Del dicho al hecho
Víctor José Pardo, cuarto en la lista de candidatos del Partido Liberal al parlamento Andino, asegura que si llega a ser elegido para ocupar una curul en ese organismo de integración, en el que tienen asiento además de Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia, trabajará para que el carácter deliberante de sus decisiones, se convierta en uno vinculante.
Pardo aseguró que hoy día el Parlamento Andino “es un ente paquidérmico y burocrático al que nadie escucha”, dada la poca trascendencia de sus decisiones y por eso plantea cambiar su injerencia legislativa. “Existen serias críticas porque el sistema no opera como debiera operar al estilo de
¿Pero que tan viable es la propuesta del aspirante?
La propuesta de Pardo es un anhelo compartido por quienes han ocupado los asientos del Parlamento Andino en sus 30 años de existencia, que sin embargo reconocen que es un imposible en términos jurídicos y un camino muy largo por recorrer, en términos políticos.
José Vásquez, asesor de despacho de
Vásquez, quien aclara que habla a título personal, cuenta que una de las debilidades para que eso suceda en el caso de Perú es que “el Congreso se resiste a incorporarnos en ese derecho (de legislar)”.
En Colombia, la situación no es muy diferente. El Senador Luis Fernando Duque, quien actualmente ejerce como parlamentario andino sostiene al respecto que “es muy difícil pensar que esa operatividad se va a cambiar porque constitucionalmente las relaciones exteriores y el comercio los maneja el Ejecutivo no el Congreso”.
En la misma línea se pronuncio su colega Hector Helí Rojas, senador liberal y cabeza de lista al Parlamento, quien sostiene que “por la falta de apoyo del gobierno en el tema internacional”, el desempeño de la representación colombiana ante este organismo en los años anteriores ha sido “esforzada pero deficiente”.
Académicos conocedores de temas de integración, quienes se muestran optimistas por la primera elección de estos parlamentarios por voto popular, sostienen que esta propuesta es muy poco viable.
“Es posible, pero es un proceso muy complejo porque requeriría una reforma al Acuerdo de Cartagena que es el tratado fundacional de
“Habría que convencer a los cancilleres de todos los países, que se aprobara en los respectivos congresos y solo así entraría en vigencia. Es una pelea que nosotros estamos dando desde 2002, incluso en debates con otros gobiernos cuya intencionalidad es la misma, y concluimos que jurídica y políticamente es muy complejo”.
El Parlamento tiene la obligación de hacerle seguimiento a
En contraste, el Parlamento Europeo, que para el sexenio 2007-2013 tiene un presupuesto de 800 mil millones de euros y actúa como ente legislativo, puede por ejemplo pedir la renuncia de los comisarios o revisar los planes de desarrollo de cada país. Aunque los consultados estiman que el viejo continente es un referente para construir procesos en Latinoamérica “no se puede desconocer la historicidad y las particularidades políticas y económicas de cada sistema”, asevera por su parte Patricia Muñoz, especialista en Opinión Pública y Mercadeo Político de
“El tema de las relaciones en Latinoamérica tiene mucho peso. No hay un clima propicio si se mira el conflicto Colombia-Ecuador, o los gobiernos individualistas y reeleccionistas de la región. Hemos tenido roces, rupturas, incluso un país (Venezuela) que abandonó el Parlamento. Son cosas que no se van a subsanar rápidamente”, agrega la experta quien califica la propuesta como una aspiración válida para la que, no obstante, “no hay voluntad política”.