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La casa en el aire

Un candidato novato encontró una casa para su sede de campaña pero la perdió esa misma tarde por culpa de la politiquería.
Noviembre 4 de 2009
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La candidatura de Darío Gómez  al Senado de la República no tiene precedentes en Colombia. Este periodista de 30 años trabaja con voluntarios, no tiene experiencia política y su meta es llegar al Congreso para cobrar únicamente el salario mínimo y repartir el sobrante, 20 millones de pesos aproximadamente, en 19 ayudas mensuales de un millón para la gente que más lo necesite.


Gómez decidió lanzar su campaña al Senado desde Facebook y en su página web www.minimocolombia.com, a través de la cual buscaba a un buen samaritano que quisiera donarle o prestarle una casa, para alojar su sede de campaña.


Una semana después,  un joven y su padre lo contactaron para decirle que le iban a donar una casa propiedad de la familia. Al día siguiente Darío Gómez se dio cita con Gabriel y su padre Gregorio Giraldo, un bogotano de 66 años en la calle 34 con carrera 19. “Esta casa tiene mucha historia política. Fue la sede de una docena de candidaturas del Partido Liberal e incluso fue escenario de un atentado hace varios años,” le dijo Gregorio al candidato.

 

Juntos recorrieron la casa, una antigua vivienda de tres plantas, que estaba medio abandonada. “Aquí hay mucho trabajo por hacer pero esto es muy ilusionante”, comentó Gómez.  Votebien le preguntó al señor  Gregorio por qué había decidido donar su casa al candidato, y fue entonces cuando se hizo evidente que él y el candidato no compartían el mismo punto de vista. “Nadie regala nada, no creemos en el pan gratuito, yo no soy un hombre desinteresado… Hay cosas secretas, que deberán permanecer en el grupo más próximo a Darío”, expresaba.  Seguidamente Darío explicó su postura: “Es necesario aclarar algo importante. Si ustedes hacen parte desinteresada y creen en este proyecto serán recibidos, pero no esperen recibir nada a cambio”, le dijo el candidato a Gregorio.


La ilusión de una donación desinteresada se desvaneció cuandolos verdaderos intereses de Gregorio salieron a flote: estaba dispuesto a entregar la casa a cambio de ocupar una de las Unidades de Trabajo Legislativas, UTL , (un grupo no mayor de 10 asesores que son destinados a cada congresista)si salía elegido. Este tipo de arreglos han sido utilizados en varias ocasiones para pagar favores políticos. Darío negó el ofrecimiento y pagó su primera novatada en el mundo de la política.


A pesar de este revés, Darío continúa confiado en su propuesta. El Movimiento Mínimo Colombia busca conseguir cien “gerentes diamantes”, a quienes no conoce, y que trabajen en captar igual número de firmas diarias desde el 2 de noviembre hasta el 15 de este mes, un cálculo que daría como resultado más de cien mil firmas que le sirvan para entrar en un Partido. “Los plazos son muy cortos para entrar como un movimiento independiente y por eso buscamos el apoyo de un partido”. Lo intentó en el Liberal, el Conservador y el de la U. “En todos fui recibido por las secretarias respectivas y me comentaban que estudiarían la solicitud". Finalmente fue Cambio Radical el partido que le dio el aval.


Yo gano el sueldo mínimo, ¿y usted?

El lema de campaña de Darío Gómez  “Yo gano el sueldo mínimo, ¿y usted?” estará estampado en 100 camisetas donadas.  “El tema no es aguantar hambre ni hacerse el mártir. La mayoría de la gente se levanta muy temprano, trabajan mucho, ganan el sueldo mínimo y no se mueren. Lo que sucede es que hay un festín en el centro del poder y cuando llegan nadie hace nada. Lo interesante de todo esto es seguir viviendo en mi barrio Villamayor, seguir con la misma plata en los bolsillos y a la vez hacer algo loable por el país”, explica Gómez.


Su campaña continúa marcada por la singularidad y el interés que despierta en quienes le escuchan. El domingo 1 de noviembre, salió a realizar su primer “trabajo de campo” y en compañía de un grupo de seguidores logró recoger 452 firmas. El proyecto se consolida con el paso de los días y hoy Darío ya cuenta con el aval del partido político Cambio Radical.

 

Lo ambicioso y atípico que resulta su empresa no pasa desapercibido. Al mismo tiempo que está consiguiendo varios apoyos también son muchas las voces que lo tildan de loco o de oportunista que busca el voto por medio de una propuesta absurda. Darío Gómez invita a sus detractores para que participen de su idea. También quiere que sean los propios medios los que fiscalicen las donaciones y que de tal manera todo sea muy transparente.



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