La vehemencia con que actuó Mockus en el debate de anoche era algo que muchos ciudadanos estaban esperando del candidato a lo largo de la campaña. Mockus por fin mostró los dientes, tal vez demasiado tarde porque solo queda un poco más de una semana para las elecciones, y se dedicó a enrostrarle a su contendor las prácticas clientelistas, las alianzas que ha hecho con la clase política tradicional corrupta en la que dijo, él era “un maestro”.
Al comparar las trayectorias de los dos, Mockus sabe que no tiene nada que perder, pues sus excelentes gestiones como alcalde de Bogotá y su forma de hacer política de manera transparente es algo con lo que Santos no se puede meter. Y aunque Santos también ha tenido una excelente carrera como ministro, ha sido más veleta en sus jugadas y alianzas políticas a lo largo de su trayectoria, y por eso es un flanco que Mockus puede criticar.
Sin embargo, al candidato Verde le faltó más precisión a la hora de ponerle el retrovisor a Juan Manuel Santos y el candidato de la U salió airoso de los ataques. Dos casos lo ilustran:
El caso CarmonaMockus dudó si debía utilizar el ejemplo del apoyo de Santos al golpista venezolano Carmona. El problema no fue el tiempo que Mockus se tomó para pensar si lo utilizaba o no, sino que no fue tan contundente su argumentación y Santos se defendió diciendo que él nunca había dicho expresamente que apoyaba el golpe, y le dijo a Mockus que revisara las grabaciones de los noticieros de la época, quedando ante los televidentes como el ganador de este pulso.
Pero Mockus tenía razón en haber utilizado este ejemplo, solo que no pudo demostrarlo en su argumentación. Al día siguiente del golpe Juan Manuel Santos dijo: “el señor Pedro Carmona es un conocedor de Colombia, ya que con él negociamos el acuerdo de libre comercio hace 10 años, y por lo tanto será un magnífico interlocutor en materia comercial y económica”. Pero luego de esas declaraciones a los medios Santos realizó encuentros académicos y foros de discusión con personajes de la oposición venezolana. También propició reuniones en Colombia con varios sectores económicos que buscaban presionar al entonces mandatario Andrés Pastrana para que asumiera una postura de respaldo al golpe. Incluso buscó influir en las posturas políticas de la OEA, pues el representante de Colombia, Humberto de la Calle, buscaba una posible aspiración presidencial.
Roy Chaderton, entonces embajador de Venezuela en Colombia dijo sobre Santos que éste “apoyó con entusiasmo de manera pública y abierta el golpe del 11 de abril de 2002 y luego en un ataque de arrogancia, durante el gobierno Pastrana, reiteró su apoyo al señor Carmona”.
Los militares
En el caso de los militares Mockus utilizó el ejemplo de Pinochet para ilustrar que actualmente los militares ya no se pueden refugiar en su propia justicia cuando comenten violaciones a los derechos humanos, pues la justicia internacional tarde o temprano los alcanza. Pero Santos le dio una vuelta y exageró el argumento de Mockus afirmando que él estaba insultando a todas las fuerzas militares de Colombia al compararlas con Pinochet.
En vez de haber usado esa comparación Mockus hubiera podido atacar el viraje ideológico de Santos en este punto, pues el ex ministro de Defensa, que ahora se presenta como un defensor del fuero militar, fue el primer ministro que se atrevió a nombrar a una civil a la cabeza de la justicia penal militar. Además entregó a altos oficiales a la justicia regular para que esta determinara si habían violado la ley, algo que casi ningún ministro de Defensa anterior se había atrevido y que fue muy mal visto por un sector dentro de las fuerzas armadas que es el que ahora está reclamando sus derechos a través de los militares retirados. Si se recuerda bien los militares retirados apoyaron las candidaturas de los candidatos conservadores Andrés Felipe Arias y Noemí Sanín, no la de Santos.
Pero en otros temas y a pesar de que la argumentación y retórica de Mockus no es su fuerte, como se ha evidenciado en todos los debates, el candidato verde tuvo momentos de chispa que lograron poner en una situación incómoda a Santos, que aunque no dijo nada en los temas espinosos, dijo más con su silencio o la evasión de las preguntas contestando otros temas.
La YidispolíticaMockus fue más efectivo cuando decidió atacar a Santos por ser representante del continuismo y no marcar distancia con el presidente Uribe, especialmente en el escándalo de la Yidispolítica. Lo repitió varias veces y Santos se vio en apuros y tuvo que apelar a los moderadores para salirse por la tangente afirmando que lo importante era debatir sobre las propuestas de cada uno, y no sobre los escándalos de corrupción del gobierno. Luego salió a defender a Sabas Pretelt cuando Mockus ni siquiera le preguntó si pensaba que Pretelt era inocente o culpable. Mockus le pedía insistentemente que se pronunciara sobre el escándalo en general, pero Santos dijo que él no era la justicia, y decidió más bien tachar a Mockus como un anti uribista radical. Aquí la argumentación a Santos le falló y dejó ver que si lo siguen atacando con los lunares que ha tenido el gobierno responde con rabietas, e incluso pide a los moderadores que lo ayuden para salirse de la encrucijada.
