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Noemí abandonó la reunión antes de que terminara. Andrés Felipe Arias anunció a los medios que la actitud de rechazo de Sanín obedecía a "que ella no ha terminado de hacer el luto" tras la derrota en la contienda presidencial. El pulso del poder en el partido entre Arias y Noemí, que empezó meses atrás, al final lo ganó Arias con la derrota de la candidata en las urnas.
La pugna entre los dos comenzó meses atrás. A finales del mes de septiembre del año pasado, Noemí se inscribió como precandidata a la consulta conservadora y estaba destinada a enfrentar a Andrés Felipe Arias. La lucha entre estos dos personajes significaba mucho más, era la pugna entre Andrés Pastrana; conservador de raíces y Álvaro Uribe; quien envió a Arias como el caballo de Troya del uribismo en el Partido Conservador.
A pesar del apoyo de Pastrana y de varios senadores conservadores que creían tener en Noemí una opción real de llegar a la Presidencia, la realidad era que el Partido ya se encontraba fraccionado y que Andrés Felipe Arias, había logrado ganarse a varios congresistas, representantes la mayoría de ellos, que creían en el término ‘conservadores uribistas’, acuñado por el mismo Arias.
Desde un principio, Sanín no comulgó con esa cercanía al uribismo y su estrategia fue rodearse de gente muy cercana del ‘pastranismo’, como Ángela Montoya, gerente de campaña; Jaime Ruiz Llano, director programático y principal asesor; Juan Gabriel Uribe, Jefe de Debate o Miguel Ricaurte, asesor en su campaña.
Mientras buscaba pintar más de azul al movimiento, del mismo modo marcaba su distancia con Arias a quien señaló de “ladrón” por los subsidios de Agro Ingreso Seguro que fueron entregados a los grandes terratenientes del país. Los días previos y los posteriores a la consulta conservadora, celebrada el 14 de marzo, se notaba que el partido estaba dividido en dos facciones, unos liderados por Sanín y otros por Arias.
El sabotaje interno
Después del triunfo de Noemí con 37.777 votos sobre su opositor, Andrés Felipe, las diferencias entre ambos se hicieron irreconciliables hasta el punto que este último intento sabotear el Congreso Nacional Conservador que refrendó la candidatura única de Sanín.
Sanín respondió a los intentos de sabotaje de Andrés Felipe atacando a los conservadores disidentes que se unieron a la candidatura de la ‘U’ en vez de tratar de atraerlos a su lado y emprendió un ataque contra Juan Manuel Santos.
La primera carta que jugó fue el nombramiento de Arango Bacci, como asesor de su campaña. Bacci fue investigado por la Fiscalía y posteriormente encarcelado luego de que el Ministerio de Defensa, liderado por Santos, entregara unas pruebas que lo vincularan al narcotráfico. Pero luego la Corte lo absolvió y Bacci quedó en libertad como víctima de un montaje para dañar su carrera al interior de la armada.
La segunda jugada fue hacer pública una información en la que Santos había mantenido un almuerzo con Darío Montoya, el director del Sena, en el que supuestamente le habría ofrecido un Ministerio a cambio de que este le hiciera campaña al interior del instituto. El episodio terminó con la renuncia de Laura, la hija de Montoya, y mano derecha en la campaña de Noemí.
Los debates fueron aprovechados por Sanín para acusar a Juan Manuel de varios asuntos como el de las ‘chuzadas’, los ‘falsos positivos’, su conflicto de intereses en la asignación del tercer canal o su falta de compromiso con varios militares que habían sido señalados en los casos de ‘falsos positivos’ sin que, a juicio de ella, se hubiera procedido a una adecuada investigación.
Mientras Noemí seguía con su cruzada contra los ‘conservadores uribistas’, los seguidores de Andrés Felipe Arias se acercaban cada vez más a la campaña de Santos. Aunque él oficialmente se quedó en el Partido Conservador, la mayoría de los miembros de su equipo emigraban a la campaña de la ‘U’. Además de Beatriz Uribe, quien era su gerente, se fueron Carlos Albornoz, Alberto Schleszinger, Hernán Beltz Peralta, Consuelo Durán de Mustafá, Sonia Navia, Tulio Arbeláez y César Serrano, su suegro. Y con ellos decenas de conservadores en todas las regiones.
Los resultados en las urnas evidenciaron hasta qué punto los conservadores le jugaron de manera desleal a Noemí, aun cuando se había dicho en un momento que por disciplina de partido todos debían apoyar a la candidata o sino enfrentar una posible expulsión del partido. Arias contestó que él no tenía por qué seguir una "disciplina para perros" y su manada tampoco hizo caso.
Los 892.323 votos que ubicaron a Noemí en el quinto puesto marcaron su destierro. Es incierto si Noemí se quedará en el partido que decidió apoyar a Santos en un acuerdo programático con ciertos temas como el ministerio de la mujer y la familia, que había sido una de sus banderas.
Aunque ayer se especulaba que Uribito, el gran triunfador de esta alianza con Juan Manuel, sería nombrado próximamente director del conservatismo, en la práctica esto sería imposible, puesto que a Fernando Araujo le quedan dos años más de mandato y para elegir nuevo presidente, se debe escoger dentro de los 11 miembros de la junta, de la cual no hace parte Andrés Felipe Arias. Pero así no sea Arias el presidente oficial, el uribismo conservador será el que gobierne los próximos años dentro de las toldas azules.