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El malabarista


Angelino Garzón comenzó su carrera política en la extrema izquierda y ahora está a punto de convertirse en el segundo hombre del poder uribista. Ésta es su historia.
Junio 11 de 2010
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El malabarista

Cuando el martes 9 de marzo el país supo que Angelino Garzón era la fórmula vicepresidencial de Juan Manuel Santos, unos se sorprendieron y otros confirmaron una vez más su hipótesis: “Angelino sabe lo que quiere”.

 

El político vallecaucano despierta amores y desamores. Es un malabarista que ha pasado de sindicalista, a ministro de un gobierno conservador, luego a ser gobernador por un polémico movimiento político, embajador y ahora vicepresidente del uribismo. Así de extremos han sido los cambios de camiseta de Angelino Garzón en la política.

 

El líder de izquierda

 

Apenas se graduó del Colegio Académico, en Buga, comenzó una carrera en la izquierda ligada al sindicalismo. Empezó en el Partido Comunista. De ahí fue a  la Secretaría General de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), y de ahí a la Vicepresidencia de la exterminada Unión Patriótica (UP).

 

Por representar al sector sindical y ser un sobreviviente de la UP, la recién nacida AD- M19 lo invitó a hacer parte de su lista a la Constituyente. Salió elegido y colaboró en la creación de la Carta del 91 que dio mayor peso a la participación ciudadana y a los derechos fundamentales en la democracia colombiana.

 

En 1992, aún dentro de la AD-M-19, se fue como secretario de la campaña de Bernardo Hoyos Montoya a la Alcaldía de Barranquilla. Cabe recordar que el polémico ‘Cura Hoyos’, como era conocido, fue elegido por el Movimiento Ciudadano, apoyado por la Alianza Democrática M-19.  En su primera gestión fue aplaudido por la ciudadanía porque simbolizaba un gobierno más sintonizado con los pobres que le arrebató poder a los caciques políticos tradicionales. Después de esperar un período, el Cura Hoyos fue reelegido pero en su segundo período todo el sueño se hizo añicos. Al terminar, fue investigado y encarcelado por los delitos de peculado a favor de terceros y celebración indebida de contratos.


Pero Garzón no se quedó con Hoyos tanto tiempo. Se lanzó como candidato de las listas al Senado por la Alianza M-19 pero se hundió. Luego de su aspiración fallida y ante unas graves amenazas contra su vida  tuvo que exiliarse en Madrid, España. Durante el período de protección, Garzón se acercó al Partido Socialista Obrero Español (Psoe) cuando el presidente era Felipe González, y aprovechó para realizar una especialización en derecho administrativo en la Universidad de Salamanca.

 

Conciliador y ministro

 

De regreso al país, Garzón entró a  la Comisión Nacional de Reconciliación liderada por la Iglesia Católica en cabeza de monseñor Luis Augusto Castro, entonces arzobispo de Tunja. Para entonces era presidente Ernesto Samper Pizano (1994-1998), quien nombró en diciembre de 1995 a Orlando Obregón Sabogal como Ministro de Trabajo. Obregón había sido el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y conocía a Garzón, quien terminó trabajando para este ministerio como asesor.

 

De asesor de un gobierno liberal, pasó a ser ministro de uno conservador. Andrés Pastrana Arango lo llamó  a ser su Ministro de Trabajo y Seguridad Social durante los dos últimos años de su mandato (2000-2002). Para entonces, Juan Manuel Santos era el Ministro de Hacienda y fue desde esa época que ambos forjaron una estrecha relación política.

 

“Angelino y Juan Manuel trabajaron en el gobierno de Pastrana. En los diálogos por las condiciones laborales de los trabajadores, como los acuerdos sobre el salario mínimo legal, ellos estrecharon una amistad”, asegura Javier Parga, quien fue funcionario del gobierno Pastrana y es hoy coordinador departamental de la campaña de la ‘U’ en el Valle del Cauca.

 
Así como Santos pasó de trabajar en el gobierno de Pastrana a ser uno de los escuderos del uribismo, Garzón hizo carrera durante los dos períodos presidenciales de Uribe.

