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Los representantes de los partidos y los jurados de votación tuvieron que llamar a sus familias para que salieran a votar. El mal clima en gran parte del país desmotivó a muchos ciudadanos para acudir desde temprano a las urnas y por eso en muchas mesas no había un solo voto antes del medio día, y en otras no superaban los 10 votos. Así describió el panorama electoral el Nóbel de literatura recientemente fallecido, José Saramago, en el primer capítulo de su célebre libro, Ensayo sobre la lucidez.
La descripción de este capítulo parece calzarle a la medida a la jornada electoral en gran parte del territorio colombiano. De acuerdo con un muestreo realizado por la Registraduría, hasta las 11:00 am de hoy habían votado 3.074.071 ciudadanos, cifra inferior a la registrada a la misma hora el pasado 30 de mayo, cuando hacia las 11:00 am ya habían votado 3.754.498 personas.
La mayor disminución porcentual en el número de sufragantes, en comparación con la Primera Vuelta Presidencial, se registró en Atlántico, Huila, La Guajira, Cauca y Sucre.
En este país, en donde el promedio de abstención para las elecciones presidenciales ha sido de 52,17 por ciento, ya es costumbre que la gente no acuda a votar masivamente, pero esta vez el sentido del deber de los colombianos se dejó ganar de una sensación de que la partida ya estaba definida, de las malas condiciones climáticas en el territorio nacional, del mundial de fútbol y el día del padre.
Una segunda vuelta innecesaria
Luego de la primera vuelta, en donde Juan Manuel Santos obtuvo 6.758.539 votos, quedando a 500.000 votos de salir elegido en el primer intento, muchos colombianos dijeron que lo mejor que podía hacer Antanas Mockus, quien ocupó el segundo puesto en las urnas el pasado 30 de mayo era reconocer que Santos había ganado, y así ahorrarle varios millones al país.
Por ley, la segunda vuelta debía hacerse y Mockus no se podía retirar, pero los ánimos de muchos votantes para participar en la segunda vuelta se bajaron, pues entendieron los resultados de la primera como un triunfo de hecho de Juan Manuel Santos. Algunos santistas confiados, o perezosos, tal vez decidieron que no era necesario salir a votar de nuevo, y muchos mockusianos se sintieron derrotados o desencantados con su candidato y no acudieron a las urnas.
Además, una pequeña fracción que no ha ejercido el abstencionismo activamente como una opción, pero que sintió que ninguno de los dos candidatos era una buena opción esta vez, que entiende que el voto en blanco no tiene más que un efecto netamente simbólico en la segunda vuelta, y que consideró que no había garantías reales para elegir de manera honesta y transparente a los candidatos, decidió no votar.
Mal clima para votar
Parte de la culpa de la abstención la tuvo un frente tropical que atravesó casi todo el país, confirmó Yolanda González del departamento de pronóstico y alertas del IDEAM. Los meteorólogos anunciaron que en la mayoría de las regiones iba a aumentar la nubosidad y la lluvia en horas de la tarde y la noche.
El fuerte temporal empezó después de la media noche del sábado en la costa norte. En Bolívar, la delegada departamental de la Registraduría, Ingrid Fortich, aseguró que las lluvias impidieron el traslado de los jurados de votación y de parte del material electoral en varias poblaciones. “Debido a las fuertes lluvias se han registrado dificultades para el acceso hacia algunos corregimientos, especialmente, en el Carmen de Bolívar; también se nos reportó una inundación en Pinillos, por lo que fue necesario cambiar un sitio de votación”, expresó la funcionaria.
El chaparrón, acompañado de intensas brisas, terminó también por agitar el mar. Por eso el personal que debía apoyar los comicios en los corregimientos insulares de Cartagena se quedó en tierra.
Pero en otras zonas del país el invierno también anunció su llegada de manera contundente. En el Quindío tuvieron que emitir alerta invernal por el aumento del caudal de los ríos Quindío y La Vieja.
En el Huila, en tono de broma, decían que las lluvias fueron un castigo de San Pedro, por haber suspendido desde el viernes las fiestas que se celebran en su honor cada año.
En la capital del país la lluvia iba y venía pero el cielo nunca se despejó del todo para animar a los votantes a salir.
La fiesta del del fútbol y los padres
Pero además del mal tiempo, que nadie podía prever, hubo otros dos motivos que hicieron que muchas personas se entretuvieran, postergando su cita con la democracia: el mundial de fútbol y el día del padre en otros países.
Desde el momento en que se abrieron los puestos de votación hasta casi la última hora hubo transmisión de los partidos del mundial de fútbol. El primero, entre Paraguay y Eslovaquia, empezó a las 6:30 am y terminó a las 8:15. El segundo partido de la jornada fue el de Italia contra Nueva Zelanda, que empezó a las 9 am, cuando ya estaban abiertos los puestos de votación, y terminó a las 11:15 am.
Uno de los partidos más esperados del campeonato mundial de fútbol, el juego de Brasil contra Costa de Marfil comenzó a la 1:30 y terminó a las 3:20 pm, a menos de una hora para el cierre de los puestos de votación.
Los principales canales de televisión y las emisoras de radio decidieron transmitir este partido, por encima de la cobertura periodística especial de la jornada electoral. Aunque por la radio le decían a la gente que salieran a votar radio en mano para no perderse ni un minuto de partido, la transmisión de estos partidos afectaron el desarrollo de las elecciones colombianas. Un bogotano denunció que seis jurados de votación, en vez de estar haciendo veeduría del proceso electoral, estaban viendo televisión en un concurrido puesto de votación en el norte de la capital.
Y aunque en Colombia aplazaron el día del padre para el último fin de semana del mes de junio, en el resto de los países de América del Norte y América del Sur esta fecha se mantuvo, así que los colombianos en el exterior tuvieron un factor o una disculpa adicional para no votar.