julio.

Las últimas elecciones en Magangué han sido particulares. En el 2003 la gente estaba aburrida de los políticos de siempre y creyeron que la esperanza era elegir a alguien que no tuviera vínculos con las clases tradicionales. Por eso para muchos surgió como “salvación” Jorge Luis Alfonso López. Fue un campanazo para los políticos, Su madre, la popular empresaria del chance, dejó de financiar a los candidatos tradicionales para tener uno propio. Jorge Luis Alfonso se enfrentó a Anuar Arana y lo derrotó con una diferencia de casi 12 mil votos. Arana dijo que hubo fraude, que trajeron gente de afuera a votar y que miles de votos depositados a su favor aparecieron por las calles al día siguiente de las elecciones. Se habría repetido la historia del 2000 donde también hubo denuncias de fraudes que nunca fueron aclarados.

La otra elección llamativa es la que se avecina, pues el candidato de la izquierda ha irrumpido con fuerza. La presencia de Marcelo Torres, del PDA, ha despertado una gran expectativa y en algunos sectores lo califican como “un bálsamo” porque se ha atrevido a decir cosas que los otros candidatos no hubieran dicho en relación con la calidad de la democracia y la importancia de votar a conciencia. Hasta ahora, dice, “Magangue ha sido una triste celebridad donde ha campeado la compra de votos y las candidaturas no oficiales naufragan en la registraduría”. A Torres sus contendores lo descalifican diciendo que ha sido un mal hijo porque se fue hace más de treinta años y nunca se había preocupado por el pueblo, pero reconocen que su presencia le ha dado altura al debate. Augusto Salas Badrán, exconcejal y exsecretario de Hacienda departamental, dice que “la presencia de Torres es un lujo pues se trata de un político de talla nacional”.

Tanto Torres como Arana creen que puede haber un fraude electoral, Pérez lo descarta. El candidato del PDA dice que en los 45 corregimientos, donde está el 40 por ciento de la población, puede haber un fraude. Afirmación que hace con base en los antecedentes: “en esos caserios no hay tarjetones mal marcados, ni votos en blanco y tampoco abstención”. Torres cuestiona fuertemente las campañas de sus contendores. Dice “recorren los barrios y los corregimientos en caravanas de vehículos en medio de un estrépito, ofreciendo ron, con bandas de música, rifas y discursos mientras se acusan mutuamente de corruptos”.

Por su parte Arcesio Pérez Bello, candidato de Apertura Liberal ha tenido que capotear señalamientos más duros. Desde que llegó a Magangue en 1998 ha habido versiones de sus supuestos vínculos con la guerrilla y el paramilitarismo, incluso Gustavo Petro en una manifestación preguntó por “Pedro Pablo”, su presunto alias en las Auc. Pérez dice que es falso, pero que como él es de Tiquisio, un municipio donde hubo presencia de frentes de las FARC y el Eln, “a todos los habitantes nos tildaban de guerrilleros”. Asegura que también son infundados los comentarios que hacen sobre su relación con los paramilitares pues en al época en que ellos actuaron en su región el estaba estudiando en al Universidad Libre en Barranquilla.

Lo que más le critican a Arcesio Pérez, es su cercanía con la familia de Enilse López y sus hijos. El las refuta diciendo que la gente sabe que “yo sé tomar decisiones”, y que su problema con los políticos es que él no se ha dejado porque no pertenece a la clase alta. Pérez dice que los políticos están resentidos con Jorge Luis Alfonso porque les arrebató el poder. “Lo que más les molesta es que un campesino que tiene el bejuco pintao en la cara pueda ser el alcalde. Nosotros hemos propuesto una renovación”dice, y niega que la familia del alcalde lo esté apoyando. Aún así hace una férrea defensa del actual manejo de la salud y la educación, pues dice que esta administración recibió 43 mil afiliados y hoy hay 113 mil personas en el régimen subsidiado, se construyeron 120 escuelas y seis centros de salud zonales que cubren los 45 corregimientos. También respalda la liquidación de la empresa de acueducto y alcantarillado.

No es posible predecir quién será el alcalde, menos en medio de acusaciones de compra de votos y la posibilidad de un fraude. Serán unas elecciones muy observadas y en el centro de las miradas estará la clase política tradicional que tienen muchas opciones de recuperar el poder. De ser así, el péndulo estaría moviéndose hacia Anuar Arana Gechem. Los que en el 2003 lo dejaron solo pensando que iban a manejar al inexperto Jorge Luis Alfonso, volvieron. Arana no tiene inconveniente en reconocer que él pertenece a la clase política y acepta que fueron inferiores, pero en lo que ha ocurrido, dice, “hay unos más culpables que otros”. Sus detractores dicen que esta candidatura no da confianza pues tanto él como su hermano Yamil han sido contratistas del municipio. Incluso hay versiones de que tienen pleitos legales contra el hospital y el municipio, lo que el candidato niega.

Arana ha enfilado sus ataques contra Enilse López, sus hijos y aliados. Dice que Magangue ha tenido un alcalde ausente que gobernó con foráneos y se ha vivido bajo intimidación. Ataca a la administración diciendo que en estos cuatros años no se construyó una sola vivienda de interés social, ni un metro lineal de alcantarillado ni de vías. Ataca al candidato del continuismo y pide que no vendan el voto porque serán cuatro años más de sufrimiento. En una manifestación en un barrio popular remata que la experiencia de los últimos cuatro años, “tan amarga y humillante”, no se repetirá.

Aunque el clan de la familia de Enilse López asegura que para ellos ya terminó el tiempo de la política, la sombra de esta empresaria gravita en los mentideros políticos como un factor decisivo en estas elecciones. Sin embargo en las calles de Magangue hay expectativa por que consideran que a diferencia de otras elecciones en esta hay más libertad. Sólo el 28 de octubre se sabrá si esto fue así.

VOTEBIEN.COM 10/16/2007