 

Cuando Álvaro Uribe Vélez ejercía su primer mandato presidencial, Garzón aceptó ser miembro  de la Comisión Facilitadora para el Acuerdo Humanitario, que buscaba una salida negociada de paz con las Farc.
Pero al poco tiempo renunció. El 23 de julio de 2003 Garzón le envió una carta al Presidente en la que le informaba su renuncia porque pensaba aspirar a la Gobernación del Valle. “Al agradecerle su generosidad para con mi persona, una vez más le manifiesto que seguirá contando con toda mi voluntad y modesta contribución en todo los esfuerzos que usted continúe desarrollando para el logro del acuerdo humanitario…”, indicó (ver carta).

 

El Gobernador

 

Aunque Garzón no tenía partido político para postular su candidatura, le ofrecieron los avales de los partidos Conservador, Liberal y Polo Democrático Alternativo. Garzón optó por el Movimiento Convergencia Cívica y Popular (MCCP), una corriente política nueva y poco conocida en el país. Orlando Riascos, quien fue candidato a la Gobernación del Valle en 2007, explicó que Garzón buscó el aval del Movimiento Convergencia Cívica y Popular “por azar, porque él no quería generar roncha entre los partidos tradicionales si recibía apoyo de alguno de ellos”.

 

Según una investigación publicada por la revista Cambio, el MCCP fue cuestionado por sus vínculos con el Bloque Central Bolívar de los paramilitares. Este movimiento le dio avales, por ejemplo, al senador Carlos Arturo Clavijo y a su segundo en la lista, Carlos Higuera, investigados por nexos con alias ‘Ernesto Báez’ (ver video y nota).

 

El MCCP, creado por el ex alcalde de Manizales Carlos Alberto Parra, había debutado en las elecciones de Congreso de 2002 y perdió su personería jurídica en 2006 por no inscribir candidatos al Congreso para el período 2006-2010 (ver boletín del CNE). Este movimiento también avaló las candidaturas de Óscar Iván Zuluaga, hoy ministro de Hacienda, y del ex gobernador de Nariño, Eduardo Zúñiga. Su fuerza electoral siempre se concentró principalmente en Caldas y Nariño.

 

Los más cercanos a Garzón aseguran que el entonces candidato no realizó alianzas con otros partidos, pero que, sin embargo, otros movimientos se adhirieron a su campaña en 2003. “Angelino no realizó pactos ni tuvo relación directa con movimientos cuestionados como Convergencia Ciudadana”, dijo uno de sus colaboradores, quien prefirió reservar su nombre por ser funcionario público.

 

Sin embargo, el funcionario explicó que Convergencia Ciudadana, Movimiento Popular Unido (MPU), entre otros movimientos se adhirieron a la campaña de Garzón, sin que este lo pidiera. El MPU fue fundado por Carlos Herney Abadía, ex senador condenado en el ‘Proceso 8.000’ y padre del recién destituido gobernador del Valle, Juan Carlos Abadía. Para 2003 Abadía era el jefe de Juan Carlos Martínez, más conocido como el ‘Negro Martínez’, quien luego salió elegido por  Convergencia Ciudadana al Senado en 2006. Desde 2009 Martínez se encuentra detenido en La Picota mientras se le investiga por posibles nexos con los paramilitares.

 

Según dijo la misma fuente, ya en la Gobernación, Garzón “sí nombró a una cuota de Convergencia Ciudadana en la Secretaría de Salud Departamental, aunque después le pidió la renuncia por diferencias que tuvieron”.
Garzón llegó a la Gobernación del Valle con 700.835 votos, una votación histórica. “Aunque no voté por él porque soy conservador, reconozco que fue una persona seria, constante en el diálogo, preocupado por los temas sociales y responsable por la gestión pública”, dijo el ex concejal de Cali y ex diputado Cristian Garcés.

