BlogsEn las últimas semanas diferentes candidatos y medios de comunicación han puesto sobre la mesa el problema del presidente-candidato. En resumidas cuentas lo que preocupa es que con la falta de claridad sobre la candidatura del Presidente, poco o nada se puede hacer para garantizar igualdad de condiciones en la contienda electoral. La preocupación es real y es importante dar el debate.
Pero hay una dimensión que se toma poco en cuenta a la hora de discutir este tema: el balance entre la campaña electoral y la campaña permanente. En comunicación política existen estrategias para llegar al poder y existen otras para conservarlo. Y todos los candidatos y todos los gobiernos echan mano de ellas; es como está diseñado el juego político.
Desde esta perspectiva, el debate que plantean los candidatos frente al Presidente se vuelve más complejo. No es solo sobre apariciones de última hora en medios de comunicación, o en cuantos actos públicos aparece, si no se vuelve inminente entender que el Presidente lleva 7 años de ventaja electoral.
Esta ventaja se manifiesta en actos que no mojan prensa pero que ayudan a consolidar el apoyo popular. Estoy pensando en los bienes de extinción de dominio que el Presidente donó a Iglesias Cristianas hace pocas semanas. La noticia no tuvo mucho bombo en los medios ni la opinión comentó mucho al respecto. Pasó como un acto irrelevante en medio de los graves escándalos que tenemos semanalmente en Colombia.
Pero, si volvemos otra vez al problema de la campaña permanente y la campaña electoral, ¿Cómo podemos entender este acto? ¿Es este un acto de campaña permanente o de campaña electoral? En Colombia las iglesias cristianas se han convertido en una importante fuerza electoral y Uribe ha encontrado un gran apoyo a su gobierno en ellas. La situación es bastante ambigua: está manteniendo su popularidad a la vez que la está promoviendo.
Lo que nos muestra este evento es que a pesar de las garantías que se den, las estrategias de comunicación llevan años en marcha y ante esto no hay garantía que valga. En este contexto, es importante confiar en la capacidad de discernimiento de los electores y en su habilidad para buscar información balanceada sobre las diferentes propuestas políticas.