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El día no llegó

En medio de la tristeza de muchos de sus seguidores, Mockus felicitó a Santos e instó a fortalecer el Partido Verde para conseguir el mayor número de alcaldías y gobernaciones en las elecciones del 2011.
Junio 20 de 2010
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El día no llegó
Cientos de jóvenes esperaban la llegada de Antanas Mockus al salón principal del centro de convenciones AR, ubicado al nororiente de Bogotá. Los vivos colores de sus camisetas verdes y sus girasoles contrastaban con las caras largas y el ambiente silencioso que se llenaba de frases de aliento como “ánimo, no se podía pensar que el país iba a cambiar en un día” o “esto solo es el principio, ya somos más de tres millones”.

Eran las cinco de la tarde y tres pantallas gigantes mostraban los resultados emitidos por la Registraduría en el recinto. Era evidente el contundente triunfo de Juan Manuel Santos. Con la emisión de cada nuevo boletín y de los resultados obtenidos por Mockus, algunos aplaudían y gritaban, pero otros seguían parados en silencio.

Uno a uno, fueron subiendo a la tarima los hombres más cercanos al candidato del Partido Verde parándose uno al lado del otro en silencio: sus amigos Henry Murraín y Salomón Kalmanovitz, la bancada electa del partido, y otros colaboradores como el actor Nicolás Montero.

Mientras el salón terminaba de llenarse, con unas 800 personas, Montero tomó el micrófono y le pidió a la multitud que subiera el ánimo para recibir a Mockus, aunque les pidió que no lo interrumpieran en su discurso y que no gritaran arengas o coros. “No podemos hacer lo de la vez pasada, hay que dejar hablar al profe” le dijo un joven al grupo que lo rodeaba, haciendo referencia a los coros cantados por Mockus y sus seguidores durante el discurso que dio en la noche de la primera vuelta y que se convirtió en blanco de críticas y burlas.Lo compararon con un pastor cristiano o un animador de fiesta infantil.

Sobre las 5:40 de la tarde se acabó la espera. Mockus llegó al recinto y subió a la tarima junto a su esposa Adriana Córdoba, sus tres hijos menores y los ex alcaldes Luis Eduardo Garzón y Enrique Peñalosa. El auditorio despertó de su letargo unida en un solo grito: “¡se vive, se siente, Antanas Presidente!” Mockus saludó a la multitud y comenzó su discurso. A diferencia de hace tres semanas, en su aparición tras las elecciones de la primera vuelta, el candidato dejó a un lado la emoción del momento, y sereno, se concentró en la lectura de su disertación. Felicitó a Santos y le deseó un buen Gobierno. También felicitó a las Fuerzas Militares y al Presidente por la organización de las elecciones y se solidarizó con las víctimas de las emboscadas de la guerrilla en el Meta y Norte de Santander.

El candidato continuó resaltando que el Partido Verde se había convertido en la segunda fuerza política del país, que se comportará como una fuerza independiente que ejercerá un control político ajeno a presiones y favores. “Esto es el sólo el comienzo… hay que persistir y aprender de los errores”, dijo ante un auditorio en el que algunos espontáneos gritaban o aplaudían y la gran mayoría reclamaba silencio.

Recordó que el partido debe tomar el rumbo de sus iguales en otros países, teniendo como bandera la preservación de los recursos naturales, aunque compartiendo como prioridad la lucha por proteger la vida y los recursos públicos. Mockus señaló que el siguiente reto del partido debe ser ganar el mayor número de alcaldías y gobernaciones en las elecciones locales del próximo año.

Al final de su discurso, Mockus agradeció a sus votantes y a todos los que apoyaron su proyecto político. Destacó el interés que causaron las ideas de su campaña entre los jóvenes mientras se le quebraba la voz al decir: “Gracias a todos y cada uno de esos jóvenes por creer, por preguntar, por debatir, por contradecir, por exigirnos más y más. Por preguntarnos con toda su alma ¿Y ahora qué? Ante esa pregunta la única respuesta posible es: ahora todo”. (Ver aquí el discurso completo)

El auditorio estalló en un aplauso. Mockus se despidió y comenzó a saludar uno a uno a sus compañeros de tarima. Las caras de los asistentes se llenaron de lágrimas y abrazos, mientras una de las canciones de la campaña sonaba una y otra vez: “Me muero de las ganas que nos gobierne Antanas”.

Adriana Córdoba tomó el micrófono en medio de la emoción de la gente para agradecer el apoyo a su esposo, ante los gritos esporádicos de “Adriana a la Alcaldía”, que de nuevo fueron silenciados por la mayoría.

Córdoba terminó sus palabras y la gente comenzó a dejar el auditorio. A la salida continuaban los abrazos y las lágrimas, pero las palabras de Mockus señalando los objetivos del partido parecieron tener efecto. Dos jóvenes de no más de 20 años charlaban sobre el futuro del movimiento verde y se cuestionaban sobre las mejores fichas para las próximas elecciones. La frase que soltó uno de los dos es una muestra de ello: “¿Será que hay que hacer consulta interna para la Alcaldía entre Adriana y Peñalosa?”
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