Esta es el mecanismo del Partido Liberal, para blindar la entrada de candidatos y dineros a su causa.
Un grupo integrado por 900 veedores es la red que monitorea a toda persona que quiera ser candidato del Partido Liberal. Después de presentar los documentos y de llenar el formulario de inscripción, el aspirante tiene que esperar la respuesta de aceptación del partido.
Rodrigo Llano, veedor nacional, explica que el Partido Liberal se encarga de verificar si los aspirantes pagaron cárcel, le deben al Estado, están inhabilitados o son investigados.
“Seguimos un proceso. Desde las regiones, los veedores nos envían el nombre completo y cédula de los aspirantes para nosotros corroborar el pasado y presente de los posibles candidatos”, dice Llano.
Con esos datos básicos, el Partido solicita información a la Procuraduría, Contraloría, Dipol, Fiscalía y organismos secretos del Estado. El proceso, cuando mucho, tarda como máximo cinco días porque algunas de las verificaciones se pueden realizar por Internet.
Llano cuenta que durante las elecciones de 2007, el Partido negó 130 avales por diferentes razones. “Es triste saber que pese a que les negamos la entrada por cuestiones éticas, otros partidos los recibieron. Sin embargo, gran parte de ellos perdieron sus curules o ahora están siendo investigados”, indicó el veedor nacional.
Así un candidato reciba el aval, el Partido tiene cinco días más para verificar antecedentes. Si encuentra razones o duda de su transparencia, puede retirarlo. “Hemos visto mañas de todo tipo. Desde aspirantes que nos dan mal el número de la cédula o que entregan los papeles de última. Lo que no saben es que la lupa la ponemos porque la ponemos”, reitera Llano.
Respecto al ingreso de dineros, el veedor recuerda que el partido es financiado por recursos del Estado. Para el caso de las donaciones con fines electorales, el control es muy similar al del ingreso de los candidatos al Partido.
“Pedimos los certificados de constitución y gerencia de las empresas donantes, y solicitamos apoyo a los organismos de control y seguridad. También estudiamos a los integrantes de las juntas directivas de esas empresas”, concluyó el veedor.
De los 18 senadores liberales elegidos en 2006, dos dejaron sus curules por parapolítica. De los 35 representantes elegidos el mismo año, tres también salieron del Congreso por presuntos vínculos con paramilitares.