Quién es quién

Alto Riesgo

La anulación de miles de cédulas en dos municipios antioqueños prenden las alarmas sobre eventuales fraudes el domingo.

Fraude
Antioquia: dudas frente a las elecciones del domingo

Por un lado está Itagüí, el segundo municipio más importante de Antioquia, donde el Consejo Nacional Electoral anuló 12.865 cédulas inscritas para las elecciones del próximo domingo. Y por otro está Envigado, donde fueron inhabilitadas 1.898 cédulas.

En Itagüí, para comenzar, el hecho dejó entre los habitantes preocupación, incertidumbre y una sensación de juego sucio y prácticas ilegales.

Según el Consejo Nacional Electoral (CNE), la máxima autoridad electoral, esta anulación obedece a serias irregularidades detectadas en el proceso de inscripción de cédulas llevado a cabo a principios de 2007. De un total de 30.644 cédulas inscritas, el CNE encontró que 12.865 corresponden a ciudadanos que no residen -o que por lo menos no demostraron residencia- en la llamada “Ciudad Industrial” de Colombia, situada a tan sólo 20 minutos de Medellín.

Lo anterior significa que los titulares de dichos documentos de identidad no podrán ejercer su derecho al voto en los puestos donde se inscribieron. Con esto, Itagüí se convierte en el tercer municipio de Colombia con el mayor número de cédulas inhabilitadas, luego de Barranquilla (21.488 casos) y Soledad (20.637), en Atlántico. De las cerca de 40 mil personas que no votarán en todo Antioquia, el 32.5 por ciento corresponde a este municipio.

La pregunta que todos se hacen hoy es: ¿cómo fueron a parar allá las 12.865 cédulas que no son de ciudadanos de la localidad?

Ni la misma Registraduría Especial del Estado Civil de Itagüí lo tiene claro. Históricamente, Itagüí ha sido un municipio con un porcentaje de abstención cercano al 57 por ciento. De ahí que el inusitado incremento en la inscripción de cédulas levantara suspicacias. “Una inscripción tan alta no se había visto en la historia del municipio”, expresó un funcionario de la Registraduría de Itagüí que solicitó la reserva de la identidad.

Fanny Gallego, Registradora Especial encargada para el proceso electoral en Itagüí, manifestó que si bien todo apunta a que se presentó un delicado caso de trashumancia, también habría que considerar los casos de los ciudadanos que residen en otros municipios pero que mantienen lazos laborales y académicos con esta localidad, y que reclaman su derecho a ejercer el voto allí.

No obstante, admitió que desde mediados de este año hubo fuertes rumores que hablaban de cómo llegaron a Itagüí decenas de ciudadanos de otros municipios en varios buses para que inscribieran allí sus cédulas. Lo que no precisó la funcionaria, ni los mismos rumores, fue la procedencia de los potenciales votantes. “Desafortunadamente no hay denuncias concretas. Por lo tanto, no hay investigación y no se pudo configurar el delito como tal”, declaró.

Además de la circulación de rumores callejeros, este hecho ya había sido advertido a mediados del presente año por ciudadanos y candidatos a corporaciones públicas. Observaciones que a la postre dieron lugar a la investigación del CNE.

“Esto refleja que los políticos de Itagüí están haciendo trasteo de votos, cosa que no es nueva en este municipio”, señaló Nelson Acevedo, candidato del Polo Democrático Alternativo a la Alcaldía.

Rogelio de Jesús Zapata, candidato a la Alcaldía por el Partido Conservador, consideró que a pesar del oportuno fallo del CNE, aún quedan ciudadanos habilitados para votar que no son de Itagüí y no vacila en afirmar que fueron llevados allí de forma fraudulenta.

Pero, ¿a quién pretendían favorecer? Los señalamientos de uno y otro bando van dirigidos a la campaña del candidato Gabriel Jaime Cadavid, avalado por el partido Alas Equipo Colombia y que, de acuerdo con algunos sectores políticos, cuenta con el apoyo de Carlos Arturo Betancur, actual alcalde de los itagüiseños. La supuesta relación de Cadavid con la Administración le estaría dando algunas “gabelas” al candidato que no tienen otras campañas, entre ellas el uso excesivo de publicidad.

No se sabe este trasteo a quién pretendía favorecer.

El candidato Gabriel Jaime Cadavid, avalado por el partido Alas Equipo Colombia dice que “son las demás campañas las que deben estar temerosas con esta inhabilidad de cédulas”. Asegura que su campaña no promueve acciones ilegales como la trashumancia electoral y considera que el apoyo que le han brindado importantes sectores políticos de la región, como el Partido Liberal, Cambio Radical, Colombia Democrática, Unidos por Itagüí, Partido Conservador y Partido de la U, es garantía suficiente para llegar al máximo cargo de elección popular municipal.

Por su parte en Envigado, la anulación de 1.898 cédulas no pudo pasar desapercibida. Sobre todo, si se tiene en cuenta que, según datos del Dane, en Envigado hay 136.483 personas mayores de 18 años y el censo electoral de 2007 muestra que hay 183.313 personas aptas para votar. Eso demuestra una diferencia considerable de 47.714 personas inscritas para votar, la cual podría hablar de trashumancia.

La registradora del municipio, Gladys Hurtado, explicó a Votebien.com que “el potencial del censo no quiere decir que solamente son las personas de Envigado. La ley no le pone ninguna limitación a los mayores de edad para que saquen la cédula en cualquier lugar del país. Y en Envigado el caso es claro: como aquí en la Registraduría no damos citas para cédulas, muchos jóvenes de los municipios cercanos se vienen a sacar su cédula acá, lo que infla el potencial electoral, que puede ser diferente al de la población”, le dijo a Votebien.com.

Pero algo puede estar pasando en Envigado, así como en Itagüí, que merece toda la atención de las autoridades electorales. Por un lado, está la transparencia, y por otro la legitimidad de los candidatos que salgan elegidos, pues el que gane en ambos municipios antioqueños podría cargar con la sombra de haber sido elegido, quizás, por personas que no serán sus gobernados.

10/26/2007 VOTEBIEN.COM