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¿Por qué tanto abstencionismo?

Votebien.com consultó a ciudadanos y analistas, quienes dan algunas pistas sobre el tema.
Noviembre 12 de 2009
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¿Por qué tanto abstencionismo?

Don Gustavo Urrea asegura que será abstencionista hasta el día de su muerte. “Tengo 58 años y no estoy dispuesto a votar. Trabajé por muchos años en una institución del Estado y me di cuenta de la corrupción a todo nivel. No creo en los políticos. Por eso no voto”, dice.

 

A 394 kilómetros de Bogotá un joven bumangués opina lo mismo.  “Tengo 25 años y desde un principio me di cuenta que se hace toda clase de proselitismo para ganar votos”, dice Óscar Toloza. “Los políticos prometen y prometen, y no cumplen nada. No voto porque no les creo. Sólo me entero de las elecciones por las noticias”.

 

Urrea y Toloza son dos entre más de 12 millones de colombianos que están habilitados para votar, pero que no ejercen su derecho, según datos de la Registraduría.

 

En las elecciones presidenciales de 2006, los votantes potenciales eran 26’731.700 pero sólo 12’041.737 acudieron  las urnas. En 2002, durante la primera vuelta para elegir presidente, 24’208.311 de colombianos estaban habilitados para votar y sólo 11’249.734 lo hicieron.


 
Votebien.com consultó a tres analistas que han estudiado este comportamiento y las razones que tienen los colombianos para no votar.

 

“Los porcentajes de abstención en Colombia son tradicionales. No existe un estudio contundente que nos diga las causas, pero hay varios acercamientos. Uno está relacionado con la apatía”, indica el politólogo Juan Felipe Cardona. “De acuerdo con varias encuestas, un alto porcentaje de los colombianos no cree en la clase política”, comenta el analista.

 

Cardona agrega  que aunque no son los factores más determinantes, las condiciones socio-demográficas y el desplazamiento influyen. “En zona rural muchos no votan porque tienen que hacer largos recorridos en chalupa  o a mula”, señala. “Por su parte, los desplazados pierden en medio de su drama los documentos y lo que menos les preocupa es incidir en la política”.

 

Manuel Fernando Ramírez, investigador en participación democrática, cree que el panorama es producto de la falta de una política pública que incentive el fortalecimiento de la democracia. “El abstencionismo en Colombia es alto y quizá esté marcado desde el Frente Nacional, cuando liberales y conservadores se alternaron el poder. Eso desestimuló la participación”, comenta.

 

Ramírez advierte, según pequeñas muestras, “que los ciudadanos de estratos 4, 5 y 6 son los que menos votan, mientras que los de 1, 2 y 3 son los que más participan. Estos últimos son los más manipulables por la política tradicional y los que terminan eligiendo a la clase política”.

 

A Rodrigo Lozada, experto en ciencia política, no le sorprende el panorama. “Colombia es probablemente el país más abstencionista de las democracias conocidas. Sin embargo, sus porcentajes de participación son muy similares a los de Estados Unidos y Suiza, donde los votantes no superan el 50% del potencial de votación”.

 

Lozada aclara que ese debería ser un tema de investigación. “He realizado un seguimiento y esto se presenta desde 1930. El factor que quizá más incide es de tipo cultural. Por razones que no hemos entendido ni estudiado, en el país se desarrolló un hábito de no participar”.

 

Lozada añade que en el país hay una contradicción. “Las encuestas revelan que más de 80% de los habitantes son de credo democrático, pero no participan. Eso es muy irónico. Siempre me hecho esa pregunta: ¿Por qué no participan? Las causas aún no son claras”.

 

Así lo evidencian las posturas de otros dos ciudadanos. “Nunca en mis 32 años he votado. Primero, porque no me identifico con ningún político y segundo, porque me trasladé de ciudad. Tampoco me esmero por inscribirme”, expresa Bryan Páez.

 

Otra razón muy distinta menciona Carlos Alberto González. “Cuando tenía 18 años trabajé suministrando información sobre cuáles eran los puntos de votación. Cuando eso no tuve tiempo para votar. Las otras veces de elecciones estuve estudiando o trabajando, y no puede inscribirme. Espero en los próximos años poder hacerlo”, concluyó el joven de 25 años.


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