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El pasado contractual de Mockus

Un grupo en Facebook llamado “Antanas Mockus y sus falsos positivos” pone en tela de juicio los argumentos de buen gobierno de las alcaldías del actual candidato a la Presidencia del Partido Verde. Votebien investigó cuáles fueron los contratos y las supuestas irregularidades que tuvieron lugar durante su gestión.
Junio 16 de 2010
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El pasado contractual de Mockus
La primera alcaldía de Antanas Mockus estuvo marcada por la austeridad como política de saneamiento de las finanzas públicas. Desde que asumió como Alcalde en 1995, Mockus adjudicó contratos que en su gran mayoría no superaban los 300 millones de pesos. No fue sino hasta noviembre de 1997, último año de su mandato, en el que se adjudicó el único contrato multimillonario de su administración, por 1.200 millones de pesos.

Este convenio fue suscrito entre el Instituto de desarrollo urbano, IDU y la firma mexicana ICA, para la recuperación de toda la malla vial. Su importancia no se limita únicamente a su valor o al enredo jurídico en el que terminaron involucradas ambas partes, sino porque se rompió con los antecedentes previos en materia de contratación.

La primera singularidad fue que se adjudicó, a pesar de las múltiples críticas, a una única firma, la reparación de toda la malla vial de la ciudad, un total de 10 millones de metros cuadrados. Normalmente había más de 20 firmas que prestaban sus servicios por separado al Distrito y se le adjudicaba a cada una de ellas la reparación de las calles por zonas.

La segunda particularidad, y que cambió completamente las reglas de juego en los mecanismos de contratación, fue que la adjudicación fue hecha a una empresa extranjera que no respondía a los intereses políticos de varios miembros del Concejo de la ciudad. Esto marcó la relación entre el Alcalde y el Concejo. Posteriormente el alcalde Peñalosa intentó renegociar el contrato pero el Concejo se opuso.

Ica ofreció recuperar cada metro cuadrado en 7 mil pesos cuando normalmente estos trabajos costaban entre 30.000 y 60.000 pesos. Esta diferencia de precio era posible porque ICA producía el asfalto en una planta propia y no tenía que comprarlo a terceros. Sin embargo, la cotización presentada por ICA era muy inferior a los costos reales que volvieron imposible que la firma mexicana cumpliera con lo previamente establecido.

Entre abril y junio de 1998 el ICA solicitó el primer reajuste de precios, que fue negado por el IDU, argumentando que con ese precio se había ganado la licitación y se debía mantener. Al no llegar a un acuerdo el IDU y el ICA empezaron una larga secuencia de pleitos durante la alcaldía de Enrique Peñalosa. El abogado defensor de la empresa mexicana fue el ex ministro Fernando Londoño Hoyos.

Durante los años siguientes las obras no se detuvieron pero ICA incumplió con los indicadores del contrato, alegando que las condiciones sobre la que se contrató habían cambiado y el IDU inició un proceso para obligar a pagar multas por incumplimiento a la empresa mexicana por no cumplir con lo prometido. En medio de esta tensa relación entre el IDU y El ICA, el instituto contrató un estudio con la Universidad de los Andes que confirmó que el ICA no había cumplido con el tipo de reparación que requerían las calles que desencadenó con la paralización de las obras.

Los años posteriores estuvieron marcados por un juicio de demandas y contrademandas en los que, primero, la ciudad se vio obligada a pagar 24 mil millones de pesos porque el tribunal consideró que la rehabilitación de las vías que se estaba adelantando se hizo con base en dos estudios que indicaban que se debían hacer únicamente reparaciones superficiales de la malla vial cuando la realidad era muy distinta. En el 2001 el IDU demandó nuevamente al ICA y la empresa mexicana fue obligada a pagar 11.500 millones de pesos.

Transmilenio, los mayores contratos de la segunda Alcaldía

Durante la segunda administración de Antanas Mockus, los grandes contratos se concentraron en la construcción de la fase II de Transmilenio, que incluyó la adjudicación de las troncales de Suba, NQS y Calle13-Américas. La contratación en estas obras fue de cerca de dos billones de pesos, mil millones de dólares aproximadamente, la más alta hecha hasta ese momento por el Distrito.

La Contraloría Distrital hizo varias observaciones al proceso de licitación, especialmente en los dineros que se pagaron a los propietarios de los predios que fueron demolidos para la construcción de las troncales. Según el informe del ente de control, se terminó pagando más del doble por estos predios y no se tuvo en cuenta los valores sobre los cuales se habían liquidado los impuestos prediales.

Estas y otras observaciones que se referían a sobre costos en los materiales hicieron que la Contraloría General de la República y la Procuraduría General de la Nación, al igual que varios entes de control del Distrito abrieran varias investigaciones a la entonces directora del Instituto de Desarrollo Urbano, IDU, María Isabel Patiño, que fue la funcionaria encargada de liderar el proceso de contratación. Patiño hace parte del equipo que asesora en temas económicos a Antanas Mockus, fue su fórmula vicepresidencial en 2006 y es la directora de la Corporación Visionarios por Colombia.

El informe de la Contraloría en el que se señalan estas presuntas irregularidades, está circulando en Internet en algunos foros en los que varios usuarios han criticado la actuación de Mockus en la Alcaldía.

Las investigaciones de todos los entes se cerraron y en la actualidad, estas obras no tienen líos jurídicos. Patiño le dijo a Votebien, que los procesos de la Contraloría y la Procuraduría son habituales cuando se contratan obras de esta magnitud, pero los fallos han demostrado que todo el proceso de licitación y ejecución de las obras se hicieron correctamente. “Me abrieron más de 100 investigaciones, pero todas se han cerrado. Es normal que se investigue, los funcionarios deben responder por sus actos. Aquí todo fue claro y por eso esas obras están hoy en día sin ningún problema”, explicó Patiño.

Durante la construcción de las troncales el IDU tuvo que afrontar problemas con dos empresas que hacían parte de los consorcios constructores. La empresa IC Gayco se atrasó en los cronogramas de las obras en un tramo de la Avenida de las Américas y tuvo que entregar el contrato a la constructora Solarte y Solarte, que terminó adecuadamente la obra sin un costo adicional para el Distrito.

El otro inconveniente fue con la empresa Conalvias que tuvo que rehacer los andenes de la calle 13 por defectos en su construcción. En este caso tampoco hubo un gasto adicional por parte de la ciudad.

En general no existen problemas con las obras de Transmilenio licitadas bajo la segunda administración Mockus. En los contratos firmados por el IDU, se les exigió a los contratistas garantizar el mantenimiento de las obras durante cinco años, hecho que según Patiño, ayudó a que los contratistas hicieran un trabajo de muy buena calidad.
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