En las elecciones de 2006, varios pequeños partidos uribistas celebraron los resultados conseguidos, que no solo les garantizaron mantener su personería jurídica, sino que les dieron una significativa participación en la coalición que respaldaba al Gobierno. Sin embargo, la felicidad duró poco. Al escándalo de la parapolítica que dejó a varios congresistas de estos movimientos en la cárcel se sumó la deserción masiva de sus miembros por la llamada ‘ley de transfuguismo’. Los partidos se quedaron sin congresistas, pero por un vacío en la Ley, siguen recibiendo dinero del Estado por los votos conseguidos por los políticos que ya no permanecen en sus filas.
El Consejo Nacional Electoral distribuye el dinero entre 16 movimientos que tienen actualmente personería jurídica
(ver resolución del CNE que distribuyó el presupuesto en 2009). La repartición se hace de la siguiente manera: El 10% del presupuesto total se distribuye equitativamente entre todos los partidos; un 50% se reparte proporcionalmente al número de curules que cada partido haya obtenido en las asambleas departamentales elegidas en 2007; y un 30% corresponde al número de votos que cada partido haya conseguido en las últimas elecciones a Cámara de Representantes, en 2006. El 10% restante no se entrega, porque en principio se destinó para financiar actividades de los partidos con la comunidad, pero después la Corte Constitucional declaró que esto era ilegal, y no se ha entregado.
Pero esta distribución de dinero no tiene en cuenta los cambios hechos por la ley de transfuguismo que dejó a muchos partidos sin participación en el Congreso. Un ejemplo de esta situación es lo que sucedió con el movimiento Colombia Viva. El partido ganó dos curules en el Senado con Habib Merheg y Dieb Maloof, que salieron del Congreso por parapolítica. Sus suplentes Jorge Castro y Vicente Blel corrieron la misma suerte. En septiembre de 2009, Jorge Enrique Gómez y Víctor Velázquez, que habían asumido las curules se marcharon a otros partidos y el movimiento se quedó sin representación en el Congreso. Sin embargo, según el Fondo de Campañas del Consejo Nacional Electoral, el próximo año recibirá cerca de 175 millones de pesos para financiación.
En otros casos, aunque los partidos no desaparecieron del todo del Congreso, permanecen con un solo parlamentario. El movimiento Alas recibirá en 2010 cerca de 600 millones de pesos, a pesar de que solo conserva un congresista de los 13 que tenía. Colombia Democrática, que le queda uno de sus cinco parlamentarios, recibirá 450 millones de pesos.
El politólogo de la Universidad de los Andes, Juan Felipe Cardona, considera que existen demasiados vicios jurídicos, que permiten estas situaciones, porque en el Congreso se legisla de manera coyuntural. Cardona explica que todavía se mantiene el código electoral de 1986, que se ha intentado reformar estructuralmente sin éxito más de 10 veces, pero los congresistas insisten en hacer pequeñas reformas, como las de la reelección, de acuerdo con las circunstancias del momento. “Si se tuviera una legislación seria, no se hubiera permitido el transfuguismo, ni que los partidos con congresistas relacionados con la parapolítica continuaran con personería jurídica, recibiendo fondos de financiación” dijo el politólogo.
Apolinar Patiño, jefe de comunicaciones y vocero de Colombia Democrática, dice que no se comete ninguna injusticia al entregar este dinero a los partidos, porque las reglas de juego están definidas para distribuirlo por el número de votos y no por el número de congresistas. “Los congresistas fueron elegidos en las elecciones de 2006, que no se tienen en cuenta para definir el dinero que nos darían el próximo año. Para distribuir el presupuesto se utilizan los datos de las elecciones de 2007donde elegimos a más de 500 concejales”, explica Patiño. El vocero del partido dice que hasta ahora no han recibido ninguna notificación del Consejo Nacional Electoral, CNE, que les garanticé que recibirán el dinero en 2010.
Un funcionario del Fondo de Campañas del CNE, le explicó a Votebien que no hay ninguna ley que reglamente la nueva situación de los partidos y por lo tanto el Consejo está obligado a distribuir el dinero de la misma manera como se venía haciendo. A diferencia de lo dicho por Patiño, como se explicó anteriormente, cerca de la tercera parte del presupuesto se reparte teniendo en cuenta los resultados de las elecciones a la Cámara de 2006.
Aunque la mitad del presupuesto se fija a partir de los resultados de las elecciones a las asambleas departamentales de 2007, la situación de los partidos en estas corporaciones públicas también ha cambiado: en Colombia Democrática solo continúan 4 de los 14 diputados elegidos inicialmente y en Alas varios de los 18 elegidos pasaron al Partido Conservador. Colombia Viva conserva los 5 diputados que eligió hace dos años.
A la paradoja de que pueda existir un partido político financiado, sin congresistas, se suma el caso contrario: parlamentarios electos que no tienen partido. David Luna y Simón Gaviria, representantes por Bogotá, fueron elegidos en 2006 por el movimiento Por el País que Soñamos, que no alcanzó los votos suficientes para ser reconocido como partido.
Luna dice que estas circunstancias se hubieran evitado si se hubiera aprobado la perdida de la personería para los partidos que tuvieran parlamentarios involucrados en para política y que fueron los principales afectados con el transfuguismo. “No es justo que partidos cuyos miembros estuvieron involucrados en la parapolítica y ahora no tienen congresistas sigan recibiendo financiación, mientras nosotros no recibimos absolutamente nada”, dice el representante.
Juan Felipe Cardona explica que todas estas circunstancias se dan porque desde la reforma política de 2003, los partidos reciben beneficios como grupo, pero a la hora de responder por sus acciones las responsabilidades se vuelven individuales. “A la hora de recibir los beneficios todos funcionan como partidos, pero a la hora de recibir las sanciones todo se vuelve particular”, dice el politólogo. El Consejo Nacional Electoral estima que el presupuesto para distribuir ascenderá a 28.000 millones de pesos, aunque solo se repartirá la mitad en enero y la otra mitad en julio, teniendo en cuenta los resultados de las elecciones legislativas de marzo.
Mientras tanto, los partidos afectados por el transfuguismo tratan de reencaucharse para no perder la personería jurídica. El vocero de Colombia Democrática le dijo a Votebien, que el partido solo buscará curules en la Cámara y respaldará la lista de La U al Senado. Patiño agregó que su movimiento se convertirá en un “apéndice electoral de La U” en las elecciones de 2011. Por su parte, Colombia Viva busca fusionarse con un movimiento liderado por el actual Gobernador del Valle, Juan Carlos Abadía para transformarse en el ADN.