Quién es quién

Alto Riesgo

El derroche de recursos que caracteriza la campaña a la Alcaldía de Tumaco, muestra que el fantasma del narcotráfico sigue rondando.


Aguas turbias

En Tumaco, un municipio golpeado por el narcotráfico, la guerrilla y la pobreza, las elecciones para la alcaldía no permiten muchas esperanzas.

Hace pocas semanas Tumaco se salvó de un maremoto que, después de generar pánico colectivo, resultó una falsa alarma. Pero lo que no está seguro es que pueda sobrevivir al maremoto político de la actual campaña electoral, que transcurre entre ríos de dinero y el acecho de las mafias locales.

Tumaco se ha vuelto uno de los epicentros del narcotráfico en el país. Varias estadísticas demuestran la gravedad de la situación en el puerto: según datos de la Policía, desde enero de 2006 se han producido 413 homicidios, lo que triplica la tasa promedio por ciudad en Colombia, y 7.000 desplazados en los últimos seis años han llegado al casco urbano. De ellos, 875 han llegado en sólo este año, según un informe de la Oficina de Naciones Unidas para la Ayuda Humanitaria (Ocha). La zona, además, por sus condiciones geográficas es apta para el cultivo y el tráfico de drogas y ha sido escenario para el enfrentamiento entre grupos armados ilegales: el frente 29 de las Farc y de bandas emergentes que quedaron de la desmovilización del bloque Libertadores del Sur.

Además de las cifras, hablan las caras. Rosenda, una mujer afrocolombiana hace tres años huyó de su casa en la vereda Río Mexicano porque un grupo de autodefensas asesinó a su compañero. Dejó ahí el cadáver tibio y corrió a refugiarse en el casco urbano. Y a sumarse a los barrios de invasión que hoy circundan Tumaco y que a falta de tierra, fueron levantados sobre el mar.

Como en una Venecia pobre, en las zonas periféricas tumaqueñas las chozas flotan sobre el agua. Pero Rosenda, que como otras 400 mujeres se gana 2.000 pesos al día pelando camarón, se cansó de vivir en el olvido. “Esta vez voy a votar por alguien diferente a la Alcaldía. Uno que de pronto sí nos ayuda, porque viene de abajo y es de izquierda”, afirma, y su candidato es el ex concejal con herencia liberal Éber Castillo, el primer aspirante del Polo Democrático con posibilidades reales de ser alcalde del municipio. Que esta semana fue impulsado por la adhesión de dos candidatos.

Por más de 35 años, Tumaco fue un territorio dominado por la casta de los Escrucería y no había espacio para nadie más. Una familia de origen italiano cuya cabeza más visible, el ex senador Beto Escrucería, fue condenado por narcotráfico y extraditado a Estados Unidos. Luego, su hijo Samuel Alberto Escrucería Manzi fue el primer congresista que perdió la investidura en el país. Y en 2002, a pesar de tener prohibido el ejercicio político, fue elegido alcalde de Tumaco, para ser posteriormente destituido.

Por todo esto los Escrucería han perdido espacio político y le han abierto oportunidad a otros candidatos. Su actual candidato a la Alcaldía, Jairo Mesa, no se le ven posibilidades de victoria, y entre los 11 aspirantes tiene grandes competidores. Ante la crisis el grupo político decidió buscar otros horizontes: lanzóa Rafael Alberto Escrucería, su hombre más joven, al Concejo de Bogotá. Con sólo 22 años es la cabeza de la lista de Convergencia Ciudadana a esta corporación.

Neptalí Correa es otro de los tres favoritos. Cuenta con el aval de Colombia Viva y con el músculo político del actual alcalde, Nilo del Castillo, y de su movimiento, el nilismo, que cooptó el espacio político dejado por los Escrucería. De ocho alcaldes elegidos por elección popular en Tumaco, los nilistas han tenido cinco.

La buena gestión fiscal del actual mandatario fue reconocida por el Ministerio del Interior y es un activo que Correa va a capitalizar a su favor. Su fuerza política depende del apoyo del controvertido Habib Meregh, senador risaraldense de este partido que tiene investigación preliminar por el escándalo de la para-política. Sin tener mucho que ver con Nariño, Mergeh sacó la mayor votación al senado en Tumaco en 2006. Las alarmas de los organismos de control las encendió el desbordante despliegue en publicidad de Colombia Viva que se ve por las calles y por la televisión.

La dimensión del olvido en la que vive Tumaco es tan grande, que hoy tanto interés por gobernarlo, tristemente es sospechoso. Y es por esto que los votos de los tumaqueños son definitivos para parar cualquier maremoto político que se aproxime y pretenda arrasar su municipio.

10/19/2007VOTEBIEN.COM