El viernes 5 de diciembre, cerca de 40 personas llegaron a la Registraduría para entregar más de un millón de firmas y conseguir el aval de un nuevo movimiento político con el nombre de La Voz de la Consciencia. Los encargados de entregar las firmas, que vestían una camiseta blanca con el logo del movimiento y venían acompañados de un camarógrafo, anunciaron que tendrían candidato presidencial propio y que éste solo se presentaría en público una vez la Registraduría les diera el aval. El anuncio sorprendió a todo el mundo. Nadie contaba con un nuevo aspirante presidencial y mucho menos que tuviera un respaldo tan numeroso en firmas siendo un desconocido: Robinson Alexander Devia González.
La campaña de la Voz de la Consciencia ha hecho todo lo posible por mantener en secreto cualquier información relacionada con el pasado y el presente de Devia. No hay respuestas a peticiones de entrevistas, solicitudes de hoja de vida o propuestas del candidato. Los miembros del movimiento tienen prohibido hablar del tema. Según Claudia Patiño, jefe de protocolo de Devia, todo corresponde a un acuerdo interno y solo se le permitirá a los medios tener acceso al aspirante presidencial en una rueda de prensa convocada, una vez la Registraduría certifique las firmas.
Lo que se sabe de Devia es que nació en Barranquilla hace 36 años y vivió la mayor parte de su vida junto a su familia en Santa Marta. Allí terminó el bachillerato y luego se graduó como tecnólogo en gestión de Obras Civiles y Construcciones en la Universidad Nacional Abierta y a Distancia. Comenzó a estudiar arquitectura en la Universidad Autónoma del Caribe pero solo completó dos semestres. Luego viajó a Medellín donde trabajó como conferencista de liderazgo empresarial. Su familia,incluyendo a su esposa y sus dos hijos, continúan viviendo en Santa Marta.
De su vida en Medellín no se sabe casi nada. No es un personaje reconocido ni en los medios, ni como político o líder comunitario. Votebien logró confirmar que Devia trabajó como gerente de la Fundación Latinoamericana Siete Destellos del Arcoíris, una organización que dicta talleres de liderazgo y tiene proyectos relacionados con el cuidado del medio ambiente.
Al consultar al director actual de la fundación, Arturo José Velásquez Castellanos, este se limitó a decir que Devia había trabajado como conferencista hace unos años pero que no sabía nada ni tenía ningún contacto con él en la actualidad. Lo extraño, es que sin que se le preguntara por La Voz de la Consciencia, Velásquez remitió las preguntas hechas por Votebien a la jefe de prensa del movimiento. El director de la fundación dijo además que nadie dentro de su organización tenía la autorización de hablar sobre el trabajo de Devia.
El misterio que rodea la vida del candidato presidencial también se extiende a la historia y financiación de La Voz de la Consciencia. La encargada de protocolo dice que el movimiento está conformado por más de mil voluntarios y que todo el proceso de recolección de firmas está documentado en videos y fotografías para mostrar su transparencia. Sin embargo, no explica de donde salieron los recursos para recoger el millón de firmas presentadas en la Registraduría.
La cifra de firmas es considerable, si se tiene en cuenta que el ex alcalde Sergio Fajardo recogió cerca de 700.000. El número de firmas se acerca a la tercera parte de las recogidas para respaldar el referendo reeleccionista, proceso que costó cerca de 2.200 millones de pesos.
Aunque hay que esperar que la Registraduría se pronuncie sobre la validez de las firmas, La voz de la Consciencia dijo en un comunicado de prensa que las 1’058.174 firmas presentadas estaban “verificadas con la base de datos de la Registraduría”. Esta base de datos tiene reserva de privacidad y es legalmente imposible tener acceso a ella para verificar cualquier firma, según lo explicó Holman Ibáñez, director de la oficina de Censo Electoral de la Registraduría Nacional del Estado Civil. “No pueden decir que la firmas están verificadas, no hay una base de datos pública donde se pueda confrontar los nombres de las personas con su número de cédula y su firma”, señaló Ibáñez.
Por ahora siguen creciendo los interrogantes sobre este misterioso movimiento político. ¿Cómo un personaje casi totalmente desconocido consigue más de un millón de firmas para ser candidato? ¿De dónde salieron los recursos para recogerlas? ¿Qué es exactamente lo que propone su movimiento? El candidato, que según sus colaboradores está en campaña por pueblos de la Costa Atlántica y no tiene contacto con ningún medio de comunicación, tendrá que responder todas las preguntas una vez ponga la cara ante la opinión pública y de paso explicar porque escogió esa forma tan enigmática de iniciar su campaña.
Votebien