 

Pese a que Angelino Garzón gozó de popularidad porque la gente lo percibía cercano, su gestión en la Gobernación no dejó de recibir críticas. Un columnista del diario El País de Cali cuestionó su falta de diligencia para resolver un pleito entre el departamento y el consorcio Central de Inversiones S.A. (Cisa) relacionado con la construcción de la vía Cali-La Candelaria. Por decisión de un árbitro, el departamento debía pagarle al consorcio $21.000 millones, porque el constructor había invertido más dinero que lo que pudo recaudar el peaje construido para pagar la obra. Mientras Garzón se dedicó a realizar marchas y una huelga de hambre para protestar por el pago, el dinero siguió cobrando intereses a tal punto que el departamento quedó con una deuda calculada en $51.000 millones, más del doble de lo estipulado inicialmente. Hoy el departamento está endeudado por la negligencia del ex gobernador (ver columna).

 

El País también documentó que Garzón fue cercano al empresario del chance Roberto Ortiz, a tal punto que hasta era invitado a las reuniones de gabinete departamental. Su amistad con Ortiz generó aún más suspicacia, cuando el Gobernador adjudicó a finales de 2006 una licitación que causó polémica entre los empresarios del chance.

 

Como anécdota, muchos recuerdan que durante los tres años de mandato los vallecaucanos le decían ‘Teleangelino’ a Telepacífico. En broma, se referían al canal regional de televisión que cada día otorgaba varias horas a Garzón para sus alocuciones y entrevistas.

 

A la defensa del uribismo

 

Garzón salió con la frente en alto de su mandato y no dudó en aceptar una oferta que a vista de muchos, podía ser clave en la representación de los sindicatos del país. En junio de 2007 el ex gobernador aceptó la oferta del presidente Uribe en la tarea de gestionar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos.

 

Empacó maletas y viajó a Washington, acompañando al Presidente, para hacer ‘lobby’ ante el Congreso de Estados Unidos. Su actitud fue criticada por el partido Polo Democrático Alternativo. En varios debates en el Congreso este partido de izquierda sostuvo que el Tratado no era conveniente para los campesinos colombianos pues los ponía a competir en condiciones inequitativas (ver nota).

 

Garzón, ya alejado de la izquierda, aceptó un nuevo cargo en el gobierno Uribe y el 26 de enero de 2009 se posesionó como Representante Permanente de Colombia ante la Organización Internacional del Trabajo en Ginebra, Suiza.

 

Hace tres meses, sin consultarlo a nadie, según dijeron  los asesores del Partido de la ‘U’, Juan Manuel Santos llamó al diplomático y lo invitó ser su fórmula como candidato a la Vicepresidencia para la campaña 2010-2014.
Ese día, el martes 9 de marzo, algunos medios expresaron sorpresa ante el anuncio, pues no era fácil entender por qué un candidato de derecha como Santos, había llamado a Garzón, un hombre más identificado con la izquierda.

 

“Pienso que Angelino tomó esa decisión desde lo personal y lo que uno espera ante un eventual gobierno en el que él sea Vicepresidente, es que tiene que ayudar en lo social, en la paz y la concertación social, que es algo que no está en la cabeza del Presidente”, dijo a Vote Bien el representante River Franklin Legro, del Polo Democrático Alternativo.  Añadió que cree que Garzón podría ayudar en los temas laborales, del estatuto de trabajo y del diálogo para resolver el conflicto.

 

Santiago Castro, ex diputado y representante a la Cámara por el Valle explica la movida de Santos porque calcula que Garzón desempeñará un papel importante en el ámbito internacional, en la defensa de los derechos humanos y en la protección a sindicalistas.

 

Otros se aventuran a augurar que Santos quiso tener en su equipo una ficha clave para una eventual negociación de paz con las Farc, ya que no sólo Garzón tuvo cercanía con el jefe guerrillero, ‘Alfonso Cano’, en los tiempos en que los dos militaban en el comunismo, sino que además sigue siendo miembro de la Comisión de Conciliación y cercano a la Iglesia Católica. También ayudaría el hecho de que, siendo Gobernador, Garzón apoyó la petición de las Farc de despejar los municipios vallecaucanos de Florida y Pradera para sacar adelante la entrega de los rehenes secuestrados por la guerrilla.

 

Como muchas de las medidas que ha tomado Santos, la de nombrar a Angelino Garzón como su compañero de fórmula para aspirar a la Casa de Nariño, fue audaz. Angelino es un hombre polémico que, como ha cambiado sus posturas políticas desde un extremo hasta otro, es difícil predecir cuál será su línea si ganan las elecciones.


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