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Un tarjetón más encontrarán los votantes que se acerquen a las urnas el próximo 14 de marzo. Además de las listas de Senado y Cámara de Representantes, la escogencia del candidato presidencial Conservador y una posible consulta para definir el aspirante por el Partido Verde Oxígeno, los electores participarán de una elección sin precedentes en el país, por lo mismo desconocida y para muchos improvisada: la de Parlamentarios Andinos.
La Registraduría dispondrá 32 millones de tarjetas electorales que para este efecto, tendrán una lista de cinco candidatos por partido. Hasta ahora hay inscritos 24 pero aún hay plazo hasta el 2 de febrero para que los movimientos políticos presenten sus fichas.
Los aspirantes, que pretenden tener asiento en una institución que propende por la integración económica y política de los países andinos desde hace 30 años, no la tendrán fácil: la competencia por solo cinco escaños a nivel nacional les obliga a sumar al menos 500 mil votos para ser electos. La curul, no obstante, es un puesto apetecido pues por ley, un representante andino recibirá sueldo de Congresista (cerca de 22 millones de pesos) mientras asiste a un promedio de ocho sesiones por año.
“Si el tema en la campaña no se asume como un debate importante, la elección se va a reducir a la ocupación de unos escaños por parte de grupos políticos que envían a candidatos desprovistos de conocimiento sobre el sentido mismo de la integración. No habrá ningún control político de la ciudadanía, que lamentablemente no está informada”, advierte Socorro Ramírez, politóloga del IEPRI de la Universidad Nacional.
Y es que con un abrumador NO, algunos ciudadanos consultados por Votebien respondieron al interrogante de si conocían o no la existencia y funciones del Parlamento. En foros de discusión en Internet la gente se pregunta si gracias a este organismo podrá viajar a Ecuador sin que le exijan pasado judicial, o, si este es un nuevo ente creado por el presidente Hugo Chávez para revivir el Alba.
“No existe el nivel de conocimiento que quisiéramos entre los ciudadanos sobre la importancia de lo que se va a elegir bajo la figura de los parlamentarios directos, así que estamos haciendo todos los esfuerzos de pedagogía”, explica Patricia Muñoz, especialista en Opinión Pública y Mercadeo Político de la Universidad Javeriana, quien lideró el seminario “Análisis y perspectivas de la elección directa de Parlamentarios Andinos”, llevado a cabo en Bogotá el pasado 26 de noviembre. Al encuentro asistieron más de 100 personas, entre ellas el registrador Carlos Ariel Sánchez, magistrados del Consejo Nacional Electoral, militantes de partidos políticos, académicos y ciudadanos.
“En momentos en que el país no tiene las mejores relaciones con los vecinos, los parlamentarios pueden ser emisarios de buena voluntad, actores directos que trabajen en esos temas que nos generan fricciones”, asegura Muñoz.
Como el sistema de elección directa es nuevo y antiguamente el Congreso designaba a dedo a sus representantes, Colombia está recorriendo el camino que otros países ya cruzaron con los mismos vicios de desconocimiento. Perú y Ecuador ya tuvieron elecciones, por lo menos una vez, mientras Bolivia aún no ha implementado esa consulta popular.
Para los analistas consultados la experiencia no solo ha sido precaria dada la ausencia de campañas educativas y la polarización interna de cada país. El Parlamento en sí, seno natural de discusión sobre temas de integración de la CAN, es un organismo con pocos dientes en las relaciones internacionales, ya que las decisiones tomadas allí no tienen carácter vinculante.
“El Congreso colombiano, que manda allí a sus parlamentarios, es muy limitado en temas internacionales. Sólo ratifica los acuerdos que suscribe el gobierno sin debatir a fondo sobre la política exterior y menos la integración andina”, explica la politóloga Ramírez. “Por eso este órgano supranacional no tiene el reconocimiento ni peso que tienen los órganos intergubernamentales, dado que sus miembros están fragmentados políticamente: entre ellos hay diferencias agudas en cuanto a modelos de desarrollo e inserción internacional”, agrega.
Por su parte, quienes han tenido asiento en el organismo, defienden su labor. Para el senador liberal Luis Fernando Duque, autor junto a Samuel Moreno y Andrés González de la ley 1157 de 2007 que regula la elección por voto popular de los parlamentarios, “a pesar de que apenas ahora se conoce (el parlamento), nosotros siempre hemos tomado decisiones y resoluciones regionales”.
Duque, parlamentario andino desde 1995, presidente de esa corporación de 2007 a 2008 y actual vicepresidente, asegura que “hemos tenido vocería en el Consejo Presidencial Andino y en el Eurolat (Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana), nos pronunciamos sobre temas legales, económicos, laborales, de seguridad subregional, de narcotráfico, y libre tránsito de personas”.
Duque destaca que hoy el comercio intrarregional asciende a 6 mil millones de dólares pese a la salida de Venezuela de la CAN en 2006, y que el libre desplazamiento de personas sin visa, la homologación de títulos universitarios y el Convenio Andrés Bello, no son un logro menor.
Reconoce eso sí que hay divisiones en temas como los tratados de Libre Comercio “con países como Bolivia y Ecuador a quienes claramente no les interesan, y Perú y Colombia que trabajamos en acuerdos comunitarios con el MERCOSUR”.
Rendición de cuentas
Uno de los puntos que se espera mejorar con la elección directa es la rendición de cuentas de los parlamentarios. Aunque hasta ahora la representatividad implica el manejo de fondos públicos con auditoría internacional, nadie a ciencia cierta ejerce como veedor de esas funciones.
“La importancia de elegir parlamentarios directos reside en la posibilidad de implementar mecanismos de control y compromiso entre los ciudadanos y candidatos y dotar de mayor legitimidad a esos voceros del país ante la CAN”, sostiene Claudia Rincón, internacionalista de la Universidad Externado y candidata al Parlamento Andino por el movimiento MIRA.
La jornada del próximo 14 de marzo no escapa a comparaciones con el modelo europeo cuyos 785 parlamentarios de 27 países son elegidos por voto popular desde 1979. Aunque el nivel de abstención electoral ha aumentado con los años (más del 60% en los comicios del 2009), las funciones legislativas del sistema europeo y su nivel de integración que ya discute el camino hacia una política exterior conjunta, hacen que Latinoamérica esté a años luz de ese proceso. Es más, en la región la adopción de una moneda única no es ni siquiera un tema de debate.
“Lo que hay que mirar aquí es si a la ciudadanía le interesan los procesos de integración como pueblo, no solo como mercado, camino que ya ha recorrido Europa. La integración no es ver solamente si compramos azúcar o café, sino que incluye muchos escenarios de pertenencia andina que la ciudadanía debe legitimar”, dice por su parte Víctor José Pardo, quien aspira a una curul por el Partido Liberal, cuya lista es encabezada por el Senador Hector Helí Rojas.
Como el Parlamento sufre un momento de transición al igual que la CAN, es difícil exigirle que sea un órgano que deje de representar al Ejecutivo. No obstante, un voto informado, contribuirá a que los ciudadanos puedan involucrarse en sus decisiones.