Otra jugada astuta de Mockus fue cuando le entregó una copia de su testimonio autenticado en notaría de que él no iba a acabar con los programas de Familias en Acción, el SENA, etc. a cambio de la propuesta de 10 puntos de unidad nacional de Santos. Mockus agregó que había tenido que hacerlo luego de la guerra sucia de rumores que emprendió la campaña de Santos contra él, tema sobre el que Santos nunca se ha pronunciado para rechazar esas prácticas, lo que refleja la forma como el candidato de la U utiliza los “atajos” en su campaña. Santos solo sonrió y guardó absoluto silencio sobre este punto.
Así fue el debate
El debate organizado City TV, El Tiempo y La W Radio, entre Antanas Mockus y Juan Manuel Santos se convirtió en un duro e inesperado cruce de acusaciones. El candidato del Partido Verde señaló a su contrincante repetidas veces de ser permisivo con el clientelismo y la corrupción, y Santos a su vez acusó a su oponente de creerse el guardián de la moral y de no tener un programa sólido para afrontar los problemas del país.
Los candidatos comenzaron debatiendo sobre la propuesta del presidente Uribe de restituir facultades a la justicia penal miliar para evitar que casos como el del coronel Plazas Vega, que fue condenado a 30 años por la desaparición de 11 personas en la toma del Palacio de Justicia, sean juzgados por la justicia ordinaria. Santos recordó que había pertenecido en su juventud a las Fuerzas Militares y señaló que existen unas condiciones particulares en el trabajo de los soldados y policías que “no son comprendidos por la justicia ordinaria” y que por lo tanto deberían ser los mismos militares los que ejerzan su propia justicia. Mockus dijo que mientras existiera la cultura del atajo, en la que se creyera que “se puede hacer todo con tal de conseguir éxitos” era mejor mantener la prevalencia de la justicia ordinaria.
Ante las palabras de Mockus, Santos señaló que estaba cansado de que su oponente hablara de la cultura del atajo y se creyera el único ciudadano honesto del país. El candidato del Partido Verde respondió recordando que durante la administración de Santos en el ministerio de Hacienda, Mockus, entonces alcalde de Bogotá, había recibido una prima extraordinaria junto a otros alcaldes por apoyar una reducción en las transferencias. El candidato de La U ripostó diciendo que Mockus lo había condecorado y lo acusó de insinuar que “los alcaldes se dejaron comprar”.
Los candidatos continuaron en el rifirrafe, mientras los moderadores Roberto Pombo y Alberto Casas dejaron continuar por largo rato la discusión. El ex alcalde retó a Santos en varias ocasiones a que diera su opinión en el caso de la “Yidispolítica” y ante la respuesta del ex ministro que señaló que no pertenecía al Gobierno en esa época Mockus lo acusó de “evadir durante toda la campaña el tema”.
Los moderadores intervinieron para preguntar si mantendrían la terna para elegir fiscal ante la Corte Suprema. Aunque los dos coincidieron en que mantendrían la terna, Mockus aclaró que si Santos ganara las elecciones, se mantendría la mala relación entre el ejecutivo y las Cortes. Santos le exigió a Mockus que argumentara su afirmación y el ex alcalde contestó que el candidato de La U no podía aprovecharse de los gozosos y salirse de los dolorosos como candidato que representa el continuismo del actual gobierno.
Los candidatos se salieron de nuevo del tema por el que fueron cuestionados y volvieron a acusarse mutuamente. Mockus sorprendió al leer una acusación hecha hace 10 años por el entonces candidato Álvaro Uribe, en la que señalaba a Santos de promover una reforma que buscaba revivir los auxilios parlamentarios. La tensión llegó a su punto más alto cuando Santos insistió en que estaba cansado de que Mockus repitiera una y otra vez “yo sí soy honesto, yo sí soy honesto” imitando la manera como el candidato del partido Verde se expresa. Mockus, visiblemente molesto le exigió con vehemencia que no lo arremedara.
Los moderadores dejaron que la discusión continuara y Mockus volvió a retar a Santos para que hablara una y otra vez de la “Yidispolítica”, pero este continuó evadiendo la respuesta y acusó a su oponente de ser un radical antiuribista y no tener propuestas concretas. El candidato del partido de La U recordó varios puntos de su proyecto político y le lanzó una indirecta a Mockus diciendo que tenía un programa que le “seguro le va a interesar, se llama abuelitos en acción”.
El candidato del partido Verde se defendió diciendo que no creía en las propuestas de Santos y le recordó que hace un par de meses miembros de su equipo económico habían declarado la necesidad de subir impuestos, en contravía a lo que ha dicho el candidato en las últimas semanas.
Al final, Mockus dijo que la vehemencia de su actuación en el debate se debía al juego sucio planteado por una “campaña paralela montada por Santos” dirigida por JJ Rendón, en la que se había contratado a un grupo de personas para llenar de rumores los foros de Internet. El candidato invitó a los electores a escoger entre la propuesta de Santos, que “pertenece a una élite política que ha convivido durante décadas con la corrupción y el clientelismo”, y una propuesta radicalmente opuesta.
Santos se despidió recordando los 10 puntos de su campaña de unidad nacional y los logros del gobierno Uribe en materia de seguridad. Acusó a Mockus de no ser capaz de hacer alianzas y de insistir en un egoísmo político que lo lleva a pensar que es el “único honesto”.
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