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Elecciones a la Presidencia 2010: El uribismo escogió sucesor

Álvaro Uribe marcó el ritmo de la carrera a la Presidencia. Su ‘encrucijada del alma’ sobre la posibilidad de lanzarse a un tercer periodo y el tortuoso camino del referendo reeleccionista frenaron la vida política del país. Fue la Corte Consititucional quien liquidó el referendo y dio el banderazo de salida a una corta e intensa campaña presidencial. El amplio abanico de aspirantes no fue suficiente para derrotar la gran fuerza política de Colombia, el uribismo. Juan Manuel Santos fue elegido Presidente pero Álvaro Uribe fue quien ganó la carrera.
Junio 25 de 2010
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Las consultas internas del Partido Liberal y del Polo Democrático Alternativo, celebradas el 27 de septiembre del 2009, inauguraron el calendario electoral. Los dos partidos políticos que mayor oposición habían ejercido durante el segundo mandato de Álvaro Uribe, fueron los primeros en elegir a su candidato presidencial, sin importar lo que la Corte Constitucional o lo que el mismo presidente Uribe decidieran sobre un tercer periodo.


Por el partido Liberal ganó Rafael Pardo, el candidato más opcionado, quien se enfrentó a Aníbal Gaviria, Héctor Elí Rojas, Alfonso Gómez, Iván Marulanda y Alfonso López. La victoria de Pardo se consolidó con la decisión de asumir la dirección del Partido Liberal, que hasta ese momento estaba a cargo de César Gaviria. Durante su jefatura tuvo que defender algunos avales de congresistas cuestionados por la parapolítica y condenar a varios miembros de su bancada por ‘tránsfugas’ que buscaron refugio en el Partido de la ‘U’.


El Polo Democrático Alternativo celebró también su consulta interna, con sólo tres candidatos: Edison Torres, Carlos Gaviria y Gustavo Petro. Gaviria, quien partía como favorito perdió ante Petro, resultado que afectó aún más el ya fraccionado partido. Las desavenencias se resolvieron, por lo menos de manera oficial, a mediados de abril de 2010, cuando Gaviria se sumó a la candidatura de Gustavo Petro, un acto que para muchos sólo fue de puertas para fuera.


El Polo, el Partido Liberal y Cambio Radical, cuyo candidato Germán Vargas Lleras madrugó temprano a la contienda, pues empezó a hacer campaña desde junio de 2009, especularon en más de una ocasión sobre la posibilidad de hacer una consulta interpartidista que les permitiera elegir a un único candidato y llegar unidos a la elección de Presidente. Sin embargo, la fecha límite establecida por la Registraduría para definir las posibles consultas se venció y ninguno de los candidatos llegó a un acuerdo. El motivo principal fue el rechazo de Germán Vargas Lleras, a la invitación que los liberales habían extendido al Polo.

 
En medio de la zozobra que vivía el país por conocer el futuro del referendo, los movimientos políticos, iban armando sus estrategias tímidamente. El Partido Conservador, el mayor aliado del uribismo, recibió a Noemí Sanín con los brazos abiertos. Arropada por el pastranismo, Noemí se sintió como si fuera la hija pródiga de los azules. Sin embargo, dentro del partido se había instalado un Caballo de Troya, personificado en Andrés Felipe Arias, ex ministro de agricultura.


Mientras estas colectividades armaban sus piezas, la figura independiente de Sergio Fajardo ganaba cada vez más adeptos. El ex alcalde de Medellín inscribió su candidatura a la Presidencia con el movimiento Compromiso Ciudadano, después de presentar 700.000 firmas.


Luego, a principios de febrero, otro movimiento político inscribió su candidatura avalado por firmas, Robinson Alexánder Devia  por la Voz de la Consciencia. Devia, un desconocido de la política colombiana, logró de manera silenciosa y sin que ningún medio de comunicación se percatara, recoger más de un millón de firmas. La bajísima votación que alcanzó el candidato, 32.080 votos, dejó en evidencia la validez de una aspiración presidencial respaldada únicamente por firmas ciudadanas.


 

Caída del referendo

 

El 26 de febrero de 2010 marcó un antes y un después en la realidad colombiana. Hasta esta fecha, la posibilidad de que Álvaro Uribe se presentara por tercera vez consecutiva a la Presidencia era prácticamente un hecho que sólo la justicia podía frenar. El referendo reeleccionista, a pesar de haber acumulado una serie de irregularidades a lo largo de su proceso probatorio, llegó hasta la última instancia, en el que la Corte Constitucional lo declaró inexequible, con siete votos a favor y dos en contra.


Este fallo permitió que el 12 de marzo el Partido de la ‘U’, que hasta ese momento no había lanzado ninguna candidatura a la espera de lo que decidiera Uribe, proclamara a Juan Manuel Santos como el candidato.
Dos días después, el 14 de marzo los ciudadanos se volcaron a las urnas para, además de elegir sus representantes al Congreso de la República, participar en las consultas internas del Partido Verde y del Partido Conservador.


En la primera, el candidato elegido para representar a esa colectividad fue el profesor Antanas Mockus quien se enfrentó a los también ex alcaldes de Bogotá, Lucho Garzón y Enrique Peñalosa, un trío que se caracterizó por la armonía en la contienda: Siempre aparecieron en público juntos, hicieron elogios mutuos de los argumentos en los debates que tuvieron y se dedicaron a invitar al ciudadano a hacer la mejor elección con la promesa –en efecto cumplida- de que los perdedores acompañarían al ganador hasta el final.


En la consulta azul en cambio, la competencia fue todo lo contrario: En vez de trazar un camino entre copartidarios, siguieron una ruta espinosa entre enemigos. Quienes parecían tener las menores opciones para ganarla como Álvaro Leyva, Marta Lucía Ramírez y José Galat, no participaron tan álgidamente en los cruces de acusaciones, pero Noemí Sanín y Andrés Felipe Arias protagonizaron duros encuentros.

 

Desde el primer debate entre precandidatos conservadores Sanín le echó en cara al ex ministro de agricultura, su papel en la entrega de subsidios a familias ricas del programa Agro Ingreso Seguro. Entonces, la que terminó siendo la única mujer candidata en contienda,  se convirtió en la piedra en el zapato de quien creía ser el seguro sucesor de Uribe, pues contaba con el guiño absoluto del mandatario.

 

El apodo de ‘Uribito’ no fue gratuito, pero pronto el presidente tuvo que enfilar sus preferencias a otro candidato pues la ex embajadora terminó representando al Partido Conservador al ganarle por más de 37 mil votos a Arias- Esta diferencia se conoció hasta el 19 de marzo después de cuatro días de incertidumbre en el país.


Tras las consultas, fueron un total de diez los aspirantes que entraron a hacer parte de una intensa campaña de dos meses y medio con miras a llegar a la segunda vuelta. Tres de ellos pasaron desapercibidos para el público, pese a que intentaron llamar la atención de los medios incluso demandando su poca imparcialidad.

 

Robinson Devia de la Voz de la Conciencia, Jairo Calderón de Apertura Liberal, y el ex magistrado Jaime Araújo  avalado por el ASA. A ellos se sumaron figuras de trayectoria nacional que completaron una baraja para todos los gustos partidistas e ideológicos: Gustavo Petro del Polo Democrático, Germán Vargas Lleras de Cambio Radical, Rafael Pardo del Partido Liberal, Juan Manuel Santos del Partido de la U, Noemí Sanín del Partido Conservador, Antanas Mockus del Partido Verde y Sergio Fajardo del Movimiento Compromiso Ciudadano por Colombia.


Invitados por la comunidad internacional, siete de los aspirantes firmaron un ‘Acuerdo Democrático Fundamental’  que incluía 10 puntos en los que se comprometían a condenar la violencia, el terrorismo, el narcotráfico, respetar la independencia de las instituciones y el Estado de Derecho, etc.


La aparente armonía democrática no obstante no estaba funcionando al interior de las filas del Partido Conservador, que amenazó seriamente con dividirse con el nombramiento de Carlos Rodado Noriega como jefe de debate de Santos. El presidente de la colectividad azul emitió una circular que Andrés Felipe Arias llamó “disciplina perros”, en la que les advertía que tenían que rodear a su candidata Sanín. Más de 50 conservadores se pasaron entonces a las toldas del aspirante uribista y el Congreso Nacional del Partido Conservador finalmente se desarrolló sin la presencia de Uribito.

 

La ola efímera


Mientras tanto las diferencias entre los candidatos también comenzaron a marcarse en los debates y en las encuestas. Antes del primero, en el que participaron siete de ellos, firmas como Invamer Gallup, y Datexco ubicaban en primer lugar a Juan Manuel Santos con 34% de intención de voto, y a Noemí Sanín con un 22%. Antanas Mockus aparecía en un tímido tercer lugar con un 10% de la preferencia de los colombianos encuestados y pronto una ola de columnistas y líderes de opinión comenzaron a pedir una alianza entre el candidato del Partido Verde y Sergio Fajardo.


Éste último entendió que luego de su debacle en la votación al Congreso en la que su movimiento no logró sacar ni un solo parlamentario, lo mejor era no seguir cabalgando sólo pues se iba a quemar. Los coqueteos entre ambos matemáticos dieron resultado, finalmente se unieron  y la repuntada en las encuestas se convirtió en el fenómeno efímero conocido como la ola verde.

 

El Centro Nacional de Consultoría mostró el 8 de abril que la alianza juntó las intenciones de simpatizantes de ambos movimientos más la de jóvenes entusiastas de Internet, (la página de Facebook y Twitter crecían a un promedio de 10 mil fans diarios) y en una sola semana ya le pisaban los talones al candidato uribista.


También ocurrieron otros intentos de alianzas sin que tuvierna mayor éxito. Germán Vargas Lleras invitó a Rafael Pardo a estudiar la “conveniencia”  de la unión de las colectividades Liberal y de Cambio Radical de cara a la primera vuelta. Pardo siempre rechazó estas invitaciones que se habían dado también en diciembre.

 
En adelante y hasta el fin de la primera vuelta, los seis candidatos restantes se encontraron cinco veces más en diferentes medios, enfrentando sus ideas en debates que tuvieron formatos acartonados, otros más originales y hasta periodistas haciendo campaña. Los ciudadanos preguntaron, participaron en sondeos espontáneos en radio e Internet y también en una avalancha mediática de opiniones que polarizó al país entre dos opciones claras desde entonces: Mockus, el de la legalidad democrática, la lucha contra la corrupción y la meritocracia y Santos, el de la prosperidad democrática y continuador de las políticas del Presidente Uribe.


Los debates también motivaron declaraciones que incluyeron al mandatario Hugo Chavéz en la contienda presidencial. Luego de que el candidato del Partido de La U, Juan Manuel Santos, dijera en uno de ellos que sentía orgullo por haber autorizado la Operación Fénix, en la que el Ejército bombardeó el campamento de ‘Raúl Reyes’ en territorio ecuatoriano, el rifirrafe de acusaciones (que llevaba larga data  entre Chávez y Santos) duró un par de semanas. Incluso todos los candidatos pidieron parar tal injerencia extranjera.


Por su parte el candidato del Partido Verde, Antanas Mockus iba subiendo como espuma en las encuestas. Entre el 22 y el 26 de abril Mockus empató a Santos y luego incluso lo pasó hasta ubicarse en un primer lugar de intención de voto con un 38% según Ipsos Napoleón Franco. Estos números pusieron a temblar al equipo de estrategas en la campaña del candidato uribista y pronto un viraje necesario les hizo retomar el timón: cambiaron toda la papelería de color naranja que había identificado a Santos y se enfocaron en los lemas y colores de la U; relacionaron de manera menos soterrada al candidato oficialista con su predecesor Uribe incluyendo cuñas con un imitador de la voz del presidente.

 


El mismo Uribe hizo sus intervenciones al referirse a temas como los ataques contra la Casa de Nariño cometidos por las Farc el siete de agosto de 2002, cuando Antanas era Alcalde. “Me parece grave que cuando algunos en el país dejaron crecer la guerrilla y el paramilitarismo, hoy se presenten como los honestos en contra de la corrupción y la politiquería", dijo entonces.


El 3 de mayo, Santos convocó a una reunión con significativas modificaciones en los cuadros principales de su campaña, encabezadas por el venezolano Juan José Rendón, el llamado rey de la rumorología. Así se potenció la artillería de la campaña negra contra Mockus, poniendo en la picota pública su enfermedad de Parkinson, circulando rumores como que Mockus acabaría con programas sociales como Familias en Acción, con la Policía y con el Transmilenio y diciendo en suma, que elegirlo era un salto al vacío. El candidato verde no ayudó mucho a disipar estos miedos, con su debilidad comunicativa y sus declaraciones confusas en las que llegó a decir que extraditaría a Uribe o que admiraba a Chávez.


Mientras tanto los otros candidatos se preocuparon por fortalecer su imagen y propuestas en correrías por todo el país y a través de los debates en los que demostraron su seriedad y compromisos programáticos: Germán Vargas Lleras y Gustavo Petro mostraron lo brillantes oradores y serios contendores que podrían llegar a ser. De hecho la desinflada en las encuestas de Noemí -quien terminó en un quinto lugar-, dio paso a que muchos colombianos (1’473 mil votos) reconocieran que el candidato de Cambio Radical tenía el mejor programa, mientras que un número considerable (1’331 mil votos) finalmente le dio a Petro su voto de confianza al identificarlo como quien mejor defendía los temas sociales.

 

 

Santos virtual Presidente

 

Dos días previos a las elecciones el candidato Juan Manuel Santos se reunió con el presidente del sindicato de la Registraduría Nacional del Estado Civil, Daniel Bohórquez, un hecho  que calentó momentáneamente los ánimos de las otras campañas, algunas de las cuales no obstante también se habrían reunido con el funcionario. El caso se quedó en un tema anecdótico mientras el 30 de mayo la victoria de Juan Manuel Santos, fue aplastante.


Los encuestadores fueron el blanco de críticas porque los resultados distaron mucho de sus predicciones. Juan Manuel Santos estuvo a solo 4 puntos de ganar en primera vuelta, mientras Antanas Mockus obtuvo el 21% de los votos, lejos del empate técnico que se presagiaba. Entonces comenzaron las alianzas de manera oficial: unas que se veían venir y otras que no cuajaron.


Para la segunda vuelta Santos comenzó a hablar de 10 puntos del Gran Pacto de Unidad Nacional, y logró las adhesiones predecibles: A sus toldas fueron a parar los militantes del Partido Conservador de tiempo atrás encabezados por Andrés Felipe Arias y los de Cambio Radical. Algunos liberales también se tomaron la foto con el candidato uribista mientras Rafael Pardo dejó en libertad a sus electores.


Mockus por su parte estuvo coqueteando unas semanas con el Polo, partido que le presentó un acuerdo programático para aliarse. Finalmente Mockus fiel a su decisión de no hacer alianzas partidistas, rechazó la iniciativa y el Polo terminó llamando a votar en blanco.


En las tres semanas que separaron a la primera vuelta de la segunda, volvió la ronda de debates entre los dos candidatos. Mockus quiso mostrarse más fuerte e intentó sacarle a Santos los trapos sucios. Incluso en uno de ellos Santos lo llamó Mockus II. El candidato verde le pidió a Santos que firmara sobre piedra que no subiría impuestos y él mismo fue a una notaría a autenticar su promesa de que no acabaría Familias en Acción ni el SENA.


Todos los esfuerzos fueron en vano pues la maquinaria uribista ya estaba consumada y a todo vapor. Mockus obtuvo la nada despreciable suma de 3 millones 588 mil votos mientras Santos se hizo de la votación más alta en la historia del país (un poco más de 9 millones) y se convirtió en el presidente No. 70 de Colombia.


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