Democracia en JuegoÁlvaro Pérez Vides nació y creció en Barrancabermeja. El “Negro Pérez”, como le dicen cariñosamente, estudió Comunicación Social en la Universidad Jorge Tadeo Lozano y fue militante del M-19, pero entregó las armas para hacer política como parte de la Alianza Democrática Constituyente. Pérez fue uno de los primeros concejales por ese movimiento entre 1995 y 1997, cuando tenía 36 años.
Como concejal sufrió una de las mayores desilusiones de su vida. Llegó con muchas ganas de cambiar las cosas pero se dio cuenta que los políticos eran amigos de las marrullas y que los proyectos que trataron de montar una veeduría ciudadana se convirtieron en un peaje, donde el que pague, pasa. De esta manera se torcieron muchos de los diputados y alcaldes que él conocía. Cuenta que cuando terminó su período en el Concejo, algunos de los que lo habían apoyado para llegar le reprocharon que él hubiera salido con las manos vacías.
Al interior de Alianza Democrática hubo una división entre los que eran sindicalistas y del Partido Liberal, y los otros que venían del M-19. Pérez se fue haciendo a un lado y se dedicó más bien a una revista y un periódico, y a buscar un espacio en radio a través de las convocatorias públicas de emisoras comunitarias. Luego en el 2000, Pérez logró que le aprobaran la licencia para montar su canal Telepetróleo, la primera secuencia en el Magdalena Medio y la segunda en Santander.
Pero nunca dejó de lado la política. Pérez convocó a otras personas desencantadas de Alianza Democrática y fundaron una facción del Polo Democrático Independiente en la ciudad. En ese momento ser de izquierda y del Polo en la ciudad era difícil, porque los paramilitares estaban incidiendo directamente en política y dando órdenes a la gente de por quién deberían votar.
Un hermano de Pérez, Delfín, quien también era militante del Polo Democrático Independiente, fue asesinado, al parecer, por paramilitares en 2005.
El Polo Democrático Independiente se convirtió luego en el Polo Democrático Alternativo. Al nuevo partido llegaron los de la línea radical comunista y los de la USO. En Barranca se empoderaron los del ala radical y se creó una división con los del PDI.
Para las elecciones de 2006, el Polo convocó a Pérez para que se presentara como candidato a la Cámara dentro de la lista del partido. Pero como él opina que la política es de pura matemática, hizo cálculos y se dio cuenta que necesitaba muchos más votos si se lanzaba por el Polo, que como candidato por un partido de minorías. Entonces renunció en 2005 al partido y le pidió el aval al Partido Opción Centro, que terminó acogiendo a los integrantes del viejo partido Alianza Democrática, del que él también había salido unos años atrás.
Pérez quedó segundo en la lista con 3.512 votos, pero no salió elegido. Sin embargo, quedó como coordinador del partido, y esto le permitirá postularse de nuevo con el aval del mismo partido.
Como político, admite que ha apoyado a dirigentes locales, que luego se han torcido en el camino, entre ellos los alcaldes de Barrancabermeja Elkin Bueno, Edgard Cote, y Julio César Ardila. Pérez explica que en el ejercicio de la política uno tiene que ser consciente que las cosas no son perfectas y que hay que trabajar con los que están.
"Decir que uno es candidato en Barranca, es convertirse automáticamente en sospechoso, en pícaro, y en objetivo militar", dice Pérez sobre las garantías de seguridad que hay para los candidatos en esta contienda electoral.
Hasta hace dos meses Pérez tenía un acompañante que le había dado el Ministerio del Interior, pero siempre le tocaba estar esperándolo o le hacían cambios sin avisar. Tampoco confía en una empresa de seguridad privada. "Yo lo que quiero es estar tranquilo porque varias veces han intentado hacerme algo”, dice. Cuando le preguntan por las amenazas que ha recibido contesta: “Una amenaza sería chévere porque por lo menos le están dando a uno la oportunidad de irse, pero a mí no me amenazan, a mí han intentado matarme dos veces." La última vez fue en septiembre pasado.
Por eso compró un arma, porque quiere tener el derecho a defenderse. Pero dice que le han entregado el pin para el salvoconducto tres veces y que cada vez que por fin va a reclamarlo, el trámite resulta enredado, que se bloquea el sistema, o le salen con otras excusas.
Mientras le sale el salvoconducto, afuera de su oficina ha visto movimientos de seguimiento. Ante esta situación le preocupa mucho que él pueda hacer política sin contar con las garantías de seguridad.
Vea las propuestas del candidato en el video.