> ¿Puede el sector empresarial contribuir a transparentar el financiamiento de la política?
> El rezago de las élites regionales
> Periodismo amenazado, información en riesgo
> Lo que está en juego en Medellín
> ¿Cómo votar bien sin información sobre resultados en las entidades territoriales?
> Elecciones en la región Caribe 2007
> Colombia: clientelismo vs. participación civil
> Por la libertad, la paz y los acuerdos humanitarios
> Asesinan candidato a alcaldía de Toledo y a su hijo
> Asesinan candidato a alcaldía de Ataco (Tolima)
> La violencia en los comicios, no es nueva
> Los partidos piden medidas para evitar más homicidios
> Gobierno, preocupado por homicidios de candidatos
> Los rostros de los candidatos silenciados
> Horacio Serpa denuncia amenazas
> Misión de la OEA preocupada por atentados a candidatos en Colombia
> ONU condena asesinato de 3 candidatos a concejales por parte de Farc
> Testigos electorales podrán tomar fotos y filmar conteo
En Medellín se elegirá más que un alcalde
Por: Rubén Fernández.
En las próximas elecciones en la ciudad de Medellín, estarán en juego varias cosas más allá de la designación del titular del Piso 12 de La Alpujarra. Vamos a detenernos por razones de espacio en los partidos.
Ya hay un primer gran derrotado antes de la contienda y son los partidos políticos. Tanto los viejos partidos como los “nuevos” han demostrado completa falta de coherencia y capacidad política. Unos y otros confirman que no logran ser más que frágiles alianzas electorales.
Los partidos tradicionales no abandonan la falta de personalidad política y perspectiva y no se presentan con propuestas propias. No hay un candidato liberal propiamente tal y muchos liberales –incluido su presidente Cesar Gaviria– se “cuelgan” de la que consideran segura carta ganadora a pesar de que Pérez abdicó de su militancia de toda la vida y se pasó al uribismo unos días antes de las elecciones presidenciales. Los conservadores al menos formalmente tienen candidato; sin embargo el partido como tal no lo respalda, divido como está entre el uribismo y los apetitos burocráticos y, de hecho, los principales dirigentes conservadores de la región miran a otros lados. En los partidos uribistas nada es distinto y la situación puede ser peor, dado que algunos de sus dirigentes están envueltos en indagaciones judiciales con muy serias acusaciones en su contra. Algunos de ellos –los más enredados en investigaciones– respaldan a Pérez, otros tantos a Cuervo, otros a Salazar y en fin, nada más lejos de una fuerza cohesionada o con alguna perspectiva común.
En el Polo Democrático Alternativo el drama es que en la región no consigue erigir un candidato con solvencia política y moral para representar una alternativa de izquierda creíble. Los sectores que respaldan a Pardo son precisamente los más caracterizados por sus mañas y su falta de claridad; de hecho en la región la campaña del Polo ha dirigido todas sus baterías contra Fajardo y Salazar y ha guardado un sorprendente silencio frente a los ex–alcaldes. Nada tienen en común, el Polo que actúa en Antioquia y el que lo hace con seriedad y disciplina en la capital.
Y pasando a los candidatos, hay 3 que disputan las adherencias de la ciudadanía. El candidato que puntea en las encuestas es Luis Pérez. Fue alcalde de la ciudad y allí se reflejó claramente su talante político, aunque está a su favor que durante su mandato se elevó significativamente la inversión en educación. Pero llegó a decir, siendo alcalde y ante los reclamos para que abriera espacios de participación, que para qué más discusiones si él era quien mejor sabía qué necesitaba la ciudad; declaró públicamente que la Veeduría Ciudadana al Plan de Desarrollo era “gente de oscuros intereses cercanos a la guerrilla” y ese fue su caballito de batalla para defenderse de todos sus críticos; y lo que es más grave, se caracterizó por su falta de transparencia y como un ejemplo, adjudicó un contrato por $ 36 mil millones de pesos para la prestación de servicios educativos a cooperativas que tenían 8 meses de haber sido creadas. Fiel a su estilo, ha conseguido firmas con un sistema que llama “pagarés sociales” que consisten en respaldos a su postulación a cambio de la promesa de una obra concreta lo que, de concretarse, hará completamente anodina la discusión sobre el Plan de Desarrollo Municipal.
El otro par de candidatos representan tradiciones muy distintas entre sí. No cuentan con maquinaria electoral y se juegan por completo al voto de opinión. Se trata de Sergio Naranjo, ex–alcalde de la ciudad, quien ha ofrecido dar continuidad a la obra de Fajardo, con la que dice estar de acuerdo en un alto porcentaje. Si bien proviene del conservatismo, se ha presentado con el aval de uno de los movimientos indígenas que hoy existen en el país. En su alcaldía hubo un impulso decidido al deporte y se recuerda el proceso de deliberación ciudadana convocado alrededor del Plan Estratégico para Medellín.
Alonso Salazar es candidato de Compromiso Ciudadano, movimiento político de alcance local, que llevó a la Alcaldía a Sergio Fajardo. Es la propuesta de continuidad de la actual administración, lo que significa un claro énfasis en inversión social, profundización de la participación ciudadana con programas como el Presupuesto Participativo, inversión masiva en espacios públicos en sectores populares y transparencia en la gestión. Cuenta en su haber un profundo conocimiento de la ciudad, tanto desde el punto de vista académico y en su ejercicio como periodista y el haber sido la mano derecha del actual alcalde desde la Secretaría de Gobierno. Tiene en contra el desconocimiento que tiene de él la ciudadanía.
Lo que finalmente está en juego en estas elecciones en la ciudad de Medellín es si de nuevo las maquinarias electorales y el clientelismo, lograrán derrotar al voto independiente y de opinión. Significaría un enorme retroceso para la ciudad si de nuevo vuelve a la Alcaldía el estilo de los votos a cambio de prebendas, el desdén por la participación ciudadana, las alianzas con políticos sancionados, investigados y hasta condenados por distintos tipos de delitos. Si las encuestas tienen la razón así será. Por fortuna, las encuestas ya se han equivocado en el pasado y finalmente ha resultado triunfante la ciudadanía y no las clientelas. Esperemos que así suceda de nuevo.
* Este artículo fue publicado en el Boletín Foro Municipal, Octubre de 2007. Bogotá: Fundación Foro nacional por Colombia
10/17/2007 VOTEBIEN